
- Título original: Killer Workout aka Aerobicide
- Nacionalidad: U.S.A. | Año: 1986
- Director: David A. Prior
- Guión: David A. Prior
- Intérpretes: Marcia Karr, David Campbell, Fritz Matthews, Ted Prior, Teresa Van der Woude
- Argumento: Hace dos años, Valerie murió quemada en una sesión de solarium. Ahora, su hermana gemela Rhonda, regenta un gimnasio donde se están produciendo extrañas muertes...
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2.5/5

Hoy nos trasladamos a los ochenta. Cuentan que para muchos fue una época utópica, donde se facturaron los mejores videojuegos, canciones y, por supuesto, filmes de las últimas décadas en el ámbito del entretenimiento… No, con esto no quiero decir que los ochenta no fueran una época dorada donde a nivel audiovisual se facturaron grandes producciones de diversas índoles, pero como en todas las casas, hay de todo, y si quitamos toda esa “nostalgia” (en algunos casos infundada) y echamos la vista atrás, encontramos mucha, pero que mucha caspa y morralla. Eso sí, de la buena, siendo una de las más reseñables y divertidas la que nos ocupa hoy en esta gamberra retrocrítica.
Bienvenidos al Rhonda’s Gym, un lugar donde los traseros enfundados en mallas de aerobic y los pechos de considerables tamaños están a la orden del día contoneándose a ritmo de primigenios y electrónicos temas de los ochenta. Todo ese ambiente tan paradisíaco como hortera se verá turbado con la aparición de un misterioso asesino que se cargará a todo yuppie o a toda aspirante a Jane Fonda que se precie asidua a este gym. ¿Os he dicho ya que el asesino se carga a la peña con un imperdible tamaño XXL? ¿No? Pues eso… ya os podéis imaginar el resto. Dirige todo esto el pajarraco David A. Prior quién a principios de los 80’s comenzaba una fructífera carrera. Entre sus cintas más ilustres destacan la exploit de Invasión USA, de título Invasion Force, la cual contaba incluso con el pobre Richard Lynch entre sus filas, o el filme robótico Fuerza Futura con un David Carradine que merodeaba por producciones de esta índole antes de que Tarantino lo rescatara. Ya en los dosmiles, su filmografía degeneró hasta tal punto que fue el tipo tras la lamentable Zombie Wars, pero eso ya es otra historia, tal vez para otro día.
Rodada de tal forma que en principio pensamos que estamos ante una producción más setentera que otra cosa, Entrenamiento Mortal es un slasher rutinario, quizás un pelín descafeinado al no ofrecernos la cantidad (y calidad) de hígados y vísceras que nos podrían dar sus hermanas mayores, como son por ejemplo las sagas de Viernes 13 o incluso La Quema. Aunque siendo justos, si hay un género con el que comparte más puntos en común, en vista de su estructura narrativa, el modo en cómo está rodada y la composición (¿?) de personajes que posee, es sin duda el giallo o incluso el poliziesco italiano. Nunca sabremos si el señor Prior lo hizo a modo de homenaje o sencillamente que la falta de presupuesto le obligó medir más sus pasos y así centrarse más en la trama policíaca, el caso es que este toque clásico es el verdadero atractivo de la película o incluso el más risible, según cómo se tome. Por qué el resto, como digo, se completa con muertes sosainas, alguna que otra pelea callejera al más puro estilo acción de finales de siglo pasado y un número ilimitado de secuencias de transición que nos muestran a las enlacadas señoritas clientas del gimnasio en plena acción en la sala de aerobic, hasta tal punto que llegas a plantearte que la película, sea en realidad un vídeo largo de motivación para fitness.
Con todo, la cinta te mantiene atento hasta el final, y no solo por los bailes, sino por aquello que posee todo slasher que se precie, mantenerte en vilo hasta prácticamente el cierre para desenmascarar al asesino en cuestión, sino lo has hecho ya antes. Entre sus intérpretes destaca una de las protagonistas, Marcia Karr, a la que habíamos visto en Calles Salvajes junto a Linda Blair y Linnea Quigley y que posteriormente aparecería en el filme de culto de William Lustig Maniac Cop. Hay que destacar también a Dianne Copeland, una de las bailarinas más aventajadas del filme a la que se le da boleto rápido y que en su filmografía, aunque corta, figura la producción Troma Los Surfistas Nazis deben Morir, en la que aparecía luciendo bikini.
En resumidas cuentas, un entretenido producto muy de su época, que quizás se encuentre algo carente de gore, pero que bien te tendrá pegado a la pantalla sin ningún problema hasta los títulos de crédito.




Lo mejor: Su alma y su facilidad para entretener
Lo peor: Muy coja de casi todo lo que hace potente de verdad a un buen slasher
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