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Are You Here

Confesiones de un fumador de opio

Are You Here

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Are You Here

Ya sabía a lo que me arriesgaba cuando cerré las puertas de aquel tugurio detrás de mí. El fumadero de opio con peor fama de todo Hong Kong se desplegaba a mi alrededor envuelto en extrañas fragancias y miradas acuosas cargadas de peligro. Sin amilanarme, puse un fajo de billetes sobre la barra y sonreí con el gesto de complicidad que suele abrir las entrañas de los mayores errores de la humanidad. Efectivamente, esquivando a los otros parroquianos, tambaleantes hombrecillos de piel dorada, por fin pude abrazar al sarnoso diván que se convertiría en el vehículo para otro viaje alucinante al lado salvaje del sueño casposo. Prendí la pipa, chupé, volví a prender y así hasta cuatro veces de lo sobado que estaba el latón. Cuando el abrasador humo castigó mis bronquios, como si hubiese ganado una rifa de cánceres, tuve que aferrarme a la mugrienta superficie del catre, entonces empezó lo bueno.

Lo mejor: Opio, mucho opio.

Lo peor: La resaca del opio es muy dura.


Science Team

¿A quién vas a llamar? Al "Science Team" no, por favor

Science Team

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Science Team

Chip regresa al hogar familiar para encontrar que su madre ha sido asesinada brutalmente: un extraterrestre subnormal está viviendo en su casa. ¡Pero el “Science Team” eliminará la amenaza extraterrestre! El drama se produce… La gente muere… Demonios personales y extraterrestres serán revelados… Unos hombres en trajes de color rosa utilizan tecnología puntera… Estos eventos culminan en una épica orgía destructiva de tal intensidad que vuestras mentes volarán literalmente fuera de vuestras cabezas.

Drew Bolduc dirigió en 2011, junto a Dan Nelson, una serie Z llena de gore y divertidas locuras que llegó a conquistar el corazoncito de un servidor: ”The Taint”. Tras una breve pausa profesional y con una exitosa campaña de crowfunding, Drew vuelve en solitario a los cuadriláteros del séptimo arte, ofreciéndonos de nuevo su particular visión del cine de género. En esta ocasión, incluso más enrevesada y extraña que “The Taint”. Armado con quince mil dólares, más del doble de lo que costó su ópera prima, intenta sumergirse en los abismos del cine independiente de los ochentas: no hace falta más que fijarse en los omnipresentes sintetizadores de la banda sonora, para saber que Bolduc aspira, como tantos otros, a resucitar lo peor de la producción directa a vídeo de décadas pasadas.

Lo mejor: Las canciones de Drew Bolduc y Joe Ferris, música ambiental con fuertes reminiscencias a John Carpenter.

Lo peor: Un humor demasiado abstracto. No es cuestión de inteligencia, es misión imposible entender algo.


666:A Demon Within

¡Qué diablilla!

666:A Demon Within

Cuando su coche se avería de camino a su destino de luna de miel, los recién casados Debbie y Tom se topan con Lincoln, un misterioso desconocido con intenciones siniestras. Esa noche, Lincoln se revela como un demonio y seduce a Debbie para asesinar brutalmente a su marido. Ahora ella se enfrenta a una serie de desafíos carnales y violentos con el fin de unirse a las tinieblas: seducir a hombres de negocios, tentar a jóvenes mujeres inocentes… En definitiva, a sacrificar su alma para convertirse en uno de los pocos elegidos de Satanás.

“La cabra, la cabra, la puta de la cabra, la madre que la parió. Yo tenía una cabra que se llamaba Asunción”. Así, sin tapujos, tonadillas populares de sal gruesa para situarnos al mismo nivel que esta “666:A Demon Within”. Ya he dicho muchas veces que el cine de mierda, de nuevo sin pelos en la lengua, sirve para aliviarnos de la tensión diaria tanto como una buena pulida al mármol… y si no habéis entendido este eufemismo, quizás lo mejor es que dejéis de leer en este punto.

Death Car

El cocherito leré

Death Car

Esta vez, y a falta de una sinopsis, me voy a inventar un poco el argumento: Johnny y Jimmy adoran al diablo, pero en lugar de uno encarnado en un señor con perilla y rabo puntiagudo, uno con aspecto de coche. Asistiremos a sus correrías en busca de víctimas para su señor, el cual exige algo más que el alma de sus adoradores.

Si has llegado hasta estas palabras no hace falta decir mucho más. “Death Car” es adorable/despreciable serie Z hecha por y para fumetas con ganas de hacer el gilipollas a costa del “grindhouse”: póngame un filtro bien granulado por aquí, un sintetizador por allá, añádale una voz tan grave como impostada, salsa de tomate y, para finalizar, sazónelo con una pizca de pimentón y Tarantinina. El resultado sabroso y con regusto a… a… ¿hace falta que lo escriba? Es lo que tiene el siglo XXI, toda esa ponzoña que quedaba bajo la superficie, gracias a la dificultad de difusión, hoy sale a flote como la… como la… bueno, corramos un espeso velo y olvidemos las miserias de la producción cultural/fecal moderna.