Asesinos

Noche de bodas 2

La luna de miel

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Dead Awake

Peadilla en bucle

Dead Awake

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Dead Awake

Abro los ojos y contemplo un paisaje familiar: los oropeles de mi lujoso salón, decorado con bustos de mármol que me devuelven unas facciones perfectas, las de un servidor, desde sus pedestales adornados con cenefas de platino. Sin embargo, pronto me embarga una inquietante aprensión, mis miembros parecen haberse mimetizado con los rostros pétreos observándome en silencio. No puedo moverme, únicamente contemplar impotente mi entorno, donde la opulencia y el exceso alrededor del sofá adquiere unas connotaciones siniestras. Pasados unos angustiosos segundos noto una presencia cerca de mí. Aun esforzándome por rechazarla, mi cuerpo se niega a moverse un ápice, hipnotizado por las molduras doradas decorando cada esquina de, antaño acogedora habitación, mi horrenda prisión. Reptando desde la posición de mis piernas noto el peso sobrecogedor de “eso”, un monstruo que desea aplastarme con su peso, robarme el aliento mientras duermo. ¿O no estoy dormido? Y aunque pago el coste de un esfuerzo sobrehumano, consigo dirigir la mirada hacia abajo, ¡viéndolo por fin! ¿Pero qué cojo…

Lo mejor: Sigue siendo los ojos de Jocelin.

Lo peor: Actuaciones "subnormoides"


A Dark Song

Ritualis Mortis

A Dark Song

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

A Dark Song

Sophia Howard alquila una casa en el campo de Gales, apropiadamente ubicada siguiendo ciertos dictados de las leyes mágicas –como ya hiciese el bueno de Crowley cerca del lago Ness–, y contrata al ocultista Joseph Solomon para contactar mediante el rito Abramelin a su hijo, al cual perdió recientemente. A lo largo de los días, Sophia sigue la guía de Salomón en los rituales para purificar su alma… sin embargo Sophia tiene una agenda oculta que pondrá en peligro sus vidas.

Unos la consideran una obra maestra, lo mejor del año sin duda; otros no han tardado en tildarla de “coñazo”, “dramón de mil pares de narices”… ¿dónde está el término medio? Cuando se habla de la magia hermética no lo hay: o sabes a lo que te enfrentas –un ritual tedioso por obligación, pues romper las reglas del juego requiere el camino más tortuoso– o en lugar de la piedra filosofal habrás hallado en “A Dark Song” la piedra del ronquido perpetuo. Si nombres como Eliphas Lévi, Aleister Crowley o Abramelin no te dicen nada, si te suena a chino cualquier fraternidad afiliada a la Rosacruz, jamás te protegerías tras un Tetragrámaton… o la clave mayor del Rey Salomón te suena a película de aventuras… ¡huye de esta película! Mucho ha de ser el interés, no curiosidad impenitente como es el caso de este maduro y atractivo nihilista, para justificar la disección paso por paso del ritual para contactar y solicitar un favor a tu Santo Ángel Guardián. Dudo que si andas detrás de largometrajes más mundanos, sigo quedándome con “The Void”, encuentres algo de valor en los entresijos de una obra que bordea el terror sin arriesgarse a manchar su discurso artístico con un mísero deje canalla, en una vía diametralmente opuesta a “The Autopsy of Jane Doe”, con la que ha sido alegremente comparada por sus pinceladas esotéricas.

Lo mejor: Su ambientación y fidelidad, no del todo completa, a los recovecos de la magia hermética, principalmente representada aquí por Crowley y Lévi. Aunque su elemento central sea el ritual Abramelin, popularizado por la Orden del Amanecer Dorado.

Lo peor: Entiendo su esfuerzo por representar la tediosa realización de un ritual hermético, pero toda su lentitud no se justifica con un final bastante efectista, precisamente lo que su primera mitad evita correctamente.


The Hexecutioners

La Parca siempre gana

The Hexecutioners

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Hexecutioners

Tony Burgess es un escritor nacido en 1959 que goza de cierta fama en Canadá, no así en España, donde su única obra conocida y reconocida sería la adaptación homónima del inicio de la trilogía “Pontypool” a pantalla grande, de la cual se esperan las consabidas continuaciones de forma inminente. Sin embargo, su prolífica carrera cuenta con un cómodo estatus internacional bien merecido: se le considera un innovador en cuanto a su forma de retratar los mecanismos clásicos del terror dentro de la letra impresa. Siempre al filo de lo prosaico y lo genial, sabe darle la vuelta a escenarios comunes del género mediante un, a veces no tan, sutil humor negro a la vez que una irreverencia absoluta hacia las convenciones que tanto daño están haciendo al sector. Por ejemplo, su obra magna trata sobre una epidemia zombie que se transmite a través de las palabras, y así su mayor parte transcurre sin hacer acto de presencia un muerto viviente o infectado. También el surrealismo forma parte consustancial de su obra, y eso se demuestra en situaciones tan absurdas como las presentadas en la última parte de su carrera: volcado en la realización de guiones de temática fantástica para pequeñas productoras canadienses, algo que lo engrandece por erigirse como uno de los mayores difusores del terror en su país natal.

Lo mejor: Las góticas localizaciones.

Lo peor: Un tramo final ridículo.


Guzoo: Kami ni misuterareshi mono

El crustáceo multidimensional tentaculado

Guzoo: Kami ni misuterareshi mono

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Guzoo: Kami ni misuterareshi mono

Cuatro atractivas jovencitas se marchan de vacaciones a una población costera. Allí conocerán a la responsable de la casa donde se hospedarán: una científica que también realiza tareas de cocina y mantenimiento, ¡todo muy lógico! Nuestras protagonistas pronto se verán acosadas por una presencia tentacular que surge de los espejos, pues el objeto de investigación, por parte de la científica de marras, es una criatura antediluviana con la capacidad de romper el espacio tiempo a través de superficies reflectantes. Así que todavía parece más lógico que su controladora, pues la científica calma a la bestia tocando una pequeña flauta, alquile unas instalaciones donde ese ser hambriento de carne humana puede manifestarse con suma rapidez y ferocidad. ¡El festín acaba de empezar!

“Guzoo: Kami ni misuterareshi mono”, “La Cosa olvidada por Dios”, es uno de los cuatro mediometrajes editados directamente en vídeo durante la segunda mitad de los ochentas por la revista nipona “VZONE”, especializada en cine extremo. Así podemos engrosar la lista con sus hermanas: Biotherapy (1986), Cyclops (1987) y Conton (1987). De las cuales sólo he podido disfrutar la primera, constatando que supera a la presenta aunque sólo sea en la brutalidad de su exposición. Obras de bajo presupuesto que buscaban satisfacer a los amantes de los efectos especiales y seguidores de la nueva corriente de cine splatter, en pleno auge en el país del sol naciente gracias al polémico estreno en 1985 de “Guinea Pig”. Aunque la tradición gore–imperial venía de largo, por ejemplo con el teatro kabuki instaurando expresión gráfica de parte del violento espíritu oriental: medio en broma, medio en serio.

Lo mejor: El monstruo de goma.

Lo peor: ¡Qué alguien quite la puta música!