Estás aquí: Página de inicio » Críticas » ¡La novia!

¡La novia!

... y sus caprichos caros de autor.

¡La novia!

Ver ficha completa

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hay una delgada línea entre el genio visionario y el colega que te invita a una fiesta en su casa para que lo veas mirarse al espejo durante dos horas. Con La novia (The Bride!), Maggie Gyllenhaal ha cruzado esa frontera a lomos de un presupuesto millonario, entregándonos uno de los experimentos más fallidos y frustrantes de la temporada. Lo que prometía ser una deconstrucción punk del mito de Mary Shelley termina siendo un ejercicio de onanismo cinematográfico que se ahoga en su propia importancia.

Un arranque de alto voltaje

Lo admito: durante los primeros compases, la película me tuvo. El arranque es enérgico, vibrante y visualmente estimulante. Gyllenhaal parece querer inyectar una descarga de desfibrilador al género, moviéndose en una estética sucia pero sofisticada que se siente fresca. Hay una intención de romper moldes, de sacar al monstruo de la Hammer y meterlo en una coctelera de anarquía y feminismo mal entendido que, al menos al principio, despierta la curiosidad.

En ese caos inicial, Jessie Buckley brilla con luz propia. La actriz está inmensa, entregada a una interpretación física, sudorosa y visceral que sostiene el peso de cada plano. Es, sin duda, lo mejor de la función. A su lado, Christian Bale cumple con la profesionalidad que le caracteriza; está correcto, contenido y solvente, aunque por momentos parece el único adulto en una habitación llena de niños jugando a ser artistas. Bale hace lo que puede con un material que empieza a agrietarse mucho antes de lo previsto.

El derrape hacia el tedio

Sin embargo, el hechizo es de mecha corta. Tras esa primera mitad que te mantiene en guardia, la cinta empieza a dar bandazos hasta derrapar por completo. La energía se transforma en ruido y la propuesta narrativa se disuelve en una nada absoluta. Lo que empieza como una reinvención con garra se transmuta, sin previo aviso, en algo infumable y soberanamente aburrido.

El gran problema radica en que la directora tiene muchas más pretensiones que resultados. Gyllenhaal busca la trascendencia en cada encuadre, pero se queda en la superficie de un videoclip alargado. No hay poso, no hay reflexión real sobre la identidad o la creación; solo hay una directora enamorada de sus propias ideas, perdiéndose en un vacío narrativo que termina por agotar la paciencia del espectador más curtido en el fantástico.

El capricho de la élite

Al terminar de verla, uno no puede evitar sentir esa incómoda sensación de haber sido testigo de una fiesta personal entre amigos. Es cine hecho por y para el círculo íntimo de la directora, una de esas reuniones de la "inteligentzia" de Hollywood donde todos se ríen de sus propios chistes internos mientras nosotros, desde la oscuridad de la butaca, nos preguntamos qué demonios estamos haciendo allí.

Lo más misterioso de todo este asunto no es la alquimia de la resurrección de la carne, sino la logística financiera: ¿Cómo es posible que Warner haya decidido pagar la factura de semejante capricho?

El fantasma de Joker Foile à Deux

Resulta imposible ver La novia y no sentir un déjà vu reciente y doloroso. Lo que Maggie Gyllenhaal ha perpetrado aquí guarda un paralelismo casi poético con lo que Todd Phillips hizo en Joker: Folie à Deux. En ambos casos, nos encontramos ante el mismo fenómeno: un estudio (Warner, siempre en el ojo del huracán) entregando un cheque en blanco y las llaves del reino a un autor para que este, en un alarde de egocentrismo, acabe dinamitando la propia franquicia desde dentro.

Si con la secuela del Joker asistimos a un musical apático que parecía odiar a su propio público, con esta Novia sufrimos una deriva similar. Ambas películas comparten esa naturaleza de "capricho de autor" que se olvida de narrar para centrarse en epatar. Son obras que nacen de una libertad creativa mal gestionada, donde la visión del director no encuentra un editor o un productor valiente que le diga: "Esto, simplemente, no funciona".

Lo mejor: La entrega absoluta de Jessie Buckley y algunos detalles visuales de la puesta en escena.

Lo peor: Un guion que se desinfla hasta la nada más pretenciosa y sopórifera.


Vuestros comentarios

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.


Si desea incluir un spoiler indique use las etiquetas [spoiler] y [/spoiler] para enmarmar el texto que se ocultará.