Slasher

Scream 7

Grita de fan service

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The Town That Dreaded Sundown

El asesino Fantasma sigue en plena forma

The Town That Dreaded Sundown

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The Town That Dreaded Sundown

El verdadero capital histórico de Estados Unidos reside en su crónica negra. América parece ser la única nación que se enorgullece de poseer una larga trayectoria de crímenes violentos, tanto resueltos como no. Sea sintomático, o no, de asimilarlos con mayor madurez que otras sociedades, o condenarlos, o sencillamente por una noción del espectáculo más arraigada que en Europa, los americanos saben qué hacer con sus asesinatos: series, novelas, películas, canciones.

En 1946, fueron atacadas ocho personas entre los meses de febrero y mayo en Texarkana, Texas. De ellas, cinco murieron, y tres lograron sobrevivir. Entre cada crimen transcurrieron, en general, tres semanas, aunque no siempre fue así. La mayoría de los ataques se produjeron en noches de luna llena, pero a veces no coincidió. Esta indefinición en las pautas, junto con el hecho de que el asesino cubría su rostro con una capucha blanca, provocó que la policía fuera incapaz de atrapar al agresor, a quien los medios bautizaron como “El Asesino Fantasma”.

Lo mejor: los ataques del asesino.

Lo peor: personajes y trama son bastante inconsistentes.


Inocentada Sangrienta

El final del verano en Crystal Lake

Inocentada Sangrienta

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Inocentada Sangrienta

Muffy invita a sus amigos del instituto a pasar un fin de semana en la lujosa mansión de sus padres antes de comenzar la universidad. El caserón se encuentra ubicado en una isla, así que el grupo de jóvenes se las promete muy felices ante los días de sexo y borrachera que les espera. Sin embargo, cuando toman el transbordador que les llevará junto a Muffy, algo sale mal: una broma de los jóvenes provoca un accidente que causa la pérdida del rostro de un marinero. A partir de ese momento, la casa de la isla se volverá una prisión, ¡donde cualquiera puede ser un asesino!

Omnipresente en nuestros vídeo clubs durante la década de los ochentas, “Inocentada Sangrienta” fue, al igual que Adam Ant para el punk británico, el último clavo del ataúd del slasher. Navegando entre lo casposo, lo ridículo y lo decididamente serio – pues tras su sólido apartado técnico se observa el bagaje de su productor, Frank “Viernes 13” Mancuso Jr., y las ganas por su parte de recaudar a traición dentro de la platea más joven, cosa que consiguió – la cinta se pasa en un rato: hora y media de agradable tontería. Incluso, al igual que el vino gana con el tiempo, ha llegado a ganarse con el paso de los años una aureola de culto, injusta por una parte y apropiada por otra. En defensa de su lado negativo, pues “Inocentada Sangrienta” es una de las producciones más odiadas por los amantes del slasher, me gustaría añadir que en 1986 el subgénero ya se estaba parodiando a sí mismo de forma inconsciente, y lo hacía gracias a la proliferación de productos de medio pelo que arrastraban el slasher por el barro. Y aunque la cinta que hoy nos ocupa eliminó de forma definitiva la seriedad del cine de asesinos psicópatas con un argumento basado meramente en el “bluff”; al menos lo hizo de manera interesante, con ritmo y unos estándares de producción muy altos, entre los que destaca un escenario opulento y unos intérpretes que actúan por encima de la media. Si no hubiese sido esta película, el subgénero hubiese muerto a finales de los ochenta debido a su intrascendencia: con productos donde el terror ya había sido enterrado por una montaña de clichés que se traducían en verdadero motor de cualquier “slasher” de serie b que se preciase.

Lo mejor: Su ambientación, fotografía y ritmo.

Lo peor: Lo que representa: el final de la era dorada del slasher


Intruso en la noche

El último gran slasher

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Intruso en la noche

Tras un buen tiempo en la lista de visionado pendiente, por fin encontré el momento de ponerme con Intruso en la noche. Y tengo que decir que lo último que estoy es arrepentido. El filme es un magnífico exponente del slasher más clásico, el ochentero, gestado con el mecenazgo del gran Sam Raimi, que incluso se guarda un papel secundario para él y otro para su hermano Ted. A poco que se lea acerca de la gestación de Intruder, dará la impresión de que fue creado durante el rodaje de Posesión Infernal; el segundo de abordo en el clásico del Necronomicón es el director aquí, el pueblo donde sucede la acción recibe el nombre de aquel dónde se criaron ambos directores, y hasta tenemos al legendario Bruce Campbell en un cameo al final de la película (eso sí, su nombre aparece descaradamente grande en la portada de la película, en un alarde de publicidad engañosa).

Como anuncia el título, Intruso en la noche es considerado por muchos el último gran slasher de la época dorada del género. Igual que esas discotecas legendarias que cierran para siempre en una noche que para muchos es inigualable, el título que nos ocupa también se encarga de despedir el género por todo lo alto. ¿Cómo lo hace? Gracias principalmente a dos aspectos: la innovadora cámara y un desbocado gore –obra del maestro de los efectos con goma, Greg Nicotero – que hace parecer a sus compañeros de clase, Viernes 13 y Halloween, benévolas películas de Disney.

Lo mejor: Ganas de innovar en el género sin perder la identidad

Lo peor: El comienzo es algo lento y puede hacerse algo pesado hasta que no comienzan las hostilidades.


El Carpintero

Cutreterror y Bricomanía

El Carpintero

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

El Carpintero

Alice ha pasado una temporada en el hospital psiquiátrico, será que le falta algún tornillo. De vuelta a su nueva casa, su marido no le hace ni caso, ocupado como está tirándose a una alumna y supervisando la reforma de la casa, prefiere ignorar las gilipolleces de una mujer con cara de trastornada. Y aunque finalmente Alice consigue hasta un trabajo, todo se va derrumbando a medida que los hombres que la rodean demuestran su incapacidad para tratarla bien. Por suerte, un extraño carpintero se encargará de protegerla aunque tenga que cortar un par de miembros de más.

El verano va llegando a su fin y la rutina nos espera a la vuelta de la esquina, si no estamos ya algunos ahogados por el trabajo u otras tareas peores. Que mejor para celebrarlo, mientras los rayos del sol van perdiendo fuerza a media tarde, que sumergir nuestros cuerpos desnudos bajo un mar de tibia caspa llena de títulos VHS capaces de obligarnos a arrancarnos las retinas. Así que sin más dilación vamos a hablar de “The Carpenter”, porque un buen carpintero tiene que usar manos y herramientas día y noche, pues el mundo no se hizo sin trabajo.

Parece ser que el viaje por las estanterías de 100 pesetas de nuestro vídeo club imaginario nos llevan a Canadá, país de origen de esta cinta de 1988 que uno no sabría muy bien clasificar: ¿es un slasher?, ¿es una comedia?, ¿es una cinta experimental?, ¿es un drama romántico?, ¿es una basura absurda? A esta última pregunta tengo que responder un rotundo “sí”, al resto, pues aquel que se atreva a verla tendrá que decidir, por mi parte me parece uno de esos intentos por hacer cine diferente, a costa del terror, que no llega a nada y por eso toca tantos palos (y tan mal, por cierto). Pero hay que reconocer que la condenada tiene un “algo”.

Lo mejor: La surrealista trama que combina diferentes elementos terroríficos con otros detalles originales en una mezcla obviamente fallida pero muy, muy divertida.

Lo peor: Actuaciones inconsistentes y un acabado estético barriobajero se unen a un ritmo irregular para perjuicio de nuestra salud mental.