brujería

She will

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24 Exposures

Obsesionado por la belleza de la muerte

24 Exposures

El fotógrafo Billy capta con su cámara sus mayores obsesiones fetichistas: cuerpos de mujeres en varios estados de desnudez y muerte. Cuando una de sus modelos acaba realmente muerta, el deprimido, románticamente y desilusionados investigador de policia Michael, que está sufriendo el demonoramiento de su actual relación, llama a la puerta del fotógrafo y descubre un mundo que lucha por entender. Tanto el extraño arte de Billy, como la aparente facilidad del fotógrafo para establecer relaciones profesionales y entrecruzadas con su novia y varias modelos. Los celos harán acto de presencia y, mientras tanto, un asesino anda suelto.

Estos tios son una pandilla de cineastas endogámicos que ponen sus talentos al servicio de los proyectos de unos y otros… sin descanso. Me estoy refiriendo a Adam Wingard y su camarilla de colegas (Simon Barret, Joe Swanberg, Ti West…), que igual se ponen tras las cámaras, como delante de ellas, escriben, ponen la pasta… lo que haga falta. En esta ocasión es Joe Swanberg, uno de los coprotagonistas de Tú eres el siguiente, el que se pone tras las cámaras para dirigir 24 Exposures, un thriller erótico en la línea de los que abundaron a principios de los 90 que tiene como protagonistas a Adam Wingard y Simon Barret, director y coguionista, respectivamente, de la mencionada Tú eres el siguiente. El resto del elenco de 24 Exposures lo forman actores y actrices que pudimos ver en el primer V/H/S, en el que Swanberg tomó parte dirigiendo el segmento The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger.

The Monkey's Paw

Retorcerá tu destino

The Monkey's Paw

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  • Título original: The Monkey's Paw
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Brett Simmons
  • Guión: Macon Blair
  • Intérpretes: C.J. Thomason, Stephen Lang, Michelle Pierce
  • Argumento: La pata de mono, la reliquia que hace realidad tus sueños: el primer deseo traerá la desgracia. Tratarás de enmendarla con el segundo y finalmente usarás el tercer deseo para deshacer el mal desencadenado.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Monkey's Paw

Jake se hace con la pata de mono, el amuleto que concede tres deseos a quien lo posea. ¿Podrá salir así de la miserable vida de obrero de segunda que le ha deparado el destino? Su primera probatina, inocente pero lucrativa, trae consigo el primero de una serie de acontecimientos que pondrán en duda hasta su cordura. Tony Cobb, desequilibrado compañero de trabajo de Jake, sufre un accidente a causa de la primera dádiva de la pata… pedir que fuese resucitado no ha sido la mejor de las ideas, como atestigua el rastro de muerte y sufrimiento que va dejando, a su paso, el “nuevo” Cobb.

En 1902 W. W. Jacobs, humorista británico, publicaba uno de los cuentos breves más celebrados del terror sobrenatural: “La Pata de Mono”. Obra que ha sobrepasado el medio literario para convertirse en patrimonio de la humanidad; no sólo por haber sido adaptada al cine en múltiples ocasiones, también por haber alcanzado su legado hasta uno de los episodios de Halloween más celebrados de Los Simpsons. El cuento de Jacobs es una alegoría macabra que, en la línea del Fausto alemán, intenta enseñarnos sobre los peligros de cambiar nuestro destino. Muy en la línea de la sumisión cristiana y protestante frente a los vaivenes de la vida, casi parece ejercer de parábola aleccionadora destinada a la pujante sociedad burguesa que vivía a principios del siglo XX su gran despertar. Veamos un simple resumen de su argumento: una reliquia, una pata disecada, ofrece tres deseos a su poseedor. El primero, obviamente buscando el lucro, causa la desdicha al propietario del talismán, pues las 200 libras que solicita a los hados llegan en forma de pago por la muerte de su hijo durante la jornada laboral. Lo que le lleva a pedir un nuevo deseo que complica aún más las cosas, nada más y nada menos que su hijo vuelva de entre los muertos. Finalmente, sólo el tercer deseo puede solucionar las cosas, o más bien dejarlas en cierto estado de penuria; uno al que no se hubiese llegado de haber ignorado los cantos de sirena de la reliquia maldita. Mucha moral de vanguardia como se puede ver.

Lo mejor: Fotografía pantanosa y sólidas actuaciones.

Lo peor: Su lograda atmósfera se va frenando a medida que, en el segundo tercio, la figura terrorífica, Tony Cobb, se va haciendo más y más predecible.


Why don't you play in hell?

Endiablada. La mejor película de este 2013

Why don't you play in hell?

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  • Título original: Jigoku de naze warui?
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2013
  • Director: Sion Sono
  • Guión: Sion Sono
  • Intérpretes: Hiroki Hasegawa, Gen Hoshino, A. Kitamura
  • Argumento: Un grupo de aficionados cineastas le pidieron a sus Dioses hacer una película igual de endemoniada que el infierno. 10 años después los Dioses les han contestado.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Why don't you play in hell?

No es ningún secreto que siento profunda admiración - adoración incluso – por el que, para mí, es el mejor director nipón de los últimos años. Sí, efectivamente hablo de Mr. Sono. Así que no es de extrañar que, como ocurriese el año pasado – en el que coroné a Guilty of romance como mejor película – , Sono haya vuelto a conquistarme del mismo modo que lo logra siempre y se haya llevado, nuevamente, el triunfo.

Why don’t you play in hell? es uno de los mejores ejercicios fílmicos jamás llevados a cabo por el cine nipón. Es perfecta. Una explosión adrenalítica de amor por el cine veraz. Repleta de hemoglobínicas batallas. El sueño de cualquier director. Una crítica/homenaje al cine japonés hecha con tal maestría que no pude evitar sentirme culpable por haber puesto en tela de juicio ese merecidísimo y más que justificado premio que la emcumbró como la mejor película del Midnight Madness del Tiff 2013. Con Why don’t you play in hell? Sono vuelve a recuperar esa vena oscura y enfermiza que había abandonado desde que optase por orientar su carrera hacía el melodrama, tras dar por concluida la llamada “trilogía del odio”. Pero como transgresor y fanático de lo sanguinolento que es (y que nunca ha dejado de ser), no sorprende que, de repente, surgiese Why don’t you play in hell? de la nada. Y que mejor tema central para el regreso del maestro que “el cine japonés de acción”. Personalmente tan solo me queda aplaudirle, porque no solo acierta en cada uno de los golpes cómicos que atesora la película, sino que la ridícula y fantoche plasmación del género que homenajea – un cine rematadamente tonto – , convierte, paradójicamente, a Why don’t you play in hell?, en una obra maestra de aquel cine descerebrado al que alude: aquellas viejas películas de yakuzas, de venganzas y tramas rebuscadas e incluso irrisorias en los que las katanas, las artes marciales y la sangre a borbotones eran los verdaderos protagonistas.

Lo mejor: TODO.

Lo peor: que su ritmo solo la haga especial para unos pocos agraciados.


Haunt

A la sombra de The Conjuring

Haunt

Una familia de cinco personas se traslada a la hermosa y extensa casa de sus sueños. Tan solo hay un problema: la casa está maldito, y ha sido la causante de la muerte de la familia que anteriormente la ocupaba, dejando un solo sobreviviente. El temperamental hijo de 18 años de edad y su misteriosa nueva vecina/novia, invocan, sin querer, una dimensión alternativa de la casa.

Se veía venir. Era algo que flotaba en el ambiente. El bueno de James Wan supuestamente se ha retirado del cine de género con un par de éxitos comerciales, Insidious 2 y, sobre todo, The Conjuring. Y consecuencia de ello los amantes del subgénero casas encantadas, acompañados de algún fantasma y quizás alguna que otra posesión…, estáis de enhorabuena. Estoy convencido que durante el 2014 que llama a nuestras puertas, no faltarán las propuestas que intenten llevarse un pellizco - por aproximación - del éxito de The Conjuring. La película que hoy nos ocupa, Haunt, probablemente podría incluirse dentro de este grupo sin demasiados problemas; lo que no significa que el debut en la gran pantalla del norteamericano Marc Carter esté desprovisto de interés.