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Home

Ayudando a la extraña equivocada

Home

Cuando una joven y ambiciosa agente inmobiliaria llamada Leigh es contratada para vender una casa con un pasado turbio, se cruza en su camino una chica perturbada que resulta ser la hija fugitiva de la pareja que ha puesto a la venta el inmueble. Al tratar de ayudar a la chica, Leight se verá atrapada en la red tejida por una fuerza sobrenatural que también afectará a su hermana Vera. Un maligno ente tiene planes siniestros para las dos.

Leo el nombre de Nicholas McCarthy, director de Home, y, sinceramente, no me dice nada. Intento averiguar quién es el tal McCarthy y me llevo la primera y agradable sorpresa: resulta que este buen hombre es el director de El Pacto (The Pact, 2012); de manera que mi interés por la película (anteriormente conocida como “At the devil’s door”) sube muchísimos enteros. Curiosamente detecto coincidencias sustanciales entre Home y la mencionada El Pacto: una casa que probablemente esconda algún oscuro secreto entre sus cuatro paredes, una entidad diabólica agazapada entre las sombras y un par de hermanas que se las verán y desearán para salir con vida del trance. El tráiler de Home tiene muy buena pinta… pero en realidad este es un dato que me importa muy poquito. El Pacto, debut en la dirección de Nicholas McCarthy, me encantó; y cualquier cosa que quisiera venderme este tipo como su segunda película, yo se la iba a comprar con los ojos cerrados. La película tendrá un preestreno en VOD en los USA el próximo 8 de agosto, y posteriormente se estrenará en cines el 12 de septiembre. El Pacto tuvo distribución en España, de manera que esperamos que Home corra la misma suerte. Os dejamos con el tráiler y algunas imágenes de la película.

Mr. Jones

Demasiado barullo

Mr. Jones

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Mr. Jones

Penny y Scott descubren cuando se toman un respiro de la civilización que los bosques de alrededor de su refugio rural esconden unos siniestros espantapájaros. Dichas estatuas son el principio de una espiral de locura a la que sólo descifrar los sueños puede dar respuesta.

El surrealismo es un arma de doble filo.

Cuando se usa con elegancia y cuidado da lugar a experiencias plásticas llenas de fuerza que ayudan al espectador a romper las barreras de la realidad estimulando su imaginación. Sin entrar en disquisiciones técnicas y onanistas sobre el origen francés del término artístico, me acojo a la definición del vocablo como “absurdo, sin sentido” para reflejar el método de expresión artística donde las reglas preestablecidas se subvierten, por ejemplo la linealidad temporal, para potenciar el impacto visual o narrativo de una obra. Sin ir más lejos, y para entendernos, grandes maestros del surrealismo cinematográfico serían Buñuel, Terry Gilliam o David Lynch (con sus fallos y sus aciertos). Seguro que gente más sesuda puede aportar ejemplos más intelectuales, un servidor prefiere quedarse en lo superficial porque ahondar en los terrenos de la experimentación es también descubrir la gran mentira bajo la que se esconden auténticos maestros del aburrimiento (y os lo dice un señor que se ha tragado toda la discografía de Nurse with Wound, Current 93 o NON)

Sin embargo, cuando el surrealismo se usa sin ningún tipo de control, cuando un colgado decide ponerse a pintar un lienzo con mierda cual macaco frenético, nos encontramos con verdaderos peñazos imposibles de digerir. Se le supone al delirio una base sobre la que desbarrar, un sentido último cuya retorcida revelación resulta más satisfactoria por lo costoso de la misma, pues nos obliga a desarrollar procesos mentales no habituales con tal de encontrar la clave del jeroglífico. Entramos de lleno entonces en el farragoso terreno de las interpretaciones personales. He asistido a unas cuantas “performances” dadaístas y siempre he tenido que escuchar los clásicos “no lo has entendido” o “no lo has sentido” si le decía a sus autores que su interpretación no había tenido fundamento alguno. A veces ha sido peor, porque oír como justificación aquello de “la falta de sentido es el sentido último de mi obra” es poco menos que un declaración de la falta de perspectiva de su autor. Digo yo, que cuando te pones de frente al público quieres expresar algo, y no me vale dar saltos sin más a ver si el espectador siente la guindilla que tienes metida en el culo. Y cuando digo “algo” me refiero igualmente a una idea concreta que a la transmisión de emociones.

Lo mejor: El misterio que rodea a Mr. Jones y su historia

Lo peor: Una segunda parte infumable, donde el intento experimento no esconde la incapacidad narrativa de su autor.


The Hunted

¿Cámara en mano? ¡Ouh yeah!

The Hunted

En un intento de crear su propio programa de televisión, Jake y Stevie se dirigen a las densas y solitarias montañas de West Virginia. Equipados con sólo su arco y una cámara, tienen tres días para cazar una pieza lo suficientemente grande como para captar la atención de una cadena de televisión.

Una vez que encuentran el enorme animal se ponen manos a la obra rápidamente. Pero a medida que el sol se pone, se dan cuenta que no están solos. Una fuerza sobrenatural parece estar al acecho en el bosque… y ahora ellos están siendo cazados.

Como si sólo existiera el formato de cámara en mano dentro del género de terror (¿para cuándo los anuncios rodados como si fueran “found footage”?), ante la sequía estival de estrenos y noticias interesantes vengo a hablaros de un producto cuyo estreno se supone para el próximo nueve de septiembre en su Estados Unidos natal, aunque las primeras noticias datan del año pasado. Hasta el momento sabemos que se trata del debut en la dirección de Josh Stewart, protagonista de “The Collector” y “The Collection” – dos obras que pese a sus detractores contienen el suficiente entretenimiento como para ser recordadas en años venideros -, el cual también se anima con el libreto que parte de la afición del actor por la caza. Antes de que la protectora de animales se nos eche encima por dar pábulo a semejante acto atroz (la caza recreativa), comentar que la película dice estar basada en experiencias propias de Stewart, muy aficionado a la caza durante la juventud, de hecho los parajes que acogen la trama pertenecen a la zona natal del actor: West Virginia.

sx_tape

Gatillazo!!!

sx_tape

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

sx_tape

Jill es rubia y ardiente, también pintora que carga de desnudos sus obras. ¡Qué picante y atrevida! Su novio Adam, para no ser menos, es un cineasta en ciernes más molón que Jodorowsky. Un “artista” tan guay que considera que todo lo que le rodea es una película, y por eso lleva su cámara hasta para cagar. Ni cortos ni perezosos, una mañana cualquiera, se acercan hasta un manicomio abandonado donde creen que podrían realizar una exhibición conjunta. Claro, son tan, tan, tan lanzados y modernos que deciden explorarlo en el momento, y justo sufren un calentón dentro de una habitación.
¿Acaso Jill y Adam no saben que follar en un manicomio abandonado incluye posesión, herpes y malos rollos como efectos secundarios?

Cuando descubrí que el director de esta película era Bernard Rose me entraron fuertes deseos de conocer más de “sx_tape”, Rose fue ni más ni menos que el encargado de llevar a la gran pantalla el relato de Clive Barker, “Lo Prohibido”, como la legendaria “Candyman” en 1992, aunque su posterior carrera corresponde a la vil ignominia. Supongo que un servidor pensaría algo cómo: “una cinta de terror sobrenatural con un alto contenido sexual en la línea de los Libros de la Sangre dirigida por Rose, el tío que demostró bastante estilo mezclando gore y erotismo a través de una trama marcada por la pasión y la obsesión desbocadas. Igual hasta el formato de cámara en mano le sienta bien estéticamente para ofrecer una historia más cruda y depravada si cabe”. Pero lejos de la película morbosa que tendría que haber sido, “sx_tape” contiene todos los defectos elevados al cuadrado del peor “found footage” inimaginable, y ni una gota de erotismo inteligente o terror en su mínima expresión. Estamos ante una tomadura de pelo en toda regla de la que no hay mucho bueno que decir.

Lo mejor: Los cuatro últimos fotogramas y los senos de Caitlyn Folley

Lo peor: ¿Por donde empezar?