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Gárgola

Un relato de Tito Jesús

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Nuestro colaborador y amigo Tito Jesús se destapa con su primer relato para Almas Oscuras. Todo un placer y un privilegio descubrir esta nueva faceta artística tuya, querido Jesús. El título de la obra… Gárgola.

Hay dos acontecimientos en la vida de una persona que le hacen ser consciente de manera inexorable, al menos a mi entender, de su naturaleza finita; dos acontecimientos que suponen un misil, un ataque a la línea de flotación de nuestra personalidad, del que ya es imposible recuperarse. El primero lo marca la pérdida de un padre, de una madre o de ambos. Es ley de vida: los hijos han de sobrevivir a sus progenitores al igual que ellos desaparecerán antes que su descendencia… así es como tiene que ser, como dicta la naturaleza. El segundo también es inexorable, como todo o casi todo lo que hay en el universo que conocemos, pero es una norma que suele permanecer oculta al pensamiento durante gran parte de nuestro devenir; es algo en lo que no queremos o no podemos pensar no sea que se rompa, como de hecho sucederá, la frágil cúpula que hemos creado con el fin de engañar a nuestra consciencia en favor de una felicidad que, por momentos, se nos puede antojar eterna. Este hecho es la primera pérdida de un amigo; de ese ser querido que no viene impuesto por la genética sino que ha sido elegido, de manera consciente, por afinidad, por experiencias y por amor mutuo. Seguir leyendo…

Hijo de un Dios Caníbal

Nuestro buen amigo Juan Alcudia nos presenta Hijo de un Dios Caníbal, diez relatos de terror que se presentan bajo el epígraje «En este mundo nadie sabe por qué existe el mal. La única certeza es que detrás de cada esquina acecha un caníbal».
Hijo de un Dios Caníbal

La cajita china

Un relato de Francesc Marí

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El profesor Mark Shepherd estaba frente a la puerta del apartamento su colega, Martin Shade. Desde que había presentado sus descubrimientos respecto a la tercera carabela a un reducido grupo de personas, unas semanas atrás, tanto él como sus compañeros se habían sumergido en una curiosa búsqueda de sucesos extraños que pudieran estar relacionados con lo que le había sucedido a la nave desaparecida. En ese mismo momento, bajo su brazo, llevaba una carpeta con los respectivos informes de sus colegas, desde la enigmática historia del abuelo del doctor Martínez, a la extraña muerte de un monje en un monasterio español, que estaba investigando la doctora Towers. Todos habían aportado su granito de arena. Todos, excepto Shade, del que ninguno de ellos tenía noticias desde hacía días.

Al no responder al teléfono, ni a los mensajes, ni a los correos electrónicos, Shepherd había decidido dirigirse a su casa, con la esperanza de encontrarlo a él o, como mínimo, alguna evidencia de su paradero. Seguir leyendo…

III Certamen Walskium de Microrrelato de Terror y Fantástico

El magazine digital Walskium convoca su III Certamen de Microrrelato. Ya sabéis, textos muy cortos de terror que estremezcan al curtido jurado para ganar un jugoso lote de libros de Alianza Editorial. Destacar el precioso cartel de Aurora Rumí.
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La Tercera Carabela

Un nuevo relato de Francesc Marí

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A las 7 de la tarde, justo cuando el viejo reloj de la facultad hacía repiquetear las campanas indicando que era la hora punta, la última de las cuatro personas citadas por el profesor Mark Shepherd entró en su despacho en el departamento de Historia Naval de la Universidad de Miskatonic. El recién llegado era el joven profesor Shade, que recientemente había sustituido a su difunto tío en el departamento de mitología. Sentados en torno a una pequeña mesa redonda, esperando a que Shade ocupara su lugar, estaban la hermosa doctora Towers, especialista en historia de la baja edad media; a su lado el profesor Vasilikov, todo una eminencia en el campo del folklore europeo; y a su lado, el mejor amigo de Shepherd, el doctor Martínez, profesor del departamento de Historia Militar, pero ferviente amante del mar, el misterio y de todo lo que su amigo quisiera contarle.
Frente a cada uno de ellos había un pliego de papeles. Una cuantas hojas escritas a ordenador sin poner el menor reparo en la forma.

—Muy bien, Mark, ¿por qué nos has reunido aquí? —preguntó Martínez.
—¿Y a estas horas? —concluyó Vasilikov, en parte molesto y en parte intrigado.
—Tengo que explicaros lo que he descubierto en mi reciente viaje a Sevilla.
Los otros cuatro lo miraron expectantes. Seguir leyendo…

Relatos japoneses de misterio e imaginación

El universo terrorífico de Rampo

relatos japoneses

Edogawa Rampo

Hirai Taro (1894-1965) está considerado el padre de la narrativa japonesa de misterio. Nacido en la Prefectura de Mie, se graduó en la Universidad de Waseda en 1916, y desempeñó trabajos muy dispares, como contable, administrativo, comerciante y vendedor ambulante de fideos soba desde un carro, antes de descubrir su vocación de escritor. Primer narrador moderno de misterio japonés, y durante mucho tiempo presidente del Club de Escritores de Misterio de Japón, Rampo tomó su nombre artístico de la pronunciación japonesa de Edgar Allan Poe, por cuya obra quedó totalmente hechizado desde los inicios de su carrera.

Leticia Vera

Nacida en 1982, es dibujante. Después de cuatro años estudiando Bellas Artes, decide dejarlo y empezar con la tinta como autodidacta. Ha expuesto sus obras en galerías (Idearte, Dionis Bennassar) y otros espacios de Madrid como Tipos Infames o la librería Enclave. También ha ilustrado portadas de varios libros y revistas, para Salamandra, Lunas de Papel, Trece Trenes, El Naufragio, Anémona, etc. Igualmente ha mostrado sus trabajos en diversas ferias de diseño independiente, como Nomada Market. Seguir leyendo…

El Búnker

Un nuevo relato de Francesc Marí Company

el bunker

Normandía, madrugada del 9 de junio de 1944

Cuatro hombres armados salieron de entre los árboles que formaban aquel pequeño bosque a las afueras del pueblecito normando de Sainte-Mère-Église. Corrían al trote cargando sus fúsiles, ataviados con conjuntos caquis y cascos de color verde rebotando sobre sus cabezas. Eran los soldados rasos Martínez y McKenna, el soldado de primera Keshner y el sargento Nielsen, pertenecientes al Tercer Batallón de la 82 División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos. Estaban alejados de su unidad, pero era por una buena razón, tenían una misión. Las fotos aéreas, tomadas apenas unas horas antes, habían detectado una serie de búnkers alemanes en la zona aliada, que debían ser neutralizados antes de que causaran cualquier desgracia y pusieran en jaque la mayor operación militar de la historia. Así que diversos equipos de los soldados habían sido distribuidos por la zona para localizar, examinar y neutralizar posibles reductos de soldados alemanes.

Tras unos pocos minutos de carrera al descubierto, el grupo de soldados llegó a un enorme bloque de cemento armado. Con un par de gestos, Nielsen separó al grupo en dos, con la intención de rodear el lugar y detectar posibles amenazas. Sin embargo, las dos parejas se encontraron al otro extremo del búnker sin ninguna novedad. Mientras el sargento establecía una nueva estrategia, los demás pudieron comprobar que en aquel lugar reinaba el silencio más absoluto que habían escuchado desde que habían saltado sobre Francia tres días antes.
–Si el búnker estuviera lleno de alemanes, ¿no se debería escuchar algo? –susurró McKenna, sin embargo ninguno de los otros le respondió, simplemente afirmaron en silencio igual de sorprendidos que el joven soldado de Boston. Seguir leyendo…

El precio de un imperio

Un relato de Francesc Marí Company

El precio de un imperio

París, 2 de diciembre de 1804

—¡Largo! —le espetó crudamente al sirviente que gentilmente le abría la puerta—. No quiero ver a nadie.
Mientras el sirviente huía con paso acelerado del despacho de su amo, este cerró dando un portazo que hizo temblar las altas paredes de aquel palacio. Esa noche no estaba de humor para tratar con amantes fervientes y, mucho menos, con criados excesivamente serviles. Él era solo un hombre.

Lentamente, pero con paso firme, se dirigió a su escritorio y se dejó caer en aquella butaca que tan pocas veces usaba. Hincó el codo derecho en el apoyabrazos de la butaca y se frotó la frente con tan sólo el pulgar y el índice. A pesar de que aquel debería ser el día más feliz de toda su vida, sabía que no podía celebrarlo como el resto de la ciudad y de la nación lo estaban haciendo en aquel preciso instante. Si París y Francia supieran que había hecho para subir al trono, probablemente dejarían de tratarlo como a un dios viviente.

Cerró los ojos intentando relajarse, pero antes de que su mente intentara buscar algún agradable recuerdo, como el día que conoció a su esposa o el agradable tacto de las manos de su madre, escuchó unos suaves pasos. Seguir leyendo…