slasher

Terrifier 2

El GORE conquista las salas.

Has filtrado por etiquetaa: slasher

Cub

El manual de los jóvenes cabrones

Cub

Un joven imaginativo de doce años, llamado Sam, se dirige al campamento con sus compañeros scouts. Una vez que entran al bosque, Sam siente rápidamente que algo no está del todo bien. Pronto se toparán con una casa de madera sobre un árbol misterioso, y allí conocerán a un enmascarado niño feral de mirada furtiva. Cuando Sam trata de advertir a sus líderes, ellos lo ignoran: él a menudo narra cuentos fantasiosos relativos a su pasado, por lo que sus mayores desconfían de su estabilidad. Sam se queda más y más aislado de los otros exploradores, previendo el terrible destino que les espera. El extraño chico feral es el ayudante del Cazador Furtivo, un psicópata malvado que ha plagado el bosque con ingeniosas trampas y cuya intención es matar a los exploradores uno por uno.

La sección “Midnight Madness” del “Toronto International Film Festival”, intrépida selección de títulos que se erige como antesala de las sesiones golfas de Sitges y los estrenos terroríficos más buscados del año siguiente, anuncia el estreno de una cinta belga, Cub (o Welp en holandés), que está causando bastante intriga entre el aficionado y las redes especializadas. Por mi parte, reconozco el buen sabor de boca que me ha dejado el tráiler. De hecho, sin saber nada de ella anteriormente, se ha convertido en el objetivo de este año, entre otras pocas selectas. Un survival realmente macabro, salpicado de slasher al parecer, con un acabado de infarto y la promesa de un ritmo endiablado, nada de humor y mucho mal rollo infantil, que es una forma perfecta de jugar con los horrores personales de buena parte del público.

Matar o no matar, éste es el problema

El último gran actor

Matar o no matar, éste es el problema

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Matar o no matar, éste es el problema

Edward Lionheart, Vincent Price, es un reputado actor pasado por alto durante la adjudicación de los Premios de la Crítica, a pesar de producir una brillante temporada de obras de Shakespeare. Después de enfrentarse al Círculo de la Crítica, un intento suicida acaba con sus huesos en el Támesis. Convirtiéndose en un moderno fantasma de la ópera, pero bastante más atractivo, que intentará tomarse una poética y sangrienta venganza sobre aquellos que lo repudiaron.

Cuando me senté delante del ordenador para escribir esta reseña, tenía la intención de escribir una especie de homenaje a la figura de un gran actor como lo fue Vincent Price, icono del género de terror e intérprete polifacético con una deslumbrante personalidad transmitida a cada uno de sus personajes. Sin embargo, hablar al tuntún de un caballero sobre el que se han vertido litros de tinta, amén del profundo destripe alrededor de sus películas señeras, flaco homenaje me parecía frente al valor intrínseco de sus interpretaciones inmortales, más si cabe desde el desconocimiento e incapacidad de síntesis que caracterizan a este que suscribe. Así que me limitaré a recomendaros el visionado no solo de “Matar o no matar, éste es el problema” (“Theatre of Blood” en su Inglaterra natal), sino de toda su filmografía terrorífica, que incluye títulos de prestigio como “The Fly”, “El Abominable Dr. Phibes”, “La Caida de la Casa Usher” o “Los crímenes del Museo de Cera” (y “Laura” si os gusta el cine noir de calidad). Quizás el primo pobre de otras leyendas del calibre de Peter Cushing o Christopher Lee, sobre todo por su tendencia a terminar en cintas de presupuestos muy ajustados, pero es imposible negar su valía como actor, además de ser un reconocido “gourmet” y “gentleman” (¡llegaron a editarse libros de cocina con sus consejos!).
Tomen nota las nuevas generaciones: su asociación con Roger Corman, en la famosa serie de adaptaciones de Poe, desafiará al tiempo como un testamento de horror gótico imperecedero.

Lo mejor: Vincent Price y sus pequeñas "obras de teatro".

Lo peor: El desfase estético y lo obvio de su guion.


El Carpintero

Cutreterror y Bricomanía

El Carpintero

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

El Carpintero

Alice ha pasado una temporada en el hospital psiquiátrico, será que le falta algún tornillo. De vuelta a su nueva casa, su marido no le hace ni caso, ocupado como está tirándose a una alumna y supervisando la reforma de la casa, prefiere ignorar las gilipolleces de una mujer con cara de trastornada. Y aunque finalmente Alice consigue hasta un trabajo, todo se va derrumbando a medida que los hombres que la rodean demuestran su incapacidad para tratarla bien. Por suerte, un extraño carpintero se encargará de protegerla aunque tenga que cortar un par de miembros de más.

El verano va llegando a su fin y la rutina nos espera a la vuelta de la esquina, si no estamos ya algunos ahogados por el trabajo u otras tareas peores. Que mejor para celebrarlo, mientras los rayos del sol van perdiendo fuerza a media tarde, que sumergir nuestros cuerpos desnudos bajo un mar de tibia caspa llena de títulos VHS capaces de obligarnos a arrancarnos las retinas. Así que sin más dilación vamos a hablar de “The Carpenter”, porque un buen carpintero tiene que usar manos y herramientas día y noche, pues el mundo no se hizo sin trabajo.

Parece ser que el viaje por las estanterías de 100 pesetas de nuestro vídeo club imaginario nos llevan a Canadá, país de origen de esta cinta de 1988 que uno no sabría muy bien clasificar: ¿es un slasher?, ¿es una comedia?, ¿es una cinta experimental?, ¿es un drama romántico?, ¿es una basura absurda? A esta última pregunta tengo que responder un rotundo “sí”, al resto, pues aquel que se atreva a verla tendrá que decidir, por mi parte me parece uno de esos intentos por hacer cine diferente, a costa del terror, que no llega a nada y por eso toca tantos palos (y tan mal, por cierto). Pero hay que reconocer que la condenada tiene un “algo”.

Lo mejor: La surrealista trama que combina diferentes elementos terroríficos con otros detalles originales en una mezcla obviamente fallida pero muy, muy divertida.

Lo peor: Actuaciones inconsistentes y un acabado estético barriobajero se unen a un ritmo irregular para perjuicio de nuestra salud mental.


Slumber Party Massacre 2

De peritas y manzanas

Slumber Party Massacre 2

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Slumber Party Massacre 2

Courtney Bates intenta volver a la vida normal propia de una chica de dieciséis después del asesinato de su hermana y sus amigas en una fiesta de pijamas a manos de un sádico asesino taladro de por medio. Las pesadillas son recurrentes: una misteriosa sombra, bajo una tenue iluminación y el sonido de las guitarras eléctricas, que luce un tupé y un enorme taladro, pero antes de que aparezca el asesino siempre está él, su chico, Johnny (o podemos suponer que se llama así al tratarse del prototípico adolescente americano de blanca sonrisa). Entre sueño húmedo y pesadilla gelatinosa, pasa las tardes practicando con sus compañeras de grupo, y es que Courtney espera ser famosa algún día. Sus compañeras quieren subirle el ánimo de la mejor manera que saben: ¡montando una fiesta por su decimoséptimo cumpleaños! Puesto que la madre de una de ellas deja la casa por todo el fin de semana; la fiesta de pijamas, ensayo de por medio, ya está preparada. Sólo faltan los chicos, invitados a última hora y más salidos que un mono sidoso; lo que nadie imaginaba (salvo el sagaz espectador) es que tanta libido desatada provocará la rotura del cuarto muro por parte del asesino imaginario que alberga Courtney en sus sueños, un asesino con ganas de fiesta, sangre y rock and roll.

Una grata sorpresa en forma de slasher sobrenatural es la que me ha deparado esta “Slumber Party Massacre 2”, estrenada así en nuestros amados/despreciables video clubes. Sorpresa porque a pesar de tener unos cuantos añitos a sus espaldas (fue estrenada en 1987) no me he decidido a verla hasta hace poco, obra y gracia de un blog amigo que me encanta como es “Aquí Vale Todo”, debido al aburrimiento que me causó la primera parte. Buena culpa de ese asombro también lo tiene que funciona a la perfección, todo dentro de los descacharrantes parámetros de la serie Z y la caspa. Es decir, la dichosa película es mala de cojones, pero tiene un saborcillo especial que por un lado te hace partirte de risa, medianamente involuntaria, y por otro te encandila con esos detalles horteras imposibles de reflejar actualmente, por mucho que “reputados” directores independientes se obstinen continuamente en ametrallarnos con referencias ochenteras.

Lo mejor: Las escenas con rock and roll de fondo y la risa involuntaria que provocan sus protagonistas.

Lo peor: Un exceso de diálogos sin sentido que termina por aburrir en la típica parte central donde no ocurre nada de interés.