surrealismo

Unicorn Wars

Honor, dolor y mimos

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Backrooms

Terror en EXPOMUEBLE

Backrooms

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Backrooms

Aún emocionado por el pase de preestreno de ayer, me dispongo a analizar una de las que seguro será la favorita de la mayoría de vosotros este año. 2026 está siendo, con permiso de La momia de Lee Cronin, un tanto soso en lo tocante a fantástico. Backrooms llega a España una semana después de su estreno mundial. Un estreno que la ha colocado en el top de recaudación en medio planeta.

Para los que no lo sepan, la cinta se inspira en un universo creado por su propio director, Kane Parsons —antes conocido como Kane Pixels— que, con solo 20 años, ha logrado lo que muy pocos veteranos consiguen: subirse al podio de la creación del terror. Parsons es, como los hermanos Philippou, el relevo generacional que estábamos esperando.

El germen de todo comenzó el 12 de mayo de 2019 en el tablón paranormal «/x/» de 4chan. Un usuario anónimo publicó una inquietante imagen de una gran habitación vacía, con paredes de moqueta amarilla y luces fluorescentes. Pidió a otros que compartieran lugares que les provocaran una sensación de «inquietud» o «desubicación». Para acompañar la foto, otro usuario creó la primera descripción del concepto: un lugar al que se accede cuando uno «atraviesa la realidad en los lugares equivocados» y queda atrapado en un laberinto de aproximadamente seiscientos millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías y segmentadas al azar. A partir de ahí, el concepto se transformó en un fenómeno viral que, lejos de frenarse, parece no tener techo.

Lo mejor: Tiene tanta originalidad, tan buena factura y tanta complejidad soterrada que la hace algo único. La forma nada invasiva en la que introduce el Found footage

Lo peor: En un determinado momento parece que ha enseñado todas su cartas, la presencia de Mark Duplass se queda como el anticipo de una secuela.


Beau tiene miedo

Mojón elevado

Beau tiene miedo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Beau tiene miedo

Voy a comenzar reconociendo el talento de Ari Aster en Hereditary y Midsommar para crear momentos de tensión y explorar los límites autorales de un género tan denostado por la crítica como es el terror. Él, junto a Eggers, se perfila como uno de los máximos exponentes de lo que se ha bautizado como "horror elevado"; la productora de sus films, A24, a su vez, se ha considerado como la cuna en la que residen los principales títulos de esta nueva etiqueta. Ahora, Aster y A24 han vuelto a unir fuerzas en la esperada Beau tiene miedo, cinta con un coste superior a los 60 millones de dólares que auguro será uno de los mayores fiascos comerciales del cine reciente y todo un suplicio para aquellos que, llevados por la admiración al director o a su protagonista Joaquin Phoenix, se acerquen al cine o, en un futuro próximo, den al Play de semejante bodrio con ínfulas de cine con mayúsculas.

La película nos propone ver el mundo desde la perspectiva de su protagonista, Beau. Aunque el guion no lo cuenta, los destellos luminosos de varios planos y los sonidos nos indican, desde las primeras escenas, que este personaje sufre de un transtorno mental serio, seguramente de una esquizofrenia. La noticia de la repentina muerte de su madre obligará al personaje a abandonar su pequeña zona de confort, su casa, e irá enredándose en diferentes aventuras en las que no sabremos qué hay de real y qué hay de imaginario. Así, durante tres horas de nuestra vida que no regresarán jamás, caeremos en las redes de un ejercicio narrativo donde sus brillantes ideas (que las hay) serán cubiertas por un tedio insondable que hace que esos 180 minutos se antojen como toda una vida.

Lo mejor: Treinta minutos iniciales y una secuencia central brillantes.

Lo peor: Tres horas que se antojan insoportables, reiterativas y que impiden aplaudir lo ingredientes positivos del film


Unicorn Wars

Honor, dolor y mimos

Unicorn Wars

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Unicorn Wars

Este año no tendremos video de Sitges, ya que únicamente pudo acreditarse una persona de Almas Oscuras. Nos quedamos sin cámara y montador, pero también sin el compañero (Javier Muriel) con el que visionábamos la selección de animación del certamen. Por lo tanto, este año, de todo lo presentado en esa categoría sólo pudimos ver la que nos ocupa (bueno realmente estaba en la sección oficial); aunque la verdad no pudimos tener mejor puntería; dudo que en toda la producción de cine de animación nacional e internacional del 2022 exista una cinta que se ajuste más al espíritu de cine inquietante y perturbador de nuestra web. Que sus coloridos fotogramas no os llamen a engaño: el film de Alberto Vázquez es un viaje al corazón de las tinieblas humano, oscuro como la brea.

La cinta nos lleva a un mundo fantástico, donde los ositos luchan contra los unicornios pues su sangre posee dones curativos y porque la leyenda dice que aquel que derrame la sangre del último unicornio se convertirá en ser eterno. Conoceremos a toda una serie de ositos que conforma un escuadrón enviado a una misión suicida. Dentro de este variopinto grupo, dos hermanos: Gordi y Azulín, comenzarán la campaña unidos como uña y carne, pero irán distanciándose al mismo tiempo que el pelotón presenta las primeras bajas… También María, una joven unicornio, busca a su madre explorando un mundo plagado de amenazas.

Lo mejor: Tan oscura que a veces descoloca. Su universo de referencias no le quita un ápice de ortiginalidad. La carne multicolor... ufff.

Lo peor: La segunda parte tiene recorrido más difuso que resta algo de potencia al resultado.


La piedad

Proxy Munchausen en rosa

La piedad

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

La piedad

Eduardo Casanova demostró un prometedor gusto por lo extraño y lo febril en su primer largometraje, Pieles. Aclamada por muchos y denostada por casi la misma cantidad de personas, el director y actor construía una pesadilla sobre el rechazo a lo distinto, una oda a lo feo donde destacaba, por encima de todo, un portentoso trabajo de puesta en escena. La piedad continúa explorando este mundo de lo grotesco y las imágenes perturbadoras, en un film donde el guion parece tener más claro que en el anterior el rumbo, pero en el que nuevamente exige al espectador dejarse llevar por la extrañeza para poder disfrutar de pleno.

La piedad nos presenta a una Madre y su hijo sumidos en una relación de dependencia y anulación constante. Ella (Ángela Molina) es una bailarina en enfermiza búsqueda de protagonismo; lo consiga o no, sabe que siempre contará con la atención de su hijo (Manel Llunel), al que tiene sometido mediante chantajes sicológicos y fingiendo siempre una necesidad de ayuda que ha logrado anestesiar la voluntad del chaval hasta límites insospechados. Convencida de padecer un cáncer, esta madre comienza a someterse a pruebas, pero no será ella la que tenga un tumor sino su hijo... El suceso cambia las tornas de quién depende de quién... o al menos así tendría que ser.

Lo mejor: Original, casi única en su estética y decidida en sus intenciones. Algunas de sus escenas se quedan tatuadas en el cerebro.

Lo peor: A ratos resulta pretenciosa de más, y alguna de sus secuencias es demasiado chillona.