Kiah Roache-Turner

Tiburón Blanco: La bestia del mar

La bestia bajo la guerra

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Tiburón Blanco: La bestia del mar

La bestia bajo la guerra

Tiburón Blanco: La bestia del mar

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Tiburón Blanco: La bestia del mar

El director australiano Kiah Roache-Turner se hizo un hueco entre los cazadores de rarezas hace ya 11 años con Wyrmwood, aquel cruce bienitencionado entre Mad Max y cualquier cinta random post-apocalíptica de zombies. Pese a su ajustado presupuesto salió bien parado, lo suficiente como para rodar algún año después con la mismísima Mónica Bellucci (Nekrotronic) o facturar incluso una secuela de su Wyrmwood (Apocalypse). Tras esto, este mismo año ya reseñábamos en este medio Sting. Araña Asesina, primera película del oceánico que disfrutaba de distribución en la gran pantalla en España. Ahora, vuelve a la carga con otra monster movie, en este caso se une a un subgénero de tiburones, cada vez más trillado y agotado, y con el que obviamente, cada vez hay que esforzarse más para destacar.

Lo mejor: Entretiene lo justo y las apariciones del escualo son interesantes

Lo peor: A muchos les sabrá a poco tras Dangerous Animals


Sting. Araña asesina

Ocho patas son mejor que cuatro

Sting. Araña asesina

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Sting. Araña asesina

Con el paso de los años, el cine de arácnidos homicidas fue mutando, nunca mejor dicho, como lo hizo el de tiburones. Mucho antes de las Sharknado o Lavalántula ya teníamos “directos a videos” donde tiburones de plástico y arañas de ¿CGI? hacían mearse en la cama a tu prima de cinco años. Lejos quedaban entonces las Tarántula, Aracnofobia e incluso Arac Attack, filmes más que competentes sobre el tema. Pero en los últimos tiempos, algunos títulos como la indie Itsy Bitsy o la más reciente y tremenda Vermin, han llevado al subgénero de arañas a otro nivel. Con Sting, Kiah Roache-Turner, responsable de las festivaleras Wyrmwood o Nekrotronik, continúa esta corriente y nos deja en cartelera un filme más que interesante.

Lo mejor: Su falta de prejuicios y que se desmarca para bien del 99% del resto de monster movies actuales.

Lo peor: No deja de ser lo mismo de siempre, cuando podía haber arriesgado muchísimo más.