El Monstro del Mar
Chicas violentas y monstruos marinos... ¿Dónde nos hemos metido?

Actualizado: ¡Qué desastre! Olvidé colgar el trailer. Gracias a Greco y mil disculpas.

Actualizado: ¡Qué desastre! Olvidé colgar el trailer. Gracias a Greco y mil disculpas.

Para todos aquellos que no conozcais el fenómeno Suicide Girls deciros que se trata de una popularísima página web con un eslogan que deja las cosas muy claras; “Beautiful naked girls with tattoos” (chicas guapas desnudas con tatuajes).
Suicide Girls nació en el año 2001, de la mano de Sean Suicide (Sean Suhl) y Missy Suicide (Selena Mooney), apropiándose de un término (el de Suicide Girl) que a menudo se atribuye al célebre escritor norteamericano Chuck Palahniuk en su novela Survivor (Palhniuk es el autor de El Club de la Lucha).


Me gustaría dedicarle la reseña a nuestra queridísima amiga Mariana, que siempre ha sido mi voz de la conciencia en todo este asunto de Bitch Slap.
Llevo más de un año hablando de Bitch Slap. Fotografías de las chicas, portadas de revistas, videos promocionales, un teaser, dos trailers, más fotografías de las chicas, más fotografías de las chicas, más fotografías de las chicas…
Lo mejor: la acción, el humor, la violencia, su estética y, por supuesto, las chicas.
Lo peor: un par de escenas hacia el final que se alargan en exceso y que las tres chicas no sean más generosas a la hora de mostrarnos todas sus dotes físicas.


Me gustaría dedicarle la reseña al amigo Carde, que sé que estaba esperándola. Saludos Carde.
Hay algo que no acaba de funcionar entre Ryan Nicholson, director de Hanger, y un servidor. Estoy casi seguro de que no es problema del “guarrete” de Ryan (espero que no se moleste por llamarle “guarrete”. Está dicho desde el cariño. Y a fin de cuentas a un tipo que ha arrojado tanta inmundicia sobre la pantalla de mi televisor, el apelativo más suave que se me ocurre dedicarle es el de “guarrete”). Creo sinceramente que Ryan Nicholson es un muchacho honesto. Tiene muy clara su idea de lo que debe ser el cine (un enorme container de basura en el que verter cuanta más mierda mejor) y, sencillamente, la lleva a cabo hasta sus últimas consecuencias.
Lo mejor: Lo de siempre, algunas escenas ni siquiera acabas de creértelas.
Lo peor: El conjunto de la película resulta aburrido y carente de interés.