grindhouse

Mad Heidi

Se acabaron los paseos por el campo.

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Frankenstein created bikers

Sex, Drugs & Rock'n'roll

Frankenstein created bikers

Un resucitado y proscrito motorista se hace adicto a la sustancia que le permitió regresar de la tumba. Con el fin de conseguir su dosis diaria, su banda se ve obligada a cumplir las órdenes de dos sádicos científicos que intentan capturar una mutación biológica y realizar un trasplante de cabeza en un par de adolescentes secuestrados. Cuando su ex novia sale de prisión, se embarca en una persecución en busca de su amante y la pandilla de degenerados que le rodean. A la fiesta se unen tres cazadores de recompensas disfuncionales, una banda de motoristas rivales y un ejército de strippers armadas hasta los dientes.

¿Alguien tuvo la oportunidad de ver en su día Dear God, No!? Yo no tuve dicha oportunidad —me quede con las ganas—, pero por lo visto se trataba de un new grindhouse en toda regla repleto de motoristas, delincuentes, chicas en topless, gore, rape&revenge, un bigfoot… y cualquier otra salvajada que se os pase por la cabeza. Uno de los principales reclamos de la película era que estaba rodada en unos gloriosos 16mm. Pues bien, ahora nos llega la secuela, rodada en unos… no sé… majestuosos 35mm, y que bajo el título de Frankenstein created bikers promete más motoristas, más delincuentes, más tetas, más culos, y profesor chiflado, con algo de suerte repetirá el bigfoot, y cualquier otra salvajada elevada al cubo que se os ocurra.

Death Car

El cocherito leré

Death Car

Esta vez, y a falta de una sinopsis, me voy a inventar un poco el argumento: Johnny y Jimmy adoran al diablo, pero en lugar de uno encarnado en un señor con perilla y rabo puntiagudo, uno con aspecto de coche. Asistiremos a sus correrías en busca de víctimas para su señor, el cual exige algo más que el alma de sus adoradores.

Si has llegado hasta estas palabras no hace falta decir mucho más. “Death Car” es adorable/despreciable serie Z hecha por y para fumetas con ganas de hacer el gilipollas a costa del “grindhouse”: póngame un filtro bien granulado por aquí, un sintetizador por allá, añádale una voz tan grave como impostada, salsa de tomate y, para finalizar, sazónelo con una pizca de pimentón y Tarantinina. El resultado sabroso y con regusto a… a… ¿hace falta que lo escriba? Es lo que tiene el siglo XXI, toda esa ponzoña que quedaba bajo la superficie, gracias a la dificultad de difusión, hoy sale a flote como la… como la… bueno, corramos un espeso velo y olvidemos las miserias de la producción cultural/fecal moderna.

Bigfoot vs. Zombies

El peludo salvador de la humanidad

Bigfoot vs. Zombies

Un científico más o menos loco crea un liquidillo que convierte lentamente a las personas en rabioso seres hambrientos de carne. ¿Quién podrá detenerlos? ¿La Masa? ¿Las Cazafantasmas? ¡No! ¡Un felpudo con patas primo de Chewbacca!

Aquí no vamos a engañar a nadie, algunos os habéis quejado amargamente de que el bueno de tito Bob sólo os trae películas de mierda que llevaros a la boca. ¿Debería justificarme? Me gusta la ponzoña, pasado de rosca tras años de ver cientos de películas de terror, parando a ratos para liarme otro junto a los amigos de toda la vida, uno tiene el ojete tan dilatado que entra cualquier cosa. Lo que no me anula ni el sentido del gusto (o del tacto, mejor dicho) ni el sentido común: el 90% de películas que veo son horribles, una especie de tortura gozosa donde el masoquismo ha tenido un efecto perjudicial en mi forma de entender la vida. Pero sabiendo que hay un nutrido número de clientes en ciertos locales tailandeses decorados como celdas de tortura donde el cuero, el látex y los guantes de goma campan a sus anchas, creo que lo mío es “pecata minuta”.

The Wrong Floor

British Troma

The Wrong Floor

El padre de Danny, un científico pionero en investigación molecular, ha desaparecido. Ante la sospecha de juego sucio, Danny acude al centro de investigación molecular en secreto. Pronto descubre que hay algo siniestro en esa plataforma, de modo que su vida se convierte en una carrera contra el tiempo para salvarse a sí mismo, a su padre y a todo el planeta ¿Qué se interpone en su camino? Gánsteres, vagabundos tóxicos, policías corruptos, payasos psicópatas, chavos desarrapados, matones callejeros, científicos locos, una ciudad llena de odio y un monstruo afición por la desmembración. Bienvenidos a Haven Port City.

La alargada sombra de la Troma adopta aquí tintes británicos gracias a “The Wrong Floor”, que recaudó parte de su financiación en “Indiego”, pudiendo llegar a completarse de manera reciente. Por si dudáis que la película escrita, dirigida, producida e interpretada por los hermanos Hamill (y no hagáis chistes porque… ¡uno de ellos se llama Marc!) podría pertenecer al catálogo de Lloyd Kaufman veamos cuáles son sus ingredientes: un 20% de vagabundos tóxicos, otro 20% de payasos asesinos, un 10% de científicos chiflados, un 10% de gangsters con acento, un 30% de vengadores callejeros cargados de armas de fuego y un 10% de desfachatez.