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Knock Knock

¡Como usan las “Armas”, la madre que las “Izzo”!

Knock Knock

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Knock Knock

Es curioso, la nueva película de Eli Roth se aleja del gore y de la casquería ofrecida por el director en su anterior trabajo, The Green Inferno, a la que se acusó de ser un intento de incursión fallido en el género caníbal. Ahora resulta que Knock Knock —en España, por lo visto, se estrena bajo el título de Toc Toc— es mala porque no tiene sangre, ni vísceras, ni escenas truculentas. Y es que me encontré con muchas críticas que la vapuleaban por no seguir el patrón habitual de buena parte de la obra de Roth: películas sanguinolentas al estilo de Hostel. No entiendo porqué un director habituado a hacer cine truculento no podría, en un momento dado, decantarse por un thriller, un drama o por lo que le diera la gana. Knock knock es un thriller de secuestros con mucha mala baba, lenguaje explícito y un ambiente muy insano; pero no tiene —ni necesita— gore, y en realidad creo que es un acierto no recurrir a la sangre como principal reclamo y optar por hacer recaer el peso de la película en lo maquiavélico de los personajes femeninos.

Knock Knock (Toc Toc) es el remake de una película de 1977 titulada Death Game dirigida por Peter S Traynor. Lo cierto es que si tenéis la oportunidad de hacerlo, echadle un vistazo a la película original porque no estaba nada mal. Aunque la historia de ambas es algo diferente, en aquella —la de 1977— también teníamos a dos mujeres torturando a un hombre. Una de ellas era Sondra Locke, un rostro habitual en el cine de Clint Eastwood (ambos mantuvieron una “estrecha” relación), mientras que por otro lado, y el que más nos interesa para nuestra particular ecuación, teníamos a una de las reinas teenagers de la serie B terrorífica de aquella época y de los posteriores 80, Collen Camp.

Lo mejor: El toque gamberro de Roth. Las chicas son guerreras y tienen muy mala leche. La dirección de Eli Roth esta vez sí convence.

Lo peor: No podía ser de otra manera, Keanu Reeves estático e inalterable resulta poco creíble, aunque hacia el tramo final mejore algo.


Wrecker

Al diablo sobre ruedas le pica la entrepierna

Wrecker

Un par de excelentes amigas como son Emily y Lesley, inician un viaje en coche a través del desierto. Cuando Emily decide abandonar la autopista y coger un atajo por vías secundarias, ambas serán víctimas de un camionero psicóptio que las fuerza a participar en un mortal juego del gato y el ratón.

Dennis Weaver, el recordado y abnegado protagonista de la inmortal El diablo sobre ruedas (Duel, 1971), aquel lejano telefilm dirigido por un imberbe Spielberg y con guión de Richard Matheson que acabaría convirtiéndose en todo un clásico con mayúsculas, es sustituido, para la ocasión, por un par de mozas de muy buen ver que, nuevamente, voverán a ser el objeto de deseo de un camionero que controla una enorme y mortal máquina que lo arrasa todo a su paso. Y supongo —en realidad me apostaría mi colección de muñequitos de Los Masters del Universo— que al igual que ocurría en el clásico de Spielberg, al psicópata que se esconde tras el volante tampoco llegaremos a verle el careto. En realidad me apostaría cualquier cosa a que una inmensa y terrible sensación de déjà vu nos invadirá cuando veamos Wrecker… si es que alguna vez tenemos la ocasión de poder verla.

A Floresta das Almas Perdidas

A qué huele el suicidio

A Floresta das Almas Perdidas

Ricardo es un hombre viejo y triste, que renunció a la vida cuando su hija mayor, Irene, se quitó la vida en un pacto romántico. Caminando hasta el glaciar, ubicado en lo profundo de un misterioso bosque, donde su hija se despidió del mundo, Ricardo conoce a Carolina, una joven excéntrica e inestable que encuentra todo lo relacionado con la muerte divertido.

Como conocerse los aleja momentáneamente de sus intenciones suicidas, deciden ir a dar un paseo para descubrir el bosque de las almas perdidas. Mientras se adentran más en el bosque, llegan a entablar una tierna amistad… pero uno de ellos no está siendo honesto; uno de ellos es una persona oscura y horrible.

¿El Bosque de los Suicidas de moda? ¡Me parece el momento adecuado para ello! Con todavía largos días de campaña electoral española por delante, casi me entran ganas de cogerme un viaje de ida al dichoso bosque, con tal de no tener que aguantar a los mentirosos de turno. Sucia realidad aparte, “A Floresta das Almas Perdidas” es una producción portuguesa, también rodada en localizaciones españolas, que se presenta como todo un misterio.

Painkillers

Secuelas mentales

Painkillers

Un escuadrón de marines, enviados en una misión clasificada a unas montañas devastadas por la guerra de Afganistán, se encuentra el objeto misterioso por el que fueron enviados… pero no es lo que esperaban. El Major Cafferty y los miembros supervivientes del equipo se despiertan en un centro médico militar sin memoria de lo ocurrido o de quienes son. Usando un fármaco experimental, los médicos tratan de “reiniciar” los recuerdos de los soldados, pero uno por uno son presa de alucinaciones extrañas y ataques homicidas de rabia. Sólo a través de esos fragmentos de recuerdos comenzará Cafferty a cuestionar los verdaderos motivos del personal del hospital y descubrir la terrible verdad detrás del artefacto de otro mundo que encontraron.

Mezcla de acción y thriller, con destellos de ciencia ficción, “Painkillers” es una barata producción canadiense que aspira a ocupar su puesto en la parrilla digital si vuestros ojos no están muy cansados de basura. Una pena que lo mejor que podamos decir de su director, Peter Winther, sea que realizó la penosa “The Wicked”. Tiempos de películas baratas para completar la sociedad del ocio, ¡qué trabajen las máquinas! Ahora todos somos creadores de cultura.