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Rewind This!

Rebobina hasta el momento en que se le ven las tetas

Rewind This!

Cada año hay en Sitges una película de la que nadie espera prácticamente nada, pero de la que todo el mundo acaba hablándome auténticas maravillas. Sin excepción. Ni una sola voz discordante. En esta ocasión tal honor ha recaído sobre Rewind This!, el documental dirigido por Josh Johnson que ofrece una mirada entre nostalgica, cultural, tecnológica y, en última instancia, reinvindicativa sobre el imperio del VHS. El documental ha sido rodado, en su mayor parte, en Norteamerica, salvo un par de semanas que parte del equipo se desplazó hasta Japón. Durante el rodaje los responsables de Rewind This! tuvieron la oportunidad de conversar con directores, productoras, ex-propietarios de video-clubs, coleccionistas particulares y expertos de todo tipo que aportan una visión muy heterogénea sobre la llamada era del vídeo.

Por lo que me han contado y lo que he podido leer acerca de Rewind This!, el documental de Josh Johnson nos habla de la revolución de un nuevo soporte físico que cambió nuestra manera de entender y acercarnos al cine. Antes de la llegada del VHS (y sistemas alternativos como el Beta o el Vídeo 2000) nuestras posibilidades de aproximarnos a las películas se limitaban a la televisión y las salas de cine. Tan solo algunos coleccionistas a los que, sin duda alguna, les sobraba la pasta, tenían la oportunidad de conservar en sus casas copias originales de las películas. Pero la llegada del vídeo doméstico lo cambió todo. Rápidamente proliferaron las tiendas locales de alquiler de vídeo y las distribuidoras se apresuraron en poner a nuestra disposición todo aquel cine al que no habíamos tenido acceso hasta aquel momento.

Under the Scares

Un Seminiario de Cine en una Hora y Media

Under the Scares

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Under the Scares

“Hoy en día, con los medios digitales, todo el mundo puede hacer una película. Pero no todo el mundo debería hacerla”.

Así, tal cual. Under the Scares está llena de frases sentenciosas y asquerosamente sinceras como ésta. Es un documental sobre el cine de serie Z en el que sus propios actantes, directores, montadores, actores… cuentan a cámara cómo es, realmente, hacer una de estas películas y conseguir que llegue a las manos de los consumidores. Y es un trabajo muy valioso a muchos niveles: lo testimonial es oro, pero el buen hacer, a su vez, de sus responsables, también es reseñable: no pierde un segundo, va al grano, y es generoso en sabiduría. Lo que tiene, te lo da, sin apenas guardarse nada para sí. Eso sí, si eres un seguidor de este tipo de cine, puedes llevarte algún malrato: son sus propios creadores quienes reconocen que, muchas veces, estos productos son basura.

La Tecnología:

Recuerdan, en un momento de Under the Scares, cómo La Matanza de Texas ha sido durante mucho tiempo la película de referencia a la hora de hablar de cine de bajo presupuesto. Y, también, apuntan que la obra de Tobe Hooper es el ejemplo más claro de cómo han cambiado las circunstancias. Costó un poco menos de 100.000 dólares. Corría el año 1974: en esa época, era impensable hacer una película por 6000 dólares, como sucede hoy en día. Para el cine de serie Z, La Matanza de Texas es una superproducción.

Evidentemente, lo que ha cambiado tanto las cosas ha sido la tecnología: por un precio relativamente asequible, todo el mundo puede hacerse con una cámara digital y un ordenador. Con paciencia y tiempo, efectivamente cualquiera puede hacer hoy en día una película. Recordemos, por ejemplo, cuando se generalizaron los programas de edición de imágenes o de música (disciplinas más “económicas” que el cine, desde el momento en que no se necesita la intervención de más aparatos, como son cámara y sonido, por ejemplo). Muchas voces advirtieron del peligro de “democratización”, y los temores resultaron ser infundados: saber recortar con Photoshop no te convertía en diseñador.

Lo mejor: La teoría siempre entra mejor si te la cuentan sus autores, y este es exactamente el caso de este documental.

Lo peor: Que se hiciera hace hace tres años y vaya a continuar en el anonimato.


Room 237

Vivisección de un clásico

Room 237

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Room 237

Cualquiera que conozca a un conspiparanoico, yo trabajo con alguno, habrá disfrutado de la maravillosa imaginación que tienen los mismos para sacar lecturas, claves y secretos ocultos de cualquier acontecimiento u objeto. Desde un cuadro de Da Vinci, al dibujo de un billete de euro, o las figuras de un paquete de Camel… cualquier cosa es buena para desplegar toda una teoría de invasiones alienígenas, estrategias templarias u otras sociedades secretas que, con invisibles hilos, tratan de controlar nuestra minúscula existencia. Al margen de lo interesantes o lúdicos que sean los argumentos esgrimidos, lo que demuestran es que la realidad la construimos en función de nuestro mundo interior y buscamos en ella los caminos para exponer o justificar este mundo a los demás.

En el documental Room 237 varios entusiastas de la obra de Stanley Kubrick El resplandor analizan a conciencia las imágenes del film en busca de sentidos ocultos del mismo. En su viaje por los fotogramas de este clásico descubriremos una crítica al genocidio de los nativos norteamericanos, o tal vez al exterminio nazi, o puede que lo que se esconda sea la confesión de que la llegada del hombre a la luna fue en realidad una farsa orquestada por la Nasa y dirigida por el propio Kubrick… Un sin fin de teorías encontradas sobre una machacona y obsesiva repetición de planos.

Al margen de lo factibles o lo ciertos que sean los enigmas que se plantean, Room 237 resulta ser un refrescante y divertido análisis de la creación cinematográfica. También es un homenaje a la naturaleza reflexiva del espectador cinéfilo y de su, en ocasiones ridícula, búsqueda constante de metalenguajes y guiños a la intelectualidad. Pero, además, es una película que viene a ensalzar y coronar el increíble trabajo artístico y cinematográfico que es El resplandor, su modernidad, su encanto especial e hipnótico desarrollo. Algo que hace que te animes a regresar al hotel Overlook, nada más terminar de verla, en busca de tus propios misterios.

Lo mejor: El montaje de imágenes y las constantes repeticiones que lejos de aburrir hipnotizan. Indispensable si te gusta "El resplandor".

Lo peor: Algunas de las claves (como la del pene ficticio) son una completa tontería, así que si buscas un documental serio, saldrás despotricando.


Video Nasties: Moral panic, censorship and videotape

Mi Madre No Quiere que Ningún Niño del País Vea Estas Películas

Video Nasties: Moral panic, censorship and videotape

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  • Título original: Video Nasties. Moral Panic, Censorship and Videotape
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2010
  • Director: Jake West
  • Guión: Jake West
  • Intérpretes: Julian Petley, Marc Morris, Andy Nyman
  • Argumento: Un documental que repasa la lista de 72 películas, llamadas Video Nasties, prohibidas en Inglaterra a mediados de los años ochenta.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Video Nasties: Moral panic, censorship and videotape

Recuerdos de Videoclub

El videclub “Roma” estaba en el barrio de al lado. De niño, iba mucho allí con mi vecino. El de mi barrio apenas sí tenía los cuatro éxitos del momento, pero el “Roma” tenía una serie de películas cuyas portadas sonaban a saldo o a algo muy underground, a ojos de dos chavales de trece o catorce años. Había una carátula, en concreto, a la que no podía resistirme: era la de Pesadillas de una Mente Enferma (Nightmare, 1981) de Romano Scavolini. Rezaba, encima del título, esta frase: “La película de terror prohibida en Inglaterra por Margaret Thatcher”.

¿Qué contenido tan brutal podía tener esa película para que la misma dirigente de un gobierno se tomara la molestia de prohibirla?

La respuesta vino un poco después. Escribí una carta al rincón del lector de la primera edición en castellano de la revista Fangoria preguntando sobre el tema, y recuerdo la respuesta perfectamente: “Yo no lo intentaría (verla). Es un thriller de terror con una escena que incluye una cabeza cortada y una cama que le costó el puesto a un distribuidor, pero ese no es motivo suficiente para ver una película”. Años después pude, por fin, ver la película (en mi casa no se veían pelis para mayores de 18 años si no se tenían más de 18 años); y más años después, también, comprendí el caso en toda su dimensión: Pesadillas de una Mente Enferma era un Video Nastie.

Lo mejor: No olvidar un reciente episodio de fanatismo y, de paso, recordar los tiempos del vhs.

Lo peor: Nada.


Screaming in High Heels

Los gritos más calientes de la serie B

Screaming in High Heels

Este documental recorre la vida de tres importantes actrices de serie b. Especializadas en papeles eróticos o de “chicas picantes” en decenas de películas de terror underground, Linnea Quigley, Brinke Stevens y Michelle Bauer, conocidas como “el trío terrorífico”, nos hablan ellas mismas sobre lo inteligente que debe ser una para representar papeles de estúpida o “chica facil”. Junto a sus directores habituales desgranaran sin censura alguna como han sido sus carreras, que se extienden hasta la fecha.

Aunque Almas Oscuras nunca ha estado muy metida en esto de los documentales sobre el séptimo arte, los vemos pero siempre se nos queda en el tintero comentar esto o aquello sobre estas interesantes crónicas, creo que Screaming in High Heels bien merece romper una mala costumbre, además de remangarnos para conocer los entresijos y detalles del cine, merced a tres de sus protagonistas: “Scream Queens” de serie b que permanecen aun hermosas en nuestros recuerdos de la fabulosa juventud que vivimos entre estanterías y más estanterías de cintas BETA y VHS.

El Asesino Huérfano te necesita

¿Quieres conocer más a fondo a Marcus Miller?

El Asesino Huérfano te necesita

En Almas Oscuras no hemos escondido nunca nuestra admiración, sobre todo un servidor, por Matt Farnsworth y The Orphan Killer, su forma de destripar el subgénero slasher hasta el hueso. Desde luego podrá ser del gusto de unos y objetivo de los dardos envenenados por parte de otros aficionados, la cuestión es que TOK tiene algo que es más grande que la propia película en sí: Marcus Miller, el Michael Myers de la era digital. Su creador, Matt, que no es ajeno al (anti)carisma de su perturbada creación, quiere explotar más si cabe el universo interno de su película en un documental, emprendido para calentar motores ante la hipotética y deseada segunda parte de lo que podría ser una longeva saga: TOK 2: Bound by Blood.