Independiente

The bloodhound

El hundimiento de la casa Hipster

Has filtrado por categoría: Independiente

Coldwater

El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos

Coldwater

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Coldwater

Una mañana como cualquier otra, Brad Landers es despertado con brusquedad y arrebatado de su hogar ante la atenta mirada de sus afligidos padres. Sus peores temores son confirmados cuando comprende que le espera un largo periplo de sufrimiento y humillación, encerrado en un centro de ayuda para jóvenes con problemas de conducta no reglado gubernamentalmente.

Coldwater, debut del polifacético guionista, director y escritor Vincent Grashaw en el ámbito del largometraje, no es una simple historia de traumas juveniles ambientada en un reformatorio, sino una denuncia en toda regla contra el abuso y maltrato de menores en este tipo de correccionales ilegales para adolescentes, pues la historia relatada con todo lujo de detalles a lo largo del film bien podría tratarse de un hecho real más que de un guión ficticio escrito por el propio Grashaw. Han sido ya varias las instituciones que, a nivel internacional, se han enfrentado a denuncias por la aplicación de este tipo de “tratamientos de choque”, condenas a trabajos forzosos y aplicación de castigo físico que, en más de una ocasión, se han cobrado la vida de algunos de estos jóvenes problemáticos. Tal ha sido, por ejemplo, el caso de varios centros de rehabilitación psiquiátrica para jóvenes en Perú, de los cuales se ha desentendido el ministerio de salud a tenor de las denuncias de abusos, trabajos forzados e incluso muertes causadas a base de palizas que, de forma constante, eran recibidas de parte de las familias de algunos de los internos. El caso de Perú, con ya cerca de cuarenta años a sus espaldas, ha sido, precisamente, uno de los más conocidos y comentados debido al impacto provocado en la sociedad actual. En palabras de María Edith Baca, consultora de la OPS (Organización panamericana de salud), “la falta de desarrollo neurológico implica que los adolescentes no sean aún capaces de planificar su vida, ejercer un pleno razonamiento ni tampoco funciones ejecutivas. Por eso, el juicio de un adolescente es menos maduro que el de un adulto”, es por ello que la consultora afirma que se requiere reconocer el factor neurobiológico que caracteriza este etapa del desarrollo humano y que la práctica de actividades deportivas, recreativas o artísticas son vínculos para que los adolescentes logren desarrollar comportamientos positivos. Igualmente, destaca que la táctica de “mano dura” no ayuda a estos adolescentes problemáticos sino que, por el contrario, promueve entre ellos el uso descarnado de un comportamiento denodadamente violento y mezquino.

Lo mejor: J.P. Boudusqué, el efectista guión, el dramatismo de ciertos momentos y la declaración de intenciones de Grashaw.

Lo peor: Un tramo final algo repentino y trillado, vamos, más de lo mismo...


Bobby Yeah

Dalí and Lynch go anal

Bobby Yeah

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  • Título original: Bobby Yeah
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2011
  • Director: Robert Morgan
  • Guión: Robert Morgan
  • Intérpretes: Animación
  • Argumento: Un conejo humanoide roba una larva gigantesca. El animal tiene un botón rojo incrustado en el lomo. Al pulsarlo, se desencadena un ciclo de transformaciones que altera violentamente la realidad.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Bobby Yeah

Robert Morgan es un animador que lleva años pisando fuerte en el panorama del cine de animación independiente. Su pericia con el stop motion y la singular estética de la que dota a sus películas lo han hecho merecedor de ser comparado con vacas sagradas en la materia como Jan Svankmajer o los hermanos Quay. Bobby yeah es su trabajo más reciente. Desde su estreno no ha dejado de cosechar premios en festivales a lo largo y ancho del globo. Con él, su autor se ha ganado el elogio unánime de la prensa especializada. Su último cortometraje es una historia de terror visceral y sin reservas, una pieza coherente y consecuente con la poética que viene componiendo y perfeccionando desde su primer trabajo de sus días de estudiante, titulado Paranoid. Morgan siempre ha mostrado inclinación por las historias descarnadas, visualmente indigestas y, a veces, al borde de la repugnancia. Suelen desarrollarse en espacios claustrofóbicos, bajo una atmósfera opresiva. Sus protagonistas son seres amorfos, freaks deshumanizados y maldecidos con la carga de una fisonomía monstruosa. La iconografía de sus películas se nutre de un grupo compacto de símbolos recurrentes y fácilmente identificables: la oscuridad, la suciedad, la carne, los insectos (en estado larvario o desarrollado), el coito asociado a inciertos y extraños procesos de reproducción o la metamorfosis en un sentido muy próximo a lo kafkiano. Sus películas tienen textura de pesadilla consistente y sólida, capaces de sostenerse a plena luz del sol.

Desde sus comienzos Morgan subraya sus influencias en cada uno de sus trabajos sin el menor disimulo. Monsters y The cat with hands son sus títulos más neutros. El primero es su única incursión hasta la fecha en el cine de imagen real, mientras que el segundo mezcla actores de carne y hueso con stop motion. Este último es un claro ejemplo de terror clásico y sencillo. Le debe su eficacia a la configuración de la atmósfera y a la elaboración del sentimiento de peligro inminente, que remata una impactante imagen final; sin duda, un gran cortometraje. En la otra orilla de su producción se alinean la mencionada Paranoid, The man in the lower left hand corner of the photograph, The separation y Bobby Yeah. Es en ellos donde mejor se aprecia el particular estilo de Morgan que tantos adeptos y seguidores le ha procurado. Viéndolos, es fácil entender de dónde le vienen las comparaciones con Svankmajer o los Quay: un mal entendido surrealismo adjudicado a ambos, un gusto por lo sórdido, lo extraño y a menudo hermético; una querencia por los objetos de morfología alambicada y, por ende, por lo inanimado, ya sea inerte o simplemente muerto; una estética sucia, feísta, a caballo entre lo realista y lo puerco, y una galería de personajes grotescos.

Lo mejor: la capacidad de Robert Morgan para recrear lo grotesco.

Lo peor: que no te guste el cine de animación.


Borgman

Destruyendo la familia con estilo.

Borgman

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Borgman

Aunque es prácticamente desconocido fuera de su país, el holandés Alex van Warmerdam carga sobre sus espaldas ocho títulos como director que han gozado de gran éxito de crítica patria y algunos galardones internacionales. Este año, el festival de Sitges se ha rendido ante su último film y le ha otorgado el premio a la mejor película de la sección oficial. Ha sido un premio mayoritariamente aplaudido pero, como siempre, tampoco han sido escasas las voces que han protestado, pues la cinta de Warmerdam se aleja del fantástico al uso y se adentra en las pantanosas aguas del cine de autor: un terreno no del gusto de todos, donde las opiniones tienden a polarizarse sin que exista entendimiento entre admiradores y detractores. Aunque Borgman es mucho más asequible y disfrutable para el espectador casual que la pasada ganadora del festival, Holly motors*, lo cierto es que sigue una trayectoria surrealista y viene a reforzar la idea de que en los festivales de cine suelen ganar títulos raros…

Cuando un sacerdote armado con una escopeta y su ayudante, que carga con una enorme y afilada estaca metálica, descubren en medio de un bosque el escondite subterráneo de Borgman (Jan Bijvoet), éste se ve obligado a huir y buscar un nuevo refugio… Así va a parar a las puertas de un chalet de lujo. De manera insistente pide a los propietarios entrar a ducharse y descansar y como resultado termina por recibir una tremenda paliza por parte del propietario(Jeroen Perceval). A la mañana siguiente y cuando el marido se marcha a trabajar convence a la mujer de éste (Hadewych Minis)para que lo esconda en la parcela. Pronto la influencia de Borgman y de sus letales amistades comienza a dinamitar, desde la sombra, las bases de esta familia.

Lo mejor: Excelente factura. Un guión intrigante e inteligente.

Lo peor: No es para nada cine de género al uso... quien acuda con esa intención se va a llevar un buen chasco.


Hemorrhage

Demencia insulsa

Hemorrhage

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hemorrhage

El cine más pequeño, ese que apenas cuenta con presupuesto, donde unos pocos técnicos se ocupan de hacer todo, y donde no se tienen los actores que se necesitan sino los actores que se han prestado a trabajar contigo… ese cine es complicado de reseñar. Y es difícil porque sus virtudes, de haber alguna, suelen quedar enterradas bajo gran cantidad de imperfecciones. Pero es en estos minúsculos filmes donde se forjan los futuros cineastas y donde, los que disfrutamos del cine, encontramos piedras preciosas sin pulir. Hemorrhage es una de estas películas. Desgraciadamente, éste que os escribe, no ha llegado a decidir si en esta producción hay un cineasta escondido o sus pocos aciertos son fruto de la casualidad… Como podéis imaginaros no es un título fácil ni de recomendar ni de comentar, pues su resultado es tan fallido como tedioso es su desarrollo… aunque también hay destellos aquí y allá.

Oliver (Alex D. Mackie ), ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento. Ahora la junta médica ha decidido que está preparado para comenzar una vida nueva fuera de los muros del centro. Pero Oliver no está curado. Su salto sin red en la vida real y su intento por conocer a una enfermera de su trabajo, Claire (Brittney Grabill), va a reabrir su fisura mental con funestas consecuencias. Fuera de control, terminará por secuestrar a su compañera y emprender un viaje sin un rumbo fijo… pues es imposible escapar cuando el peligro está en uno mismo.

Lo mejor: Sacar el proyecto adelante a pesar de sus evidentes carencias.

Lo peor: Su falta de ritmo. Oliver no sigue un proceso de degeneración, sino que pasa de sano a enfermo en un par de fotogramas.