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Calles Salvajes

Justicieros juveniles

Calles Salvajes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Calles Salvajes

Me resulta difícil valorar esta película sin ser subjetivo. Aún así, creo haberme resistido y he puesto las notas que merece, pese a la tentación de hacer lo contrario.

Muchos seres humanos son poco atractivos para el extraño, pero el centro del universo para sus parejas sentimentales. Sirviéndome de la comparación, alguien apasionado de los ochenta, la música rock, las bandas sonoras con sintetizador, las películas sobre la venganza y las chicas con actitud como es quien escribe este artículo, considera a Calles Salvajes un sublime producto, ya que aúna todo ello con maestría y sobre todo, honestidad. Nada es más odioso que un cineasta(s) que tratá de otorgar a su obra una pretenciosidad que no casa con lo que ofrece. En Calles Salvajes, Danny Steinmann no tropieza con esa piedra: él ofrece algo que parece exploitation, huele a exploitation y se inspira en exploitation. Sin titubeos. Sin falsas ínfulas. Sin cinismo. Y es por eso, aparte de por ofrecer toda esa ristra de elementos gloriosos arriba citados, que quiero recomendar esta película.

¿Qué tenemos en Calles Salvajes? Por un lado a Linda Blair, la niña de, para muchos, la mejor película de terror de la historia (El Exorcista) ya hecha toda una mujer, aunque haga de adolenscente por exigencias del guión. También a una scream-queen de primer nivel como es Linnea Quigley (El regreso de los muertos vivientes, Pesadilla en Elm Street 4, Night od the Demons y productos todavía menores). Y a un gran actor, nunca reconocido lo bastante, como es John Vernon. Ellos tres se reparten los papeles menos bidimensionales, ya que el resto no se apartan de los estereotipos del género: matones sin un ápice de humanidad que piden a gritos a lo largo de todo el metraje una muerte lenta y cruel.

Lo mejor: Exploitation sin tapujos ni falsas pretensiones

Lo peor: Quienes no aprecien el género verán excesivos desnudos y violencia gratuita


Presidio

Terror tras los barrotes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Presidio

Recuerdo ver esta película hace mucho tiempo, hará fácilmente veinte años. Y recuerdo que me causó una grata impresión, tanto es así que decidí rescatarla de la red, consciente sin embargo del peligro que entraña ver algo dos veces: una de niño, y la otra de adulto. Tremendos arrepentimientos habían seguido a la nefasta idea de ver alguna de las dos películas de las Tortugas Ninja o de Gremlins hace un par de años; el canon cinematográfico por desgracia siempre cambia y algunos títulos son más proclives que otros a envejecer de la peor manera.

Y la verdad es que Presidio, acertadamente traducida de su título original Prison (1987), ya que le otorga un barniz macabro que no tiene el término anglosajón, superó la difícil prueba: envejece bien, sin perder la solera de un filme, que, eso sí, desconocerá el 99% de la gente.

No hay que olvidar, con todo, que el director es el finés Renny Harlin, un experto en taquillazos con un palmarés bastante intimidante: La jungla de cristal 2, Máximo riesgo, Deep Blue Sea, Memoria Letal, *La isla de las cabezas cortadas*…No me equivocaría al decir que hasta nuestros padres y madres habrán visto fácilmente dos o tres pelis suyas, o al menos empezado, antes de echar la siesta del sábado de tarde.

Lo mejor: Las muertes, muy inspiradas. Protagonistas atípicos

Lo peor: Secundarios estereotipados


Intruso en la noche

El último gran slasher

Intruso en la noche

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Intruso en la noche

Tras un buen tiempo en la lista de visionado pendiente, por fin encontré el momento de ponerme con Intruso en la noche. Y tengo que decir que lo último que estoy es arrepentido. El filme es un magnífico exponente del slasher más clásico, el ochentero, gestado con el mecenazgo del gran Sam Raimi, que incluso se guarda un papel secundario para él y otro para su hermano Ted. A poco que se lea acerca de la gestación de Intruder, dará la impresión de que fue creado durante el rodaje de Posesión Infernal; el segundo de abordo en el clásico del Necronomicón es el director aquí, el pueblo donde sucede la acción recibe el nombre de aquel dónde se criaron ambos directores, y hasta tenemos al legendario Bruce Campbell en un cameo al final de la película (eso sí, su nombre aparece descaradamente grande en la portada de la película, en un alarde de publicidad engañosa).

Como anuncia el título, Intruso en la noche es considerado por muchos el último gran slasher de la época dorada del género. Igual que esas discotecas legendarias que cierran para siempre en una noche que para muchos es inigualable, el título que nos ocupa también se encarga de despedir el género por todo lo alto. ¿Cómo lo hace? Gracias principalmente a dos aspectos: la innovadora cámara y un desbocado gore –obra del maestro de los efectos con goma, Greg Nicotero – que hace parecer a sus compañeros de clase, Viernes 13 y Halloween, benévolas películas de Disney.

Lo mejor: Ganas de innovar en el género sin perder la identidad

Lo peor: El comienzo es algo lento y puede hacerse algo pesado hasta que no comienzan las hostilidades.