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Muerte en Tombstone

Seis ataúdes vacíos... 24 horas para llenarlos

Muerte en Tombstone

Una implacable banda invade una pequeño pueblo minero, asesinan a su propio jefe, Guerrero Hernandez, y todo a sangre fría. Condenado a pasar toda la eternidad en el infierno, Guerrero se enfrenta al mismo Satanás, al que le hace una temeraria propuesta: si le entrega las seis almas de su banda, él evitará su condena eterna. Con el tiempo en su contra, se dispone a una brutal batalla para vengar su propia muerte.

Hoy mismo se estrena en DVD y Blu-ray Muerte en Tombstone, un western protagonizado por un par de duros de postín como son Danny Trejo (Machete) y el gran Mickey Rourke (Manhattan Sur, El corazón del ángel), acompañados de la guapísima Diana Meyer (Piranha 3D). Venganza de tintes mefistotélicos cuyo argumento me ha recordado a una mezcla de El Cuervo, de Alex Proyas, y la mítica Infierno de cobardes, del maestro Clint Eastwood. Pero, como siempre, las comparaciones son odiosas, así que más vale esperar de Muerte en Tombstone un sencillo western de serie B con buenas dosis de acción, revólveres, whiskys dobles al pie de la barra, caballos, polvo del desierto, malos muy malos y buenos no tan buenos. Y para todos los que seáis amantes del género, aprovecho la ocasión para recomendaros una película que tendrá un par de años titulada The Scarlet Worm, un magnífico western de hechuras clásicas. Cuidado… que me disperso. Vamos a lo que realmente importa: os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Muerte en Tombstone, película que a partir del 13 de noviembre (today) está disponible en DVD y Blu Ray y que espero que muy pronto también podamos disfrutarla en VOD.

Gallows Hill

Equilibrios al borde del cliché

Gallows Hill

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  • Título original: Gallows Hill
  • Nacionalidad: USA |
  • Director: Víctor García
  • Intérpretes: Peter Facinelli, Sophia Myles, Nathalia Ramos
  • Argumento: Un joven viudo viaja con su nueva prometida a Bogotá, con la intención de recuperar a su rebelde hija. Allí la familia sufrirá un accidente de coche, tras el que se refugian en un lúgubre motel.


Gallows Hill

Es curioso lo bien que aceptamos los códigos, las situaciones y los diálogos del cine norteamericano siempre que se nos presentan en su idioma y localización… y lo mal que nos suelen funcionar cuando aplicamos esos códigos a productos nacionales o que transcurren fuera de los Estados Unidos. La americanización de los contenidos de una cinta son un terreno peligroso, aunque tremendamente atractivo para realizadores y productores, donde pueden terminar naufragando títulos potencialmente interesantes. Por otro lado, cuando la única vocación de una cinta es la de proporcionar una hora y media de entretenimiento, lo lógico es recurrir a estos códigos para hacer al espectador la travesía lo más cómoda y familiar posible… y si metidos en faena hay luego alguna sorpresa la cosa mejor que mejor.

Con el fin de limar asperezas entre su hija Jill (Nathalia Ramos) y su actual pareja Laurent (Sophia Myles), David (Peter Facinelli), planea una excursión en coche de Guayaquil a Bogotá, de donde era su difunta esposa. Los acompañan su antigua cuñada (Carolina Guerra), y el reciente novio de su hija(Sebastian Martínez). En mitad de ninguna parte, una riada provoca un accidente que obliga al grupo a refugiarse en un remoto caserón. El descubrimiento y la posterior liberación de una niña en una celda del sótano desencadenará una fuerza capaz de terminar con todos… una fuerza que conoce nuestros secretos y los usa con perversos fines…

Con el párrafo anterior resumimos los primeros minutos de esta coproducción entre Estados Unidos y Colombia; una mezcla de nacionalidades que obliga a su director a crear un cóctel complejo que pretende unir dos culturas y dos formas de hacer.

Lo mejor: Entretiene y va de menos a más. Sus personajes tienen un trasfondo que te permite empatizar con ellos.

Lo peor: El empeño en el inglés resta credibilidad al conjunto. Con algo más de incorrección habría ganado en interés.


Diablo

La explosión del Tarantino latino

Diablo

Abatido, el ex campeón se despierta. Cansado, un poco fuera de forma y con la conciencia taladrándolo. Su carrera en el ring terminó abruptamente, al matar de un puñetazo a un rival. Por eso Marcos Wainsberg, el Inca del Sinaí, ya no quiere pelear más. Pero hoy no es el día para pensar en eso. Hoy viene su ex novia, en son de paz. Hoy es un buen día. Hasta que suena el timbre y quien espera detrás de la puerta es su primo, Hugui to, la oveja negra de la familia. Y detrás de Huguito, vienen lo s problemas. Tamaño familiar, por supuesto. Hoy puede ser uno de
esos días en los que todo cambia. Sólo resta saber si para bien, o no…

El próximo 15 de noviembre se estrena en España Diablo, producción argentina independiente dirigida por el debutante Nicanor Loreti, experimentado guionista televisivo y director de la revista de género La Cosa. Tras su paso por la sección Brigadoon Emergents en la pasada edición del Festival de Sitges, y avalada por el premio a la mejor película en el Festival del Mar de la Plata, Diablo ha cosechado un enorme éxito tanto de crítica como de público que la ha llevado a ser estrenada en nuestro país con la vitola de ser una propuesta original, divertida, violenta, brutal y con cierto aroma al cine de Tarantino y Guy Ritchie. De hecho el propio director no tiene ningún problema en señalar las numerosas influencias que tuvo a la hora de afrontar el rodaje de Diablo: “Hay de todo: el Cameron de Aliens (cuando la vean sabrán por qué), Peckinpah, Wes Anderson, Leone, Tarantino, obviamente Scorsese y Toro Salvaje…”.

Insidious: Capítulo 2

Secuela y orgullosa de serlo

Insidious: Capítulo 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Insidious: Capítulo 2

No son pocos los que han dado crédito a una falacia muy extendida que afirma que Insidious es un producto diseñado para agradar a las masas pero que difícilmente cuenta con el aprecio de los “expertos”. Esto es una gran mentira. Los que llevamos ya infinitas horas a cuestas devorando películas sabemos dos cosas a ciencia cierta: que el género no ha dado más de una docena (dos, siendo generosos) de obras maestras incontestables a lo largo de su historia, y que el cine de terror es esencialmente mediocre. Los aficionados rara vez nos identificamos con los cinéfilos de filmoteca o con los connoisseurs de cuello vuelto y pose reflexiva; al contrario que ellos, nosotros somos omnívoros, lo vemos todo sin la venda de los prejuicios. Nos mueve, nos conmueve, nos excita y nos estimula el terror en todas sus manifestaciones y vertientes. Ante todo, queremos pasarlo bien, y por ello no le hacemos ascos a un producto como Insidious, palomitero y orgulloso de serlo.

Empezaré con una obviedad: Insidious es una película de los ochenta hecha en el siglo XXI. Aquella fue la década del terror por excelencia. Muchos de nosotros echamos los dientes viendo pelis por aquel entonces: de aquellos días llevamos grabado a fuego una escena que no olvidamos, una muerte violenta que nos obligó a taparnos la cara, una película que todavía alimenta nuestras pesadillas, una monstruosidad que no deja de perseguirnos… El que esto escribe pasó meses durmiendo con la cabeza tapada por culpa de una proyección en el cine de verano de Posesión Infernal. Ha llovido mucho desde entonces y la vida me ha hecho un descreído, sin embargo, una cosa consigue que aparte de mí todo el escepticismo acumulado a lo largo de los años y me vuelva confiado como un niño: una película de terror. Títulos como Insidious me devuelven la ilusión. Me considero afortunado cada vez que doy un salto en el asiento o me cuesta conciliar el sueño después de ver “una de terror”, significa que aún conservo un punto de inocencia y de ingenuidad; me gusta pensar que no todo está perdido. Recapitulando: me interesan más los setenta, pero el cine de terror para mí siempre será los ochenta.

Lo mejor: Es más de lo mismo.

Lo peor: Es más de lo mismo.