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Padres paralelos

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Grand Piano

Tócala otra vez Elijah

Grand Piano

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Grand Piano

Me encanta tragarme mis palabras, sobre todo cuando no son positivas… Confieso que entré en la sala siendo un mar de reticencias, con poca o ninguna confianza en que las premisas que conocía de este film funcionasen a lo largo de su metraje. Además, la firma de Rodrigo Cortés en la producción, con dos películas notables a sus espaldas (El concursante y Buried) pero también responsable en gran medida del ladrillo que era Emergo, no llegaba a endulzar la decepción que para mí supuso el anterior trabajo del director Eugenio Mira: la plúmbea Agnosia. Ambos nombres me sugerían que vería un ejercicio de estilo a la manera Norteamericana, visualmente solvente y completamente vacío, correcto y olvidable a las pocas horas. Nada más lejos de la realidad: Grand piano funciona y afina en cada nota de cine que produce; es entretenimiento puro, vacio y tramposón pero tan absolutamente bien ejecutado que roza, y en muchos casos supera, lo memorable. Me como mis palabras y comienzo los aplausos…

Elijah Wood es Tom Selznick, un pianista que regresa a los escenarios tras 5 años de retiro. Y lo hace por la puerta grande, interpretando una de las piezas más complicadas escritas para piano y orquesta, pieza cuyo autor fue, además, su mentor. Un exorcismo para su miedo escénico preparado por su esposa, una famosa actriz (Kerry Bishé) que desea que su marido recupere la seguridad en sí mismo. Nada más iniciar el concierto, con un lleno absoluto y un público expectante, una nota escrita en la partitura le anuncia que cualquier error que cometa o cualquier intento de llamar la atención significará una muerte segura para él o para su mujer. Sin poder detener la actuación y aislado ante la multitud emprende una comunicación secreta con su misterioso acosador (John Cusack) mientras sus dedos recorren frenéticamente las teclas del piano… Sin duda está ante el concierto de su vida y, si no se aplica, también el de su muerte…

La idea inicial de Grand piano nos recuerda a otras cintas de individuos incomunicados y enfrentados a un enemigo invisible pero con voz casi omnipresente. Colin Farrell en Phone Booth (Última llamada) o Johnny Depp de Nick of time (A la hora señalada) serían parientes muy cercanos de nuestro sufrido pianista; al igual que en éstas un espacio amplio se transforma, por la magia del cine, en un claustrofóbico nicho del que protagonista trata desesperadamente de salir ante la indiferencia de una multitud presente (aunque invisible ya que Mira apenas nos da planos de ellos) y también, como en las anteriores, el espectador contempla con impotencia como los intentos de escapar de la situación van, uno por uno, siendo neutralizados mientras el cronómetro sigue su rumbo…

Lo mejor: Una realización impecable y visualmente excelente. Wood se apunta otro acierto... ¿Cuántos lleva ya este chico?

Lo peor: Algunos secundarios no dan el pego. Muchas de las cosas se ven venir a kilómetros. Aunque excelente es una fantasmada en toda regla.


Magic Magic

Alicia solicita permiso para despegar... permiso concedido

Magic Magic

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  • Título original: Magic Magic
  • Nacionalidad: Chile, USA | Año: 2013
  • Director: Sebastián Silva
  • Guión: Sebastián Silva
  • Intérpretes: Michael Cera, Juno Temple, Emily Browning
  • Argumento: Alicia viaja a Chile para pasar una temporada junto a su prima Sara. Mientras se dirigen a una remota finca la joven Sara recibe una llamada que la obliga a regresar a Santiago dejando a su prima rodeada de extraños.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Magic Magic

Magic magic, film dirigido por el chileno Sebastián Silva, viene a sumarse a la larga lista de películas que narran o tratan de transmitir el infierno que supone perder la razón y lo hace aplicando un estilo muy particular: condensando con su lupa el interés, casi exclusivamente, en su protagonista y siguiéndola en la experiencia planteando muchos interrogantes y sin ofrecer, como sucedería en la vida real, demasiadas respuestas. Un viaje tan particular, como podéis imaginaros, se puede antojar árido, crispante e incluso fallido, o por el contrario, fascinante y desasosegante, dependiendo, como siempre, de las pretensiones del espectador que se enfrente al flim y de lo que busque encontrar en su visionado.

Alicia (Juno Temple) viaja a Chile para pasar una temporada junto a su prima Sara (Emily Browning) y algunos amigos de ésta, amigos, de los que nuestra protagonista no tiene ninguna referencia ni relación anterior. Mientras se dirigen a una remota finca la joven Sara recibe una llamada que la obliga a regresar a Santiago dejando a su prima rodeada de extraños. Pronto las inseguridades de Alicia y sus resquemores hacia los desconocidos compañeros empiezan a hacer mella… las alucinaciones no tardarán en colocar a la muchacha al borde del abismo, un precipicio cuyo peligro nadie parece calcular.

Los delirios de la mente humana son un campo de cultivo para los cineastas más intrépidos: desde el Corredor sin retorno de Samuel Fuller, al Shutter Island de Scorsese, o el El maquinista de Anderson, hemos sido testigos de muchos y variados despegues entre los haces de luz de una pantalla. Lo que ya no es tan común es que el proceso de locura y la degradación del personaje se cuente con tanta naturalidad y simplicidad como lo presenta el film de Silva; y es que, a pesar de que todos los garfios que mantienen a Alicia anclada a la cordura se van rompiendo, su entorno continua inalterablemente sereno, ayudando al espectador a contemplar la escena desde las dos orillas de la realidad.

Lo mejor: Excelentes actores. Un film enormemente personal.

Lo peor: Su desarrollo es lento y termina en algo que puede ser complicado de digerir.


Hemorrhage

Demencia insulsa

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hemorrhage

El cine más pequeño, ese que apenas cuenta con presupuesto, donde unos pocos técnicos se ocupan de hacer todo, y donde no se tienen los actores que se necesitan sino los actores que se han prestado a trabajar contigo… ese cine es complicado de reseñar. Y es difícil porque sus virtudes, de haber alguna, suelen quedar enterradas bajo gran cantidad de imperfecciones. Pero es en estos minúsculos filmes donde se forjan los futuros cineastas y donde, los que disfrutamos del cine, encontramos piedras preciosas sin pulir. Hemorrhage es una de estas películas. Desgraciadamente, éste que os escribe, no ha llegado a decidir si en esta producción hay un cineasta escondido o sus pocos aciertos son fruto de la casualidad… Como podéis imaginaros no es un título fácil ni de recomendar ni de comentar, pues su resultado es tan fallido como tedioso es su desarrollo… aunque también hay destellos aquí y allá.

Oliver (Alex D. Mackie ), ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento. Ahora la junta médica ha decidido que está preparado para comenzar una vida nueva fuera de los muros del centro. Pero Oliver no está curado. Su salto sin red en la vida real y su intento por conocer a una enfermera de su trabajo, Claire (Brittney Grabill), va a reabrir su fisura mental con funestas consecuencias. Fuera de control, terminará por secuestrar a su compañera y emprender un viaje sin un rumbo fijo… pues es imposible escapar cuando el peligro está en uno mismo.

Lo mejor: Sacar el proyecto adelante a pesar de sus evidentes carencias.

Lo peor: Su falta de ritmo. Oliver no sigue un proceso de degeneración, sino que pasa de sano a enfermo en un par de fotogramas.


Proxy

El horno está listo para bollos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Proxy

Proxy viene a significar “intermediario” o “mediador”; algo que suele ser anónimo y ayuda a contactar a dos elementos o personas. Y eso es precisamente lo que buscan con desesperación y violencia los personajes de esta cinta: las conexiones ocultas que han generado un acontecimiento o las que unen a dos personas. Un juego del gato y el ratón donde todos son agresores y también son todos víctimas, y donde el espectador queda a merced de una trama absorbente e inesperada.

Poco tiempo antes de dar a luz Esther Woodhouse (Alexia Rasmussen), madre soltera, sufre una brutal agresión de un asaltante encapuchado que hace que pierda su bebé. Siguiendo la sugerencia de una asistente social, pasado el tiempo acude a un grupo de terapia para mujeres que han perdido a sus hijos en circunstancias violentas. Allí conocerá a Melanie Michaels (Alexa Havins) que, atormentada por la pérdida de su familia, se postula como una nueva amiga. Pero ni ellas, ni su entorno, son lo que aparentan en un principio…

Porxy llega casi dos años después de que su director, Zack Parker, nos sorprendiese con Scalene: un drama con muchos tintes de buen thriller, contado a tres bandas, totalmente recomendable. En él ya nos demostraba su gusto por las maneras del cine clásico de Hitchcock y sus discípulos, que aderezaba con una banda sonora a lo Bernard Hermann, planificaciones de escenas minuciosas y querencia por los personajes femeninos. La película que hoy nos ocupa continua esta senda pero tomando muchos más riesgos. Aunque no me queda duda de que el resultado, en términos de calidad, es algo menor a su título previo, para los amantes del suspense y el terror, estamos ante una cinta totalmente recomendable que tiene ingredientes y maneras para llegar a ser de culto.

Lo mejor: Es intrigante y engañoso para bien. El final del primer tramo y el comienzo del segundo es magistral.

Lo peor: Se hace un tanto larga. Algunas actuaciones no están a la altura. ¡Dios! ¡Que alguien me diga ¿Quién demonios está en el sótano?!