criaturas

Lamb

Padres paralelos

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Gallows Hill

Equilibrios al borde del cliché

Gallows Hill

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  • Título original: Gallows Hill
  • Nacionalidad: USA |
  • Director: Víctor García
  • Intérpretes: Peter Facinelli, Sophia Myles, Nathalia Ramos
  • Argumento: Un joven viudo viaja con su nueva prometida a Bogotá, con la intención de recuperar a su rebelde hija. Allí la familia sufrirá un accidente de coche, tras el que se refugian en un lúgubre motel.


Gallows Hill

Es curioso lo bien que aceptamos los códigos, las situaciones y los diálogos del cine norteamericano siempre que se nos presentan en su idioma y localización… y lo mal que nos suelen funcionar cuando aplicamos esos códigos a productos nacionales o que transcurren fuera de los Estados Unidos. La americanización de los contenidos de una cinta son un terreno peligroso, aunque tremendamente atractivo para realizadores y productores, donde pueden terminar naufragando títulos potencialmente interesantes. Por otro lado, cuando la única vocación de una cinta es la de proporcionar una hora y media de entretenimiento, lo lógico es recurrir a estos códigos para hacer al espectador la travesía lo más cómoda y familiar posible… y si metidos en faena hay luego alguna sorpresa la cosa mejor que mejor.

Con el fin de limar asperezas entre su hija Jill (Nathalia Ramos) y su actual pareja Laurent (Sophia Myles), David (Peter Facinelli), planea una excursión en coche de Guayaquil a Bogotá, de donde era su difunta esposa. Los acompañan su antigua cuñada (Carolina Guerra), y el reciente novio de su hija(Sebastian Martínez). En mitad de ninguna parte, una riada provoca un accidente que obliga al grupo a refugiarse en un remoto caserón. El descubrimiento y la posterior liberación de una niña en una celda del sótano desencadenará una fuerza capaz de terminar con todos… una fuerza que conoce nuestros secretos y los usa con perversos fines…

Con el párrafo anterior resumimos los primeros minutos de esta coproducción entre Estados Unidos y Colombia; una mezcla de nacionalidades que obliga a su director a crear un cóctel complejo que pretende unir dos culturas y dos formas de hacer.

Lo mejor: Entretiene y va de menos a más. Sus personajes tienen un trasfondo que te permite empatizar con ellos.

Lo peor: El empeño en el inglés resta credibilidad al conjunto. Con algo más de incorrección habría ganado en interés.


Diablo

La explosión del Tarantino latino

Diablo

Abatido, el ex campeón se despierta. Cansado, un poco fuera de forma y con la conciencia taladrándolo. Su carrera en el ring terminó abruptamente, al matar de un puñetazo a un rival. Por eso Marcos Wainsberg, el Inca del Sinaí, ya no quiere pelear más. Pero hoy no es el día para pensar en eso. Hoy viene su ex novia, en son de paz. Hoy es un buen día. Hasta que suena el timbre y quien espera detrás de la puerta es su primo, Hugui to, la oveja negra de la familia. Y detrás de Huguito, vienen lo s problemas. Tamaño familiar, por supuesto. Hoy puede ser uno de
esos días en los que todo cambia. Sólo resta saber si para bien, o no…

El próximo 15 de noviembre se estrena en España Diablo, producción argentina independiente dirigida por el debutante Nicanor Loreti, experimentado guionista televisivo y director de la revista de género La Cosa. Tras su paso por la sección Brigadoon Emergents en la pasada edición del Festival de Sitges, y avalada por el premio a la mejor película en el Festival del Mar de la Plata, Diablo ha cosechado un enorme éxito tanto de crítica como de público que la ha llevado a ser estrenada en nuestro país con la vitola de ser una propuesta original, divertida, violenta, brutal y con cierto aroma al cine de Tarantino y Guy Ritchie. De hecho el propio director no tiene ningún problema en señalar las numerosas influencias que tuvo a la hora de afrontar el rodaje de Diablo: “Hay de todo: el Cameron de Aliens (cuando la vean sabrán por qué), Peckinpah, Wes Anderson, Leone, Tarantino, obviamente Scorsese y Toro Salvaje…”.

Insidious: Capítulo 2

Secuela y orgullosa de serlo

Insidious: Capítulo 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Insidious: Capítulo 2

No son pocos los que han dado crédito a una falacia muy extendida que afirma que Insidious es un producto diseñado para agradar a las masas pero que difícilmente cuenta con el aprecio de los “expertos”. Esto es una gran mentira. Los que llevamos ya infinitas horas a cuestas devorando películas sabemos dos cosas a ciencia cierta: que el género no ha dado más de una docena (dos, siendo generosos) de obras maestras incontestables a lo largo de su historia, y que el cine de terror es esencialmente mediocre. Los aficionados rara vez nos identificamos con los cinéfilos de filmoteca o con los connoisseurs de cuello vuelto y pose reflexiva; al contrario que ellos, nosotros somos omnívoros, lo vemos todo sin la venda de los prejuicios. Nos mueve, nos conmueve, nos excita y nos estimula el terror en todas sus manifestaciones y vertientes. Ante todo, queremos pasarlo bien, y por ello no le hacemos ascos a un producto como Insidious, palomitero y orgulloso de serlo.

Empezaré con una obviedad: Insidious es una película de los ochenta hecha en el siglo XXI. Aquella fue la década del terror por excelencia. Muchos de nosotros echamos los dientes viendo pelis por aquel entonces: de aquellos días llevamos grabado a fuego una escena que no olvidamos, una muerte violenta que nos obligó a taparnos la cara, una película que todavía alimenta nuestras pesadillas, una monstruosidad que no deja de perseguirnos… El que esto escribe pasó meses durmiendo con la cabeza tapada por culpa de una proyección en el cine de verano de Posesión Infernal. Ha llovido mucho desde entonces y la vida me ha hecho un descreído, sin embargo, una cosa consigue que aparte de mí todo el escepticismo acumulado a lo largo de los años y me vuelva confiado como un niño: una película de terror. Títulos como Insidious me devuelven la ilusión. Me considero afortunado cada vez que doy un salto en el asiento o me cuesta conciliar el sueño después de ver “una de terror”, significa que aún conservo un punto de inocencia y de ingenuidad; me gusta pensar que no todo está perdido. Recapitulando: me interesan más los setenta, pero el cine de terror para mí siempre será los ochenta.

Lo mejor: Es más de lo mismo.

Lo peor: Es más de lo mismo.


Las mejores películas de casas encantadas

Horror entre cuatro paredes

Las mejores películas de casas encantadas

Las listas suelen ser caprichosas y esta no es una excepción. Lo que sigue a continuación no es una relación de las “consideradas” mejores películas de casas encantadas, ni siquiera de las “consideradas” más importantes o influyentes; refleja los favoritismos de su redactor: aquellas que por determinadas razones más me han cautivado, estimulado y me han hecho disfrutar. Habrá lectores que echen en falta tal o cual título, mientras que otros tal vez se indignen al ver alguno de los que he incluido. El propósito de este texto (sesgado, aviso por segunda vez) no es otro que compartir mi pasión por el subgénero y hacer de paso una puesta en común: aquellos que no estén familiarizados con él encontrarán aquí un estupendo punto de partida; por el contrario, aquellos que lo estén, tal vez descubran algún título que les haya pasado desapercibido hasta ahora. Por último, también el que escribe está abierto (y deseoso) a recomendaciones.

La segunda consideración que quisiera hacer concierne al proceso de selección: a menudo el subgénero que tenemos entre manos se mezcla con historias de fantasmas o de posesiones. No es fácil establecer un criterio uniforme que permita desbrozar todo el material y limpiarlo de impurezas. En otras palabras: las categorías de confunden. He procurado incluir aquellos títulos en los que el espacio arquitectónico tiene un papel preponderante y es tratado como un personaje más. Con algunas excepciones (un manicomio, un hotel y un convento), la acción tiene lugar entre las paredes de una casa. He descartado los castillos para evitar la mescolanza y acotar la selección, y también porque considero que la casa, esas hermosas e imponentes construcciones de estilo victoriano, colonial, neogótico, que pueblan las novelas y las películas, son sus herederas directas. No teniendo el nuevo continente una tradición medieval a la que recurrir, la ficción americana cambió las torres por el desván, las mazmorras por el sótano y el foso por un lago. Cierto es también que lo sobrenatural se democratiza, y que ya no es necesario vivir en un castillo ni pertenecer a una noble familia para verse atormentado por el fantasma de turno.