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The Root of the Problem

Que no te den gato por diente...

The Root of the Problem

Una joven ama de casa sospecha que el amistoso dentista del barrio esconde un secreto horrible. ¿Será sólo la anestesia o hay algo más siniestro escondido bajo de la superficie? Abre la boca y di “¡Ahhhhhhhh!”

A los niños siempre hemos tratado de inculcarles la necesidad de una correcta higiene bucal para evitar desagradables visitas al dentista. Sin embargo, no siempre es posible evitarlas y tarde o temprano tenemos que pasar por una consulta que, siendo niño o adulto, provoca una gran inquietud: todo tan blanco, tan pulcro e impersonal, tan “alienígena”. ¡A ninguno nos gusta que nos urgen en los dientes! Quizás por ese miedo atávico a los dentistas se sacaron de la manga Stuart Gordon y Brian Yuzna la saga “El Dentista”, unos thrillers sexuales y macarras que bebían de la corriente generada por “Instinto Básico” durante los 90’s. Pero el caso que hoy nos ocupa no podría estar más lejos de estos parámetros, concebida como un homenaje humorístico al cine de terror y ciencia ficción de los años 50, hoy os ofrecemos el corto completo “The Root of the Problem”, una obrita menor que ha cosechado numerosos premios desde su estreno en 2012. Con la pega de la versión original como único handicap, no existen subtítulos para un cortometraje fácil de seguir con conocimientos básicos de inglés, la obra de Ryan Spindell resulta ideal para refrescar la tarde de este caluroso domingo. Seguro que los escalofríos sufridos ante la visión de una consulta dental de la vieja escuela aliviaran parte del bochorno que sufre hoy casi toda España.

Saturday Morning Massacre

¿Scooby dooby doo?

Saturday Morning Massacre

Un equipo de investigadores paranormales amateurs quiere encontrar su primer caso real: Dos chicos, dos chicas y un perro busca terminar con su bancarrota destapando algún caso mediático. Así, aceptan el caso de la abandonada escuela Kyser, un lugar asociado a desapariciones y crímenes.

Ignorando los consejos del sheriff local, que les recomienda no pasar la noche en la escuela, el grupo permanecerá para descubrir sin ninguna alegría que la escuela está encantada por un espíritu sádico o algo mucho peor.

Pese a no contar con caras conocidas en su elenco, ni dentro del equipo técnico (no tengo el gusto de conocer nada de la carrera de su director Spencer Parsons), Saturday Morning Massacre ha llamado poderosamente mi atención por el sardónico póster y la descocada parte final de su tráiler. Muy morbosa esa forma de darle la vuelta a los famosos capítulos de Scooby-doo.

Bloodbath at the House of Death

Un baño relajante

Bloodbath at the House of Death

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Bloodbath at the House of Death

El Dr. Lukas Mandeville, bastante neurótico y falto de una pierna, encabeza un grupo de seis científicos que emprende la investigación de la mansión Headstone. Sus estudios se centran en las posibles causas de la masacre acaecida años antes. Dieciocho invitados fueron asesinados en una sola noche y se cree que terribles fenómenos paranormales asolan la propiedad, o incluso extraterrestres. Ajenos a la secta satánica que se oculta tras los imponente muros del caserón, Lukas y sus ayudantes emprenden una investigación que puede llevarles a enfrentarse directamente con el Príncipe de las Tinieblas.

No quiero engañar a nadie, Bloodbath at the House of Death – cinta que, si no me equivoco, ni siquiera fue doblada al español y mucho menos estrenada en España – es una parodia en toda regla, una comedia británica que apela al absurdo y a la exageración para provocar unas sanas risas en el espectador. Todo a costa del cine de terror, en concreto a costa de las películas sobre sectas satánicas que proliferaron durante las décadas de los sesenta y setenta; eso sí, asumiendo un prisma netamente británico, siendo el tratamiento humorístico bastante flemático. Así mismo, Bloodbath no renuncia a reírse de la propia tradición gótica de las islas, aquella que instaurase la mítica Hammer o la no menos interesante Amicus: tenemos una noche tormentosa ubicada en un caserón encantado con fantasmas adictos al sexo, un grupo de investigadores psíquicos que acoge todos los personajes típicos del género y una secta satánica sacada de los peores sueños alucinógenos de un hippie. Alejada de otras comedias de la época y que también tenían en su punto de mira el cine de terror (Pandemonium, Student Bodies, El gato y el canario…), encontramos una producción elegante que pierde intensidad porque renuncia al humor puramente gamberro y que tan bien funciona en este medio, como ya demostró Scary Movie o la más reciente Black Dynamite (otra imprescindible).

Lo mejor: Vincent Price y una interesante dosis de horror.

Lo peor: Algunas veces no casa bien el despelote tipo "Aterriza como puedas" y el flemático humor inglés.


Chillerama

Una broma interna muy larga

Chillerama

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Chillerama

Es la noche de cierre del último drive-in de Norteamérica. El mágico lugar donde miles de parejas han intimado dentro de su coche, bajo la atenta mirada plateada de la pantalla. Cecil B. Kauffman, su viejo y desquiciado gerente, ha planeado terminar con su negocio a lo grande, la traca final, cuatro películas prohibidas durante años y que solo ahora verán la luz para escándalo de los escasos asistentes a esa última noche. Horror y humor se dan la mano para homenajear una forma única de entender el cine, sombras y engaños para verter sangre y esperma sobre los encandilados ojos de los espectadores.

Hoy me gustaría hablaros un poquito – atención a la tremenda chapa que suele seguir estas palabras – sobre Chillerama. Una de las antologías de terror de hornada reciente más esperada por los aficionados a la serie B. Cuatro cortometrajes que intentan rendir tributo al cine con que sus directores alimentaron su pasión por el séptimo arte y, más en concreto, el género del terror, independientemente de su pelaje, credo o contenido. Puro espectáculo de entretenimiento medido a través de los ojos de cuatro cineastas modernos con cierto bagaje en esto del retro-cine, con habilidad para entreverar sus obras con un sabor deudor de décadas pasadas. Una mezcla que nace de la falta de prejuicios, el descaro, el gamberrismo y el humor más chusco, con la intención de pasar un buen rato, tanto creando el producto como vendiéndolo (los caretles y artwork no tienen desperdicio, la verdad). Pero aquí radica el primer y más grave escollo de Chillerama: ¿dónde queda el público? Los ojos externos que intentan disfrutar, divertirse con la creación artística de otros. Pues para ser sinceros, el espectador pasa a un triste segundo o tercer plano en cuanto a lo que esta antología nos ofrece.

Lo mejor: La última de las historias "Zom-b-movie" y el constante homenaje a cintas clásicas del género.

Lo peor: El nivel cómico es muy bajo, esta tomada tan poco en serio que resulta poco menos que una broma: muy divertida para sus creadores y algo fría para nosotros, como espectadores.