racismo

Candyman

Pecado blanco, castigo negro

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Eddington

Se va a liar una buena...

Eddington

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Eddington

Viendo en el cine Eddington, lo nuevo de Ari Aster, pensaba: “Me he colado; esto no es contenido para Almas Oscuras”. Pero con el paso de los minutos (que no son pocos), la cinta se fue poniendo cada vez más oscura y, sin renunciar nunca a su humor negro, finalizó en una locura violenta de esas que nos encantan por estos lares… Así que: vamos al lío.

Eddington es un pequeño condado de Nuevo México que acoge una pequeña ciudad y una reserva india, donde nunca pasa nada. Nos encontramos en 2020, en plena pandemia del coronavirus y, aunque en el condado no se han registrado casos de COVID, las medidas de aislamiento y protección están vigentes. Algo que molesta especialmente al sheriff (Joaquin Phoenix): negacionista, bronco y muy influenciado por las teorías conspiro-paranoides que contempla en redes sociales; también porque se lo recuerdan machaconamente su mujer (Emma Stone) y su suegra. Una noche tendrá un encontronazo con el alcalde de la ciudad (Pedro Pascal), con el que, entendemos, mantiene una rencilla personal desde hace años. Tras otro desencuentro a la mañana siguiente, el sheriff tomará la decisión de presentarse también a la alcaldía, comenzando con ello una escalada de violencia que no para de generar pólvora y chispas.

Lo mejor: Divertida, oscura en su humor e incierta en su desarrollo. El personaje de policía indio es para enmarcar.

Lo peor: Tal vez se vuelve demasiado loca y sin duda le sobra minutos.


Candyman

Pecado blanco, castigo negro

Candyman

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Candyman

Desde los primeros fotogramas de este nuevo Candyman se notan las ganas del producto de gustar; de enganchar a una nueva generación en la espesa pesadilla que proponía Bernard Rose en 1992 con Candyman, el dominio de la mente. Comenzar con las cartelas de las productoras implicadas en este film invertidas, como si las viéramos reflejadas en un espejo y sonando de fondo el tema de “The Candyman” de la versión de 1972 de Willy Wonka and the Chocolate Factory, son una excelente forma de atraparnos; aunque transmiten un aire desenfadado que contrasta con el espíritu de terror elevado, entiéndase por ese terror de marcado carácter autoral que utiliza el escalofrío para denunciar un tema o lubricar un drama, que predomina en el resultado. Puede que ahí radique el mayor acierto de esta actualización, pero también la mayor objeción: el jugar al despiste en sus intenciones durante casi todo su metraje. Pero como lo que le gusta al espectador del cine de terror es ser zarandeado, podemos decir que lo nuevo de Jordan Peele (en este caso como productor y guionista) logra un resultado notable; pese a que su trazo grueso en su denuncia social, a punto está de lastrar todo el conjunto.

Treinta años después de los acontecimientos de Candyman, el dominio de la mente, las desventuras de la socióloga que investigaba la leyenda urbana de Candyman se han transformado también en un mito. Cuando el artista plástico Anthony McCoy conozca la historia verá en ella la base sobre la que construir todo un discurso creativo. Sin saberlo ha conectado con una fuerza sobrenatural implacable, que pondrá patas arriba todo su mundo. El hombre del garfio regresará al barrio de Cabrini Green en Chicago convertido, gracias a la gentrificación, en un punto de reunión de artistas, intelectuales y emprendedores con buena estrella.

Lo mejor: Muy buena factura y un guion que sabe conectar con la original siendo una secuela y no un remake.

Lo peor: Puede que uno solo quiera ver una cinta de terror y no una arenga política sobre los abusos policiales.


Lovecraft Country

Lovecraft + HBO + Jordan Peele + J.J. Abrams.

Lovecraft Country

Atticus Black comienza un viaje por carretera en los años 50 junto a su amiga Letitia y su tío George en busca de su padre desaparecido. El viaje se convertirá en una lucha por la supervivencia, afrontando el racismo de la América blanca así como una serie de monstruos que podrían haber salido de un libro de Lovecraft.

En 2016, la novela Lovecraft Country, de Mark Ruff, se convirtió en un éxito a todos los niveles. Era cuestión de (poco) tiempo que la industria audiovisual se interesara por sus derechos para llevarla a las pantalla. Y en este caso, no a la grande sino a la pequeña y en formato serie, de la mano de un trío de ases: HBO, Jordan Peele y J.J Abrams. De hecho, en 2017 comenzó a gestarse este proyecto, que puede describirse como una mezcla de drama sobre el racismo y horror cósmico. El propio Lovecraft, que no tiene qué ver con la novela más allá de su influencia y el título, ya metía el tema del racismo como origen de algunos de sus monstruos.