
- Título original: Wrong Turn
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2021
- Director: Mike P. Nelson
- Guión: Alan B. McElroy
- Intérpretes: Charlotte Vega, Matthew Modine, Emma Dumont, Dylan McTee, Adrian Favela, David Hutchison, Bill Sage, Tim DeZarn
- Argumento: Unos senderista se alejan del camino marcado en busca de un antiguo fuerte. Se cruzan con unos habitantes del bosque con los que entran en un violento conflicto.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2.5/5
¿Qué busca alguien que acude a ver un slasher? ¿Y qué busca el que acude a ver la secuela de un título que le gustó? Parece que son dos preguntas fáciles de contestar; la duda es: ¿cómo reaccionaríamos si nos respondiesen con algo totalmente distinto a lo planteado? Lo digo porque, en función de cómo te siente que te den gato por liebre, o qué te ofrezcan algo que no has pedido, podrás disfrutar de la nueva entrega de la franquicia Wrong turn. Filmada con una calidad y reparto que se antoja como una proposición de arrancar una nueva saga en lugar de construir una secuela... por eso en su título falta el número siete. Puede resultar muy molesto que acudas a ver una película por el reclamo de su título y te entreguen algo bien distinto, Que vayas a ver Tiburón II y te pongan Liberar a Willy.
La cosa en principio no pinta mal. Un padre (Matthew Modine) acude a un pueblo dentro de la cordillera de los Apalaches en busca de su hija y sus amigos, desaparecidos semanas antes y cuya huella se pierde en esa zona. Mientras indaga cual puede ser el paradero de estos domingueros, un flashback nos contará como se perdieron en la espesura y se encontraron con algo que no podían ni imaginar.
Las colinas tienen ojos de Craven y La matanza de Texas de Tobe Hopper, estaban en el ADN de esta franquicia desde el inicio. Donde los excursionistas, los presos o el equipo de televisión de turno se transformaban en el aperitivo de un grupo de deformes que, además, acaban con ellos derramando litros de hemoglobina. Todo divertido, superficial y carente de segundas lecturas. Nada que ver con lo que se nos ofrece en esta ocasión. Existe una afilada crítica política por debajo de Sendero al infierno. No es casual que las tres parejas que se internan en el bosque sean chicos de ciudad y representen la diversidad progresista de la nueva América. Todos ellos son geniales, concienciados con el medio ambiente y las causas más nobles. Una pareja interracial, la otra gay y la última hetero y blanca... lógicamente ninguno vota a Trump. Incluso uno de ellos, en un determinado momento de la cinta, extraña el compromiso político de los norteamericanos fundadores de la nación. Lo que se encuentran en el pueblo es la otra Norteamérica: tradicional, homófoba y ruda, que huele a sudor de hace cuatro días, a tabaco y alcohol. El choque de ambos hace que salten chispas. Pero los auténticos enemigos serán otros; Unos norteamericanos que se creen más patriotas e integros que nadie, que permanecen escondidos y que defienden sus principios de forma más que expeditiva... Unos americanos que, tras la toma del congreso de los Estados Unidos, sucedida meses después de finalizar el rodaje de este título, se antojan mucho más reales.
Una vez planteado este triángulo el guion se vuelve juguetón. Cada ciertos minutos los malos pasan a ser buenos, y después entran otros que son peores, mientras el reparto empieza a caer de forma violenta, pero sin el gore marca de la casa. Claro que yo no quiero reflexiones políticas, no en Wrong turn. Lo que quiero es supervivencia en modo salvaje y un par de escenas truculentas que me hagan pensar que a los guionistas les falta un tornillo. No necesito que un slasher me hable de las contradicciones que tiene el país en el que se filma. Wrong turn nunca ha sido terror elevado. La saga siempre ha apostado por atrapar al espectador mediante la burda y nada elegante seducción que produce la muerte guarrindonga y cruel.
Por otro lado, tras la primera entrega, las cinco que le sucedieron dejaron claro el poco recorrido de esta fórmula, pues ninguna logró el impacto de la original... Solo salvaría de ellas la tercera que apostaba con todo su esfuerzo por recuperar a su público mediante un gore digital totalmente desmadrado. Así que, si lo pienso mejor, tal vez la idea de dar la vuelta a todo como a un calcentín no es tan aperegrina.
El guion lo vuelve a firmar Alan B. McElroy que va saltando del terror a algo cercano al cine de aventuras con aromas a Centauros del desierto y desde allí, mediante un sin fin de giros imposibles, aterriza en unas secuencias finales totalmente desmadradas (atención a su plano final) que levantan el conjunto.
Sorprende y añade el peso suficiente al producto para propiciar su estreno en taquilla, la presencia de buenos actores. Matthew Modine, Charlotte Vega, Bill Sage y Tim DeZarn (que siempre borda los papeles repulsivos) logran junto al resto del reparto que esta entrega sea la más acertada en interpretaciones de las siete. También Mike P. Nelson, director de la sangrienta The domestics, se antoja como el mejor realizador de toda la saga. Nos regala secuencias muy bien rodadas y un planteamiento mucho más ambicioso que el del resto de sus hermanas. Baja de intensidad el gore con respecto a su anterior film; pero aun así nos regala alguna muerte brutal. Nos quedamos con las ganas, al menos por el momento, de ver un aplastamiento de cabeza que decidió retirar para obtener una clasificación de edad adecuada para su estreno en cines convencionales.
Wrong turn va dando bandazos. A ratos aterriza en lugares interesantes y juega con lo que damos por hecho en las cintas de este pelaje. Su conclusión es tan divertida que merece la pena el visionado solo por ese delirio... Pero su título juega en contra del resultado, desconcertando e indignando a los fans incondicionales de la saga o a cualquiera que tenga los anteriores capítulos en mente a la hora de abordarla.



Lo mejor: Contiene ideas interesantes y una conclusión muy loca.
Lo peor: Parece una cosa pero es otra muy distinta.
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