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Scream 7

Grita de fan service

Scream 7

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Ni Star Wars se atrevió a tanto… Dejadme entrar en materia.

Después de una preproducción algo accidentada tras las salidas de Melissa Barrera y Jenna Ortega, el dúo de final girls protagonistas de las dos anteriores películas, y la renuncia también, del primer elegido para director de esta séptima parte, el siempre interesante Christopher Landon (Feliz día de tu muerte), la productora finalmente llevaba el proyecto a buen puerto. Con la contratación de Kevin Williamson, guionista de las entregas originales y director del pequeño clásico de culto Teaching Mrs. Tingle, para ponerse tras la cámara y, sobre todo, traer de vuelta a la estrella de la franquicia, Neve “Sidney Prescott” Campbell, ausente en el capítulo anterior debido a cuestiones económicas en los contratos, la película parecía llegar para recuperar como nunca el sabor de antaño, de la trilogía original, para éxtasis de sus no pocas hordas de fans. Y, hay que decir, que otra cosa no, pero nostalgia tiene un rato… Tal vez demasiada incluso para una de las franquicias de terror más importantes de las últimas décadas.

Si de Woodsboro pasábamos a la Universidad en Ohio, de ahí al mismísimo Los Angeles, retornos a Woodsboro e incluso el cuchillo hizo derramar sangre en La Gran Manzana, ahora el escenario es el tranquilísimo pueblo de Pine Grove, dónde Sidney Evans (suena raro, sí) decide instaurar su residencia para de una vez por todas vivir tranquila con su familia. Aunque, eso sí, el prólogo es en Woodsboro, en la mismísima casa del primer filme. Todos sabemos de la importancia y lo icónico de la primera secuencia en la serie, y en esta ocasión es algo bien curioso. Si bien se desmarca en absoluto de lo ya visto (como pudo hacer en su día Scream 4, pero obvio sin ese nivel de maestría) resulta divertido ver la transformación de dicha casa en una especie de atracción/airbnb para fans adictos al true crime. Ya desde éste, somos testigos del auténtico homenaje que se realiza a las primeras películas, algo con lo que la sexta entrega ya había coqueteado, pero no a este nivel de fan service.  

Quitando esto y una vez ocurridos los primeros crímenes, asistimos al esquema más básico, ya no solo del slasher, sino del Universo Scream, con ese jugueteo con el meta, esa presentación de personajes que parece una rueda de reconocimiento policial y, cómo no, Gale Weathers y su lifting. El único personaje que aparece en todas las cintas de la saga y al que los productores no se atrevieron a matar en Nueva York. Aunque, desde la quinta parte esto parece que viene siendo una constante, con personajes que parecen superhéroes, sobreviviendo a un número de puñaladas insultante, sobre todo en comparación a las primeras películas. Prueba de ello fueron en su día Jenna Ortega, por ejemplo, o los personajes interpretados por Mason Gooding o Jasmin Savoy Brown (si Kirby era la nueva Randy, ella es la nueva Kirby) que aquí quedan relegados simplemente a un alivio más estúpido que cómico.

Lo que se que os importa, los asesinatos. Puede que su punto más fuerte, sin llegar a exhibir nunca un gore que desafíe lo más puramente comercial, sí contiene secuencias de violencia tan salvaje como divertida. Lo más destacable es que, por primera vez y sin ningún tipo de complejo, este Ghostface se desmarca en muchos momentos de ese splatter tan característico, para comenzar a incluir esas vísceras que tan efectivas son siempre, aunque se tornen extrañas en estos territorios. Tengo que admitir que, a título personal, ver morir adolescentes en este tipo de películas ya no solo es terapéutico, sino que debe ir reinventándose y evolucionando, algo en lo que más coja siempre se había mostrado esta saga.

Filmada, presumiblemente, con prisa, sobre todo a raíz del tercer acto, algo que lastra sobremanera tanto el acercamiento al desenlace, como el propio clímax, algo que, como comentaba en otro párrafo sobre la escena inicial, es más importante si cabe con la revelación del asesino… En este sentido la película sí que se me cae con todo el equipo. Si en la sexta ya me daba la sensación de que se habían reído en la cara del espectador con ese final, lo de esta séptima es casi un insulto. Tal vez, y sin spoilear, el peor final de todos con diferencia, en todos los aspectos. Me recuerda en exceso a cómo, con la llegada de incontables secuelas, otras sagas como Saw fueron degenerando hasta hacernos perder casi el interés en su totalidad.

Pero si hay alguien que defiende a capa y a espada Scream 7 es, como no podía ser de otra manera, una Neve Campbell que nos regala una Sidney para enmarcar en su treinta aniversario. Una verdadera lástima que lo demás no acompañe o, lo haga con demasiada poca fuerza, salvo la honrosa excepción de Marco Beltrami, otro del "primer equipo" que vuelve a componer la partitura tras su ausencia en la quinta y sexta secuela. 

En resumidas cuentas, floja secuela. Repetitiva y estirada como ninguna antes lo había sido. Muy por debajo de lo esperado, pero deja la propuesta más romántica de todas, y que seguro un buen número de fans fundamentalistas amarán.

Lo mejor: Sus numerosas y cariñosas miradas al pasado

Lo peor: El tercer acto y, con diferencia, su final


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