Comedia

Hollyblood

Ni para adolescentes

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Cottage Country

Caín, Abel y Salomé en versión rupestre

Cottage Country

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Cottage Country

La mejor virtud de la comedia negra, y de la comedia en general, es brindarnos la oportunidad de reírnos a mandíbula batiente y sin complejos de las situaciones más escabrosas y dolorosas de la vida. Son una invitación a desatar nuestra vena más perversa, a ver nuestra mueca en el espejo y con ello liberar de cierto peso las cosas más complicadas de la existencia. Como toda caricatura que se precie los personajes de las comedias, por lo general, contienen de forma exagerada actitudes que tratamos de esconder en nuestras personalidades: o son cobardes, o torpes, o faltos de inteligencia, o pusilánimes… etc. En sus desventuras solemos ser testigos de cómo, mediante la presión, logran superar esos dilemas o sucumben estrepitosamente a ellos y por tanto, generalmente, la comedia negra suele ser una suerte de fábula sobre cómo afrontar los bloqueos de la vida real o de las consecuencias de no hacerlo.

Lo que tenía que ser un fin de semana idílico en la casa de campo familiar, se torna una pesadilla para Todd (Tyler Labine)… Él, que había planeado una romántica petición de mano a su novia Cammie (Malin Akerman), se encuentra lidiando con su hermano rebelde, Salinger (Dan Petronijevic) y la excéntrica novia de éste, Masha (Lucy Punch), cuando aparecen en la finca sin previo aviso. Con ganas de quedarse a solas con su chica, y presionado por ella, se enzarzará con su hermano en una fuerte discusión sin ser consciente de que este tipo de conversaciones es mejor tenerlas sin un hacha en la mano… algo que traerá funestas consecuencias. Afortunadamente su chica parece tener la solución para enderezar las cosas… o eso cree ella.

Siguiendo la senda de Very bad things y protagonizada por el actor que otrora encarnara a Dale en la divertidísima Tucker and Dale versus evil, Cottage Country es un título divertido y ligero que sin llegar a las cotas de humor y calidad de los mencionados tampoco supone una pérdida de tiempo, pues contiene momentos simpáticos y más mala uva de lo que aparenta en su inicio.

Lo mejor: Buenos momentos de humor por parte de los actores secundarios. Los 3 actos en los que se puede dividir dinamizan su visionado.

Lo peor: Cuesta simpatizar con los protagonistas.


The Selling

Abbot y Costello del siglo XXI

The Selling

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Selling

Si hay dos géneros que no casan son la comedia y el terror. Por más que el cine intenta unirlos es muy raro que encontremos un título que combine en su justa medida ambas cosas sin llegar a decantarse por ninguno en especial. Así, terror con toques cómicos, hay para aburrir. Lo mismo se puede decir de las comedias ambientadas en argumentos de terror… pero títulos que contengan terror y humor al 50 por ciento o casi… estos creo que se pueden contar con una mano. Personalmente sólo señalaría Un hombre lobo americano en Londres, la infravalorada Atrápame esos fantasmas y, en menor medida, Poltergeist.

La verdad es que The selling apunta, en sus primeros minutos, a subirse al carro de las mencionadas, pero al poco se decanta, sin complejos, por la comedia ligera llena de homenajes al cine de los 80 y 90 y con un humor blanco totalmente recomendable que procura no caer en los excesos y las patochadas fáciles.

La historia nos presenta a dos amigos y colegas de trabajo, Richard y David, vendedores inmobiliarios, que compran un chalet a un precio realmente bajo con el fin de revenderlo con posterioridad. Después de cerrar el trato descubrirán lo que se escondía tras semejante oferta: la casa fue el hogar de un temible psicópata y entres sus paredes aún moran sus víctimas y una fuerza oscura. Ahora ambos tendrán que deshacerse de el inmueble, pues han depositado en él todos sus ahorros. La situación es más desesperante aún para nuestro protagonista, Richard Scarry, que necesita el dinero para pagar el tratamiento de cáncer de su madre. Pero la casa tiene sus propios planes y no va a poner tan fácil su traspaso…

Lo mejor: Un buen montón de momentos que si bien no son de carcajada sí que hacen reír.

Lo peor: Su último cuarto de hora, sin ser malo, es previsible y demasiado correcto.


Bad kids go to Hell

...Y seguro que el infierno es más entretenido que esta biblioteca

Bad kids go to Hell

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Bad kids go to Hell

No fue una peli que gustara especialmente, pero yo me lo pasé bastante bien con Detention. Me pareció, por encima de todo, divertida. Por esa época, también vi la española Promoción Fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012), e igualmente me sorprendió: bien hecha, ágil y entretenida. Creo que ambas pelis son dos divertimentos hechos con honestidad, cada uno a su manera. Desde el principio, dejan claro qué tipo de producto son; pueden gustarte más o menos, pero no te engañan.

“Bad Kids Go to Hell” tiene puntos en común con ambas: es un nuevo homenaje al cine de los ochenta, con “El Club de los Cinco” (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) a la cabeza, y el cine fantástico de por medio. Ahora, si alguno de los dos títulos anteriores te pareció una gilipollez, no deberías ni molestarte en ver ésta, porque ambas son obras maestras al lado de la que nos ocupa.

Seis estudiantes de un exclusivo colegio americano, Crestview Academy, acuden a una tarde de castigo. Sin embargo, poco a poco irán muriendo uno a uno; todo parece tener que ver con el espíritu de un viejo indio a quien expropiaron sus terrenos para hacer la biblioteca en la que ahora se encuentran los alumnos castigados.

Lo mejor: ¿?

Lo peor: Que tiene el descaro de ir de irreverente y trasgresora.


Eddie: the sleepwalking cannibal

Inspirar, expirar...

Eddie: the sleepwalking cannibal

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Eddie: the sleepwalking cannibal

Tras sufrir un accidente, Lards (Thure Lindhardt), un reputado pintor ha perdido su capacidad creadora y vive en un estado constante de bloqueo que dura ya más de 10 años. Tratando de cambiar el rumbo de su vida, decide dejar su residencia en Dinamarca y trasladarse a una localidad canadiense en calidad de profesor estrella de una diminuta escuela de arte. A su llegada descubre la crítica situación financiera del centro y conoce a Eddie (Dylan Smith), un alumno mudo y con trastornos sicológicos, que terminará por compartir casa con Lars. En su primera noche, nuestro protagonista descubrirá dos hechos transcendentales; Que Eddie se transforma en sueños en un salvaje caníbal con insaciables instintos homicidas, y que la visión de los cuerpos desmembrados le conecta temporalmente con su perdida inspiración permitiéndole crear obras incluso superiores a las que en su momento le encumbraron. La posibilidad de volver a pintar y la de poder salvar la escuela con unos pocos cuadros es muy tentadora… ¿Quién podría resistirse?

Eddie es una comedia negra bien construida, que comienza como una típica buddy movie (2 personajes masculinos y generalmente antagónicos comparten tiempo, o casa, o viaje, juntos y terminan por afianzar lazos y solucionar sus respectivos problemas) pero que, hacia la mitad de su metraje, lleva la acción por derroteros mucho menos explorados, más oscuros y, desde luego, más interesantes..

Lo mejor: Eddie es un personaje fantástico. La escena de la escultura me pareció brillante.

Lo peor: Resulta muy predecible y eso le resta diversión.