Demonios

Whistle: El silbido del mal

Silbido Final

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The Devil's Carnival

Este circo es un infierno... pero con ritmo

The Devil's Carnival

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  • Título original: The Devil's Carnival
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Terrance Zdunich
  • Intérpretes: Dayton Callie, Emilie Autumn
  • Argumento: Un suicida, una cleptómana y una confiada adolescente van a parar a un mismo destino: un particular Infierno construido como un macabro circo lleno de extraños y tenebrosos personajes.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The Devil's Carnival

El ya consolidado dentro del género del terror, Darren Lynn Bousman, vuelve a ofrecernos esa bonita mezcla entre la estética gótica y el musical que tan buen sabor de boca nos dejó con Repo! The Genetic Opera (2008). Aunque no es propiamente una secuela de Repo!, The Devil’s Carnival sí que es heredera en cierto modo de ese universo gótico, macabro y grotesco —más grotesco en esta ocasión—, pero por desgracia no atisbaremos por ningún lado ningún familiar de los Largo ni ninguna ciega Mag; eso no quita que encontremos caras conocidas. Y es que algunos de los actores del musical futurista de Repo! repiten en esta ocasión, como Paul Sorvino (Rotti Largo en Repo), con un papel pequeño pero muy simbólico; Nivek Ogre (Pavi Largo), que aquí interpreta a un oscuro personaje que controla las sombras y confunde las identidades de sus víctimas; o Terrance Zdunich (el ladrón de tumbas de Repo), que repite escribiendo el guión y componiendo la música, y esta vez, interpreta al mismísimo Lucifer. En el caso de The Devil’s Carnival no toma el modelo de ópera como Repo, sino el de musical, con algunas partes dialogadas.

Lo mejor: La increíble banda sonora y su atmósfera gótica.

Lo peor: Que por su formato de mediometraje es posible que quede en un segundo plano.


Sinister

Ajustadas dosis de terror minimalista

Sinister

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Sinister

Tenemos la costumbre de pensar que el cine comercial siempre cuenta con presupuestos elevados. Nada más lejos de la realidad. Hay películas, sobre todo dentro del género de terror, que salen adelante con mucho menos dinero del que utiliza gran parte del cine independiente. En estos casos es cierto que, generalmente, se gasta mucho más en publicidad que cualquier serie B de videoclub. Pero a lo que vamos: con poco se puede rentar mucho. Esto lo sabe Oren Peli, el desconocido, luego magnate, detrás de la franquicia Paranormal Activity. Otro que sabe cómo gastar poco y llegar a multitud de cines es James Wan, quién arrasara en su día con una tal Saw (2004). Cosas de la vida, ambos se juntaron para producir (Peli) y dirigir (Wan) el sleeper terrorífico de 2010: Insidious. De nuevo, presupuesto mínimo (2 millones de dólares) y beneficios astronómicos (recaudó 97 millones de dólares alrededor del mundo). Si bien Paranormal Activity y Saw fueron revelaciones en sus respectivos subgéneros y/o estilos, el found footage y el torture porn, Insidious devolvió parte del potencial que tenían las historias clásicas de casas encantadas y posesiones, añadiendo los oportunos golpes de efecto modernos. El alumno más aventajado de aquella acaba de llegar y se titula Sinister.

Pese a que ni Peli ni Wan tienen presencia en los créditos, sí aparecen otros productores de la saga PA e Insidious, como Jason Blum, Jeanette Brill o Gerard DiNardi. La dirección ha pasado a manos de Scott Derrickson, un tipo que no se despeina al pasar de lo interesante, El exorcismo de Emily Rose (2005), a lo frustrante, Ultimátum a la Tierra (2008) y que, según parece, está escribiendo en estos momentos el guión del remake de Poltergeist (1982).

Lo mejor: Ethan Hawke y los inquietantes videos.

Lo peor: Suena a visto mil veces.


The Lords of Salem

El rock satánico de Rob Zombie acaba en bostezo

The Lords of Salem

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  • Título original: The Lords of Salem
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Rob Zombie
  • Guión: Rob Zombie
  • Intérpretes: Sheri Moon Zombie, Bruce Dern, Dee Wallace
  • Argumento: Heidi trabaja en una radio local en Salem como DJ, cuando llega a su emisora una vieja caja de madera con el vinilo de un nuevo grupo conocido como The Lords.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Lords of Salem

Dee Wallace, una de las protagonistas de The Lords of Salem a la que todos recordaréis por ser la madre de Elliot en E.T (Spielberg, 1982), subió al escenario del Retiro en Sitges para recordarnos cómo Bob Dylan, en uno de los momentos más álgidos de su carrera musical, abandonó momentáneamente el folk más clásico para acariciar un sonido rock más eléctrico, ganándose una severa reprimenda por parte de la crítica y de un gran número de sus seguidores. En realidad la simpatiquísima Dee Wallace nos estaba avisando a todos de la que se nos venía encima. El de The Lords of Salem iba a ser un Rob Zombie distinto al que conocemos. Un nuevo Rob Zombie que poco o nada tiene que ver con sus anteriores obras. Un Rob Zombie que, en realidad, ha seguido un camino -siempre hablando desde un punto de vista cinematográfico – similar, pero a la inversa, del recorrido por Bob Dylan: del rock duro ejecutado con maestría en La Casa de los 1.000 Cadáveres y Los Renegados del Diablo, al folk melódico de The Lords of Salem. Ha transitado de La Matanza de Texas a La Semilla del Diablo.

Heidi, DJ de una emisora de radio local en Salem, recibe una caja de madera en cuyo interior hay un disco. Al escuchar los extraños sonidos que emergen de sus surcos, Heidi empieza a tener extrañar visiones del violento pasado de la ciudad. El grupo que figura en la portada del disco, The Lords, anuncia un único y gratuito concierto en Salem.

Lo mejor: La ambición de Rob Zombie y el poderío visual que conservan algunas secuencias de la película.

Lo peor: Que dicha ambición desemboque en una película fallida.


El Convento del Diablo

O la teoría de los "placeres culpables"

El Convento del Diablo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

El Convento del Diablo

Guilty pleasure lo llaman los anglosajones. Un placer culpable.
En una época en la que la diversión parece una posesión de la que sentirnos avergonzados. En la que, en ocasiones (más de las deseadas), un dedo acusador nos señala como únicos responsables de la triste situación en la que nos vemos inmersos. En la que se nos culpa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. De gastar más de lo que nunca hemos tenido. De ser un atajo de imprudentes que hemos contribuido al caos general… En los malos tiempos que corren – en definitiva – se me antoja necesario, más que nunca, reivindicar esos pequeños placeres que en ocasiones nos ofrece la vida y que quizás, hasta el día de hoy, no hemos sabido valorar en su justa medida.

Y semejante pataleta, probablemente tan fuera de lugar como innecesaria, me sirve en realidad para justificar, reivindicar y gritar a los cuatro vientos el que, cinematográficamente hablando, considero mi verdadero guilty pleasure o placer culpable: The Convent (estrenada en España como El convento del diablo).

Lo mejor: Que por más veces que la veo, jamás dejo de disfrutarla.

Lo peor: O entras dentro de su juego... o acabrás odiándola.