Ghost House

Fantasmas hay en todos lados

Ghost House

Una joven pareja de estadounidenses, de viaje romántico por Tailandia, se encuentran asediados por un espíritu maligno. Desesperada por encontrar una solución, la pareja se adentra profundamente en un mundo sobrenatural surrealista, llevándolos a una frenética y aterradora confrontación con el mal en estado puro.

Con media película contada a través de su tráiler y de prosaico título, “Ghost House” parece que va a confrontar dos visiones muy distintas del horror sobrenatural. De un lado Tailandia, con su caracterización tan física y macabra de los espectros, y frente a ella Estados Unidos, un cine que goza de un gran sentido del espectáculo, quizás poco medido, cuando se trata de hablar de fantasmas especializados en atormentar parejas. El joven matrimonio protagonista de “Ghost House” se dará de bruces con la bruja piruja tailandesa, dispuesta a joderles hasta los momentos íntimos. Lo cual, como espectador con ganas de ver una película de sustos de vez en cuando, me parece estupendo. Sueno crítico una vez vista la película de turno, pero sobre el papel este tipo de proyectos me parecen la mar de simpáticos para un cine canalla de medianoche. Además, se nota una buena inversión económica, lo que redunda siempre en una estética sólida; también cansa ver cine realizado con cuatro duros.

Phoenix Forgotten

Clónicos

Phoenix Forgotten

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Phoenix Forgotten

¿Recordáis cuando en el cine había magia a raudales? Los personajes parecían salir de la pantalla y, más o menos definidos por clichés, nos arrancaban emociones de manera natural. Las tramas, igualmente sencillas en muchos casos, proponían un escenario perfecto para desarrollar aventuras, sin miedo por parte de la acción a ceñirse a conceptos tan humanos como introducción/nudo/desenlace, haciendo partícipe al espectador de una transformación de cualquier tipo, pues toda historia no es más que un viaje de cambio. Los diálogos explotaban esa conexión entre creador y consumidor, reforzando el trazo de los caracteres o aportando información útil para recrear un mundo ficticio en la realidad. Meramente estoy hablando de la construcción de una buena narración, la vieja tradición de contar cuentos. Es difícil, pues a medida que los siglos pasan la inocencia se pervierte a través de la repetición y la falta de ideas, ¿pero dónde están esos juglares capaces de avivar la imaginación?

Lo mejor: Muy buena edición.

Lo peor: No pasa mucho.


Horror Dummies

Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos

Horror Dummies

¡El Museo de Curiosidades Hermenaute abre de nuevo sus puertas a niños, niñas y seres hermafroditas de otra dimensión para hacerles disfrutar, o sufrir, del ala recién inaugurada para la ocasión! Dejando a un lado la sala de sarcófagos y carcasas polvorientas, sin olvidar esos recovecos oscuros que a buen seguro darán que hablar a la prensa en el futuro, nos damos de bruces con un salón poblado de pequeñas siluetas: famosos dummies de ventrílocuos echados a perder por la lujuria; marionetas anormalmente bellas; autómatas perversos; madera y porcelana reconvertidos al sentir humano. En definitiva, un muestrario de horrores donde los muñecos tienen por primera vez el protagonismo, suplantando a sus creadores en el ser, que no en el saber estar.

¡Pasen y vean! ¡Seis obscenos guías estarán encantados de contarles las circunstancias y detalles de este valle de muñecas maldito! ¡Por sólo un chelín, las pesadillas a su alcance!

Jigsaw

Secuelísima

Jigsaw

Un grupo de adolescentes acompañan a sus padres en una escapada de fin de semana. ¿El destino? Una cabaña aislada en el bosque donde pronto se encontrarán luchando contra una grave amenaza a sus vidas. No sólo deben salvar a sus padres fiestero y borrachos, también acabar con un vecino cruel cuya fijación es usarlos como alimento para su familia de no-muertos.

¿Comedia? ¿Muertos vivientes? Antes de que os arranquéis los ojos echadle un vistazo al tráiler de “Dead Shack”, un breve minuto que trae la promesa de una especie de “Las vacaciones de una chiflada familia americana”, protagonizada en 1983 por un Chevy Chase venido arriba, mezclada con la típica amenaza zombi, regada generosamente con fluidos rojos y humor puramente norteamericano. Salvo que la película es canadiense; y es que este país está muy activo en lo que a explotar el género se refiere, pues “Dead Shack” es una perfecta muestra de tópicos y gracietas, sólo hace falta ver su simpático póster, ya vistas en múltiples ocasiones. Sin prejuicio alguno, la mejor manera de abordar el cine, precisamente de zombis, agotado en cuanto a propuestas argumentales novedosas.