Crone Woods

El típico bosque cabrón...

Crone Woods

Una joven pareja de excursionistas decide internarse en un bosque a disfrutar del paisaje, y quizás echar un polvete. Como no iba a ser de otra forma, algo les espera entre los árboles.

Hace poco salí escaldado de la visita al famoso bosque de los suicidios, tediosa experiencia. Como dije en su momento: una genuina decepción, porque la ambientación propiciada por cualquier arboleda misteriosa es impagable. Quizás pueda resarcirme, ya que se anuncia una nueva película que tiene como mayor atractivo la presencia de otro bosque ominoso: “Crone Wood”, producción irlandesa que, por otro lado, tendrá que luchar duramente contra su falta de presupuesto y aspecto amateur para ganarse mi aplauso. Su director, Mark Sheridan, debuta en el largometraje tras una larga lista de cortos en su haber, y lo hace con el “found footage” como principal herramienta…

Havenhurst

Alquiler sangriento

Havenhurst

Hace sólo unos minutos os hablaba de lo frágil que es nuestra intimidad. La protección que llamamos hogar sólo está a una débil puerta de distancia de la muerte, un hombre fuerte podría derribarla y, ¡bam!, entrar en vuestra casa para mataros o algo peor. Quizás los urbanitas somos más y más conscientes, cada día que pasa, de esa falsa seguridad en la que nos envolvemos, y, como somos unos animales morbosos, nos encantan las películas sobre “home invasions”: ya sabéis que este subgénero vive una tercera juventud. Claro que no siempre se tiene que producir la invasión desde el exterior, olvidados de “La Purga”, aquí el terror se encuentra detrás de las paredes, en los huecos fantasmales e invisibles que se levantan dentro de nuestros edificios de viviendas. Entre ellos, un asesino implacable ha convertido un complejo de apartamentos en su particular ecosistema, donde un predador como él campa a sus anchas provocando horror y muerte.

Bad Blood: The Movie

Un monstruo anfibio de la vieja escuela

Bad Blood: The Movie

Unos padres sospechan que las drogas están detrás de la desaparición de su hija, por lo que contratar a un investigador privado para que la encuentre. La realidad, sin embargo, es mucho peor: una horrible criatura anfibia ha dejado a la joven infectada con una enfermedad mutagénica. A medida que el investigador conecta su desaparición con científicos poco éticos y con un laboratorio secreto, la enfermedad sigue su inexorable curso, transformando a la víctima en un monstruo asesino. Finalmente, lo único que realmente puede traerla de vuelta es el sacrificio de un rehén muy especial.

Grandes noticias… Los creadores de la curiosa y muy recomendable —aunque estoy seguro que más de uno querrá ver mi cabeza en una bandeja de plata por semejante recomendación— The Demon’s Rook vuelven a la carga con Bad Blood: The Movie, cuyos principales reclamos son un inconfundible aroma a serie B, una hermosa criatura de látex y cartón piedra, unas buenas dosis de gore y un cartel publicitario que amenaza con derretir nuestras pupilas (feo con avaricia). De hecho, sus propios creadores definen Bad Blood: The Movie como un homenaje al tándem Stuart Gordon/Henenlotter y sus películas protagonizadas por un mad doctor —la sombra de Re-Animator es alargada…—. Le añadimos unas gotitas de humor negro, unos efectos especiales caseros (nada de pixels) y el resultado, con algo de suerte, puede ser un festín para los nostálgicos de los 80. Os dejo con algunas imágenes y el tráiler..

Are You Here

Confesiones de un fumador de opio

Are You Here

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Are You Here

Ya sabía a lo que me arriesgaba cuando cerré las puertas de aquel tugurio detrás de mí. El fumadero de opio con peor fama de todo Hong Kong se desplegaba a mi alrededor envuelto en extrañas fragancias y miradas acuosas cargadas de peligro. Sin amilanarme, puse un fajo de billetes sobre la barra y sonreí con el gesto de complicidad que suele abrir las entrañas de los mayores errores de la humanidad. Efectivamente, esquivando a los otros parroquianos, tambaleantes hombrecillos de piel dorada, por fin pude abrazar al sarnoso diván que se convertiría en el vehículo para otro viaje alucinante al lado salvaje del sueño casposo. Prendí la pipa, chupé, volví a prender y así hasta cuatro veces de lo sobado que estaba el latón. Cuando el abrasador humo castigó mis bronquios, como si hubiese ganado una rifa de cánceres, tuve que aferrarme a la mugrienta superficie del catre, entonces empezó lo bueno.

Lo mejor: Opio, mucho opio.

Lo peor: La resaca del opio es muy dura.