antología

Minireseñas: Mis novedades vistas del 1-16 de Noviembre de 2021

El juego del calamar, Invencible, Historias para no dormir, Tiempo y más.

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Still 2

Un pasatiempo fantasmal

Still 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Still 2

Desde Tailandia nos llega una nueva antología de horror que hace hincapié, a lo largo de sus cuatro segmentos, en el tema de las venganzas sobrenaturales. Y lo hace, principalmente, con el telón de fondo de la violencia de género, denunciándola con el lenguaje y las herramientas a disposición del cine de terror, lo cual ya es todo un valor a tener en cuenta. Claro que esta denuncia del maltrato anida implícita dentro de la cultura tailandesa al ser tan machista, por desgracia, y tan rico su misticismo en fantasmas vengativos de pelo largo, no pensemos que esta colección viene a reinventar la rueda. No me entendáis mal, se agradece el sesgo humano que presentan sus cuatro historias, ver devuelto el daño que unos hombres presos por la pasión pueden causar sobre sus mujeres, es siempre un placer oscuro para este que suscribe.

Y lo más importante, venganzas (Tai Hong = espíritu vengativo) expuestas sin aburridas lecciones morales o discursos éticos de carácter occidental; aquí la verdadera pérdida la paga el amor, haciéndolo mediante esa sensibilidad oriental, tan simple como profunda, que aporta doble valor a una antología que, por otro lado, se parece demasiado al resto de sus congéneres; un escalón por debajo de, por ejemplo, la estimable “4bia” o la funcional “3 A.M. Con todo, incluso rozando las dos horas de duración, “Still 2” (segunda parte de la también recomendable “Die a Violent Death”) resulta disfrutable siempre que estemos habituados al cine tailandés y sus actores.

Lo mejor: El segundo segmento, lleno de humor chorras. El tercer segmento, buen terror.

Lo peor: La sensación de estar viendo más de lo mismo con respecto al horror oriental.


Grave Shivers

Prescripción para Halloween

Grave Shivers

Podéis disfrutar del cortometraje completo (V.O.) dentro de la noticia. Gracias a Brent Sims.

Ahora que Halloween está a la vuelta de la esquina, nada podría ser mejor para preparar tan divertida noche como desempolvar nuestros viejos comics de la EC, aunque en el caso español tengamos que recurrir a reediciones o a nuestras queridas ediciones nacionales de Creepy, Eerie o Cimoc. El terror festivo, rápido e impactante de las historias cortas que nos contaba el Guardián de la Cripta se ha convertido en señera de la festividad norteamericana que aquí hemos conocido siempre como “Víspera de todos los Santos”. Dichas historias han venido siempre plagadas de monstruos, apariciones, asesinos y muchas calabazas; los elementos más icónicos del terror dentro de la tradición anglosajona, pero que al final se han instalado por todo el mundo llevando a nuestros hijos a disfrazarse de brujas y Dráculas mientras comen caramelos, castañas y huesos de santos: ¡eso es mestizaje y no Enrique Iglesias!

Valga esta introducción para presentar un cortometraje que resucita el pútrido sabor desprendido por las historias breves de los comics de la EC, u otros tebeos de los años cincuenta. Cuentos de miedo donde lo sobrenatural tiene una presencia destacada y cuyo desenlace lo intuimos pero no lo esperamos. Resulta curioso acceder a una antología de tres segmentos dentro de un cortometraje de trece minutos, pero Brent Sims – el creador del invento y nominado a un Emmy – se atreve a manipular el formato corto con bastante acierto y muy poco dinero (el presupuesto rondará los trece mil dólares), obtenido además con una correcta campaña de kickstarter (anteriormente conocimos este proyecto como “Dreadtime Stories”).

ABCs of Death 2

Para todos los (dis)gustos

ABCs of Death 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

ABCs of Death 2

Resulta difícil juzgar con perspectiva una obra coral como lo es “ABC’s of Death 2”. A semejanza de su predecesora, esta antología se compone de 26 cortometrajes, de unos cinco minutos de media, centrados alrededor de la muerte. Asistimos a unos breves “sketchs” donde la principal baza de sus múltiples autores era la libertad creativa alrededor de una de las 26 letras del vocabulario anglosajón. En base a esto, sobre todo si habéis “disfrutado” de su primera parte, ya podéis imaginar cual es el resultado: hay de todo, como en botica, la mayoría regular.

Eso sí, el público en busca de un argumento sólido o ideas imaginativas bien desarrolladas ya puede ir alejándose de este producto. Como comprenderéis, cinco minutos no dan para una obra maestra, ni siquiera a algunos de los directores/guionistas independientes más destacados del panorama internacional fantástico, los que se dan cita aquí: las hermanas Soska (“American Mary”, “See no evil 2”), Alexandre Bustillo y Julien Maury (“Livid”, “A l’interiour”), Vincenzo Natali (“Cube”), Alejandro Brugués (“Juan de los Muertos”), Steven Kostanski (“Father’s Day”) Bill Plympton (“Hair High”, “Idiots and Angels”), Juan Martínez Moreno (“Lobos de Arga”), E.L. Katz (“Cheap Thrills”)… mezclados al alimón con artistas desconocidos pero con una interesante proyección de futuro.

Lo mejor: En la variedad está el diversión: Z, V, D, E, W y S

Lo peor: En la variedad está la mediocridad: el resto


El Bosque

Un nuevo relato de Beatriz Troitiño

El Bosque

Otra vez. Los golpes en las ventanas. Otra vez. A intervalos irregulares. Son piedrecitas, pequeñas y ruidosas, pero no tan grandes ni lanzadas con la fuerza suficiente como para romper el vidrio. Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac……… tlac.

¿Por qué no sucede de día, ni tampoco a primeras horas de la noche? Siempre de madrugada. Al principio se asomó a ver pero no vislumbró a nadie, ni rastro del supuesto bromista pesado. Si se esconde en el bosque, no entiende como pueden llegar las piedrecitas hasta la casa, pues tendrían que romper los cristales con la fuerza necesaria para lanzarlas hasta aquí. Pero no es así, los impactos no dejan la menor huella en las ventanas, pero por la mañana los pequeños proyectiles continúan abandonados al pie de la pared.

Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac…… tlac.

La verdad es que ya está harto, el ruido le desvela y no puede pegar ojo en lo que resta de noche, deseando ser sordo para no oír el inmisericorde sonido repetitivo. Es un acto tan absurdo como incomprensible ¿Quién puede estar dispuesto a pasarse la noche fuera medio congelado simplemente por molestar a un vecino tirándole piedrecitas contra las ventanas?