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Eat

Si la nevera está vacía... recuerda que tu carne está disponible

Eat

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Eat

Autoantropofagia: acto de incluir en la dieta cualquier tejido, vivo o muerto, de tu propio organismo (recomendación personal: echadle un vistazo a la película Grimm love – El caníbal de Rotherburg -, donde la hermosa Keri Russell os explicará este trastorno mucho más en profundidad. Además es una película 100% recomendable y una de mis favoritas de los últimos tiempos… a pesar de lo poco que gustó en general en el momento de su estreno).

In My Skin, película francesa de culto – de la que soy un gran fan – , adscrita a la corriente de cine extremo y que trata de una mujer que sufre una extraña perversión por su cuerpo mutilado, fue la primera obra en incluir la antropofagia, como tal, en el universo del canibalismo cinematográfico. Aunque otros autores como Cronenberg o la saga de libros de Thomas Harris, con el Dr. Hannibal Lecter como protagonista, ya introdujeran el tema mucho tiempo atrás (¡viva la carné nueva!), la clave del éxito de In My Skin fue la crudeza mostrada al tomarse el asunto muy en serio (a pesar de algún momento cómico típico del cine de Marina De Van). A ello debíamos sumarle una labor de maquillaje terrorífica y tremendamente realista, lo que convertía finalmente a In My Skin en una película demoledora, además de regalar a los amantes del cine extremo un par de escenas memorables. Pues bien, ahora nace una nueva incursión en el tema titulada Eat.

Lo mejor: Maddock y que sea mucho más que un divertimiento hueco. A excepción del final a lo May, es un guión cojonudo.

Lo peor: claramente el reparto, decepciona en cuanto a gore y el esperpéntico final: difícil, muy difícil de digerir.


MurderDrome

Exploit sobre ruedas

MurderDrome

Cherry Skye, la nueva sensación del Roller Derby, adora competir en su deporte favorito. Una vez en la pista, Cherry llama la atención de Brad… y saltan las chispas. Por desgracia, el amor entre ambos desata la ira de la ex de Brad, su Roller Derby némesis: Infierno Grazer. Y por si eso no fuera suficiente, el calor generado por esta romántica rivalidad despierta a un malévolo espíritu, hambrientos de almas humanas, especialmente la de Cherry. Atrapada entre la ira del infierno y la condenación de Grazer, Cherry no tiene otra opción que solucionar toda esta mierda de la mejor manera que sabe: ¡en la pista conocida como La Murderdome!

El australiano Daniel Armstrong escribe y dirige MurderDrome, un exploit que a primera vista puede recordaros (aunque sea de manera muy lejana) al clásico Rollerball (1975) de Norman Jewison, película que retrataba un futuro distópico (año 2018) en el que grandes decisones corporativas dependen de un violento deporte que atrae a las masas llamado, precisamente, Rollerball, en el que dos equipos se efrentan sobre patines y motocicletas con el objetivo de colocar una bola de acero en la portería contraria. En 2002 el gran John McTiernan llevó a cabo un insulso remake de la película de Jewison que se estrelló, merecidamente, en taquilla. Mucho más interesante que el remake homónimo de McTiernam fue el cómic Death Game 1999, publicado dentro de la mítica antología británica Action presents (el 14 de febrero de 1976), y que venía a ser una mezcla de Rollerball y La carrera de la muerte del año 2.000 (1975) en la que el deporte sobre ruedas adquiría el nombre del Spinball y cuyas alucinantes páginas en blanco y negro multiplicaban, de manera exponencial, la cantidad de sangre, brutalidad y violencia que atesoraba la película de Jewinson.