The Other Side of Sleep
Dormir... eternamente

- Título original: The other side of sleep
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Rebecca Daly
- Guión: Rebecca Daly, Glenn Montgomery
- Intérpretes: Antonia Campbell-Hughes, Cathy Belton, Sam Keeley
- Argumento: Arlene es sonámbula, y desde que conoció a Gina, su insomnio no le permite discernir entre sueño y realidad.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Arlene sueña… Se levanta y abre la puerta de su habitación. Después despierta y no recuerda nada, es de día y está en el bosque que rodea la pequeña localidad en la que habita. Yace junto a una joven llamada Gina. Se despereza y presiente que Gina es tan real como el bosque; pero entonces la mira y se da cuenta de que Gina no puede despertar porque ella sigue durmiendo. ¿Está Arlene despierta o siempre estuvo dormida? Se encuentra desconcertada y no está muy segura de lo que ha ocurrido. Se trata de un hecho tan apacible como tremebundo, pero ni se inmuta; y siente que alguien la acecha oculto tras los árboles. Alguien lo ha presenciado todo. A partir de ahora, siempre dudará, ¿se trata de una pesadilla o de un choque de realidad?
Oculta un secreto. Parece una ilusión pero trata sobre una obsesión. Una charada de tres perspectivas, dos misterios y una sola protagonista. Un doble juego excéntrico e ingenioso que converge en un mismo punto inicial, pero tan sumamente lánguido… Si de verdad alguien creía que todo estaba contado y que Berberian Sound Studio era única en su género, sin duda alguna es que todavía no ha experimentado algo como The other side of sleep. Si tuviera que definir con una sola palabra la experiencia esa sería, sin dudarlo: frustrante. Frustrante porque es imposible saber qué he visto, ni qué se pretendía con esta película. De hecho ni siquiera sé de qué va The other side of the sleep. No sé si se trata de una broma, de un ademán por llamar la atención, o simplemente solo se hizo para sacar de quicio al pobre espectador menos asiduo al cine experimental que tuvo el infortunio de toparse con ella. Pero hay un ejercicio realmente místico en todo esto, una inestabilidad que se respira real y empática; espontánea.
Lo mejor: la actuación de Campbell-Hughes y la espeluznante atmósfera que la rodea. El doble juego da que pensar.
Lo peor: altas probabilidades de quedarse dormido, demasiado hermética y requiere de una capacidad de adaptación inconmensurable. Para ver una sola vez.



