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247 Degrees Farenheit

Cuidado con las saunas... las carga el diablo

247 Degrees Farenheit

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

247 Degrees Farenheit

“La siguiente película está basada en un hecho real”.

¿Cuántas veces hemos leído el dichoso mensajito al inicio de una película de terror? Muchas. Demasiadas quizás. Tantas que su credibilidad ha quedado en entredicho, como la promesa de un político de no subirnos los impuestos una vez se instale en el poder.

Pero a pesar de todo el mensaje de marras nos ayuda a deliberar sobre la verdadera naturaleza de una película como 247 Degrees Farenheit: el terror cotidiano. Un terror que surge del convencimiento de que ninguno de nosotros estará nunca del todo a salvo. Una serie de pequeñas catástrofes, en ocasiones originadas de manera absolutamente casual e involuntaria, pueden dinamitar esa pequeña parcela de seguridad y certeza que nos procuramos día a día (nuestra, en ocasiones repudiada, pero tan necesaria, cotidianidad) y provocar, por las razones más insospechadas, que nuestra vida acabe pendiendo de un hilo. La seguridad y la certeza nunca son conceptos absolutos, y la mala fortuna puede estar confabulando en nuestra contra justo a la vuelta de la esquina.

Lo mejor: A pesar de no aportar nada nuevo, la película en ningún momento se hace insufrible.

Lo peor: Excesivamente rutinaria.


Silent Hill: Sinner's Reward

La Recompensa del Pecador

Silent Hill: Sinner's Reward

Jack “El Cachorro” Stanton es un asesino a sueldo profesional para la mafia irlandesa. Jillian Conway es su amante, por no hablar de su peligroso jefe, su esposo. Juntos, están huyendo de su pasado oscuro, con la esperanza de un futuro brillante. Sin embargo, algunos pecados no puedes dejarlos atrás, no importa cuánto te esfuerces…

TOMO 1: Desde su más tierna infancia, maltratado por su padre para ser el tipo duro y sin escrúpulos en que se ha convertido, Jack se dedica a lo que mejor sabe hacer, aquello para lo que fue entrenado: matar. Pero hastiado de una vida de sangre y violencia, conoce a la dulce Jill, una dulce mujer con la que empezar una nueva vida. Lástima que sea la novia de apestoso jefe. Se ven por ello obligados a huir, convertidos en fugitivos por carreteras secundarias que les llevan a ninguna parte en una constante huida hacia adelante.

Silent Hill: Revelation 3D

Seis años después, regresamos al pueblo nebuloso

Silent Hill: Revelation 3D

Aunque llega a los cines este año, Silent Hill: Revelation 3D comenzó su proceso de creación mucho antes. Ya en 2006, después del estreno de la primera entrega, el director de aquella, Christophe Gans, anunció que Sony contaba con él para la secuela. También el guionista, Roger Avary, parecía interesado. Sin embargo, las muchas ocupaciones de Gans (o eso dijeron) hicieron imposible su regreso. Avary perdió el interés tras la marcha de Gans, pero en el 2009 el proyecto resurgió y Avary se involucró de nuevo, al menos hasta que fue detenido y sentenciado a un año de cárcel por homicidio sin premeditación (…). En 2010 ficharon al cineasta británico Michael J. Basset, conocido por las correctas aunque poco trascendentes Deathwacth (2002) y Solomon Kane (2009), para trabajar tanto en el guión como en la dirección. El rodaje terminó durante el mismo 2010. Incluso sacaron alguna foto promocional. El caso es que, complicaciones varias y vete a saber que más (¿el dichoso 3D?), han contribuido al retraso.

Recordemos que la película está basada en la exitosa serie de videojuegos survival horror de mismo título, que comenzó en 1999 y actualmente sigue en funcionamiento con más de una decena de juegos, además de libros y cómics.

House of the Dead

La peli-birra de la década pasada

House of the Dead

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House of the Dead

La puntuación asignada a House of the Dead responde en un 20% a una valoración objetiva y un 80% a una valoración casposa.

Uwe Boll es un personaje curioso. Calificado por muchos como “el peor director de la historia”, el tipo se las ha arreglado para meterse en la industria del cine estadounidense fabricando churros. Ojo, no son churros cualesquiera. Al menos al principio, Boll estrenaba en el cine sus películas. Nada de pelis para cubrir huecos sobrantes en las estanterías polvorientas de un videoclub. No señor. Nuestro amigo alemán tenía ínfulas de acaparar la gran pantalla y manejarse con presupuestos, no holgados pero sí decentes y muy por encima de lo que su talento le debería permitir disponer. Sin embargo debe haber algún negocio turbio (¿blanqueo de dinero?), algún motivo personal (¿enchufes?) para que pueda llevar sus hazañas a cabo sin que le rechisten. O quizá, simplemente, el amigo Boll está podrido de dinero y quería gastárselo en esto de hacer películas. En otro momento puede que le dediquemos a este personaje el artículo que se merece, pero hoy me centraré en su obra cumbre: House of the Dead.

Lo mejor: Vista en las condiciones apropiadas supone noventa minutos de disfrute casposo sin precedentes.

Lo peor: Vista sin dichas condiciones, supone un daño cerebral sin retroceso. Y vista con las condiciones apropiadas puede que también.