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Die Hölle

El asesino de Viena

Die Hölle

Una mujer vienesa es testigo del último crimen de un asesino en serie. Eso la convierte en la próxima víctima a pesar de los intentos de la policía por protegerla; un psicópata como Christian Steiner no se parará ante nada por saciar su sed de sangre.

¡Un thriller europeo con los huevos bien puestos! Como no podía ser de otra forma, su origen tenía que ser alemán/austriaco, el mayor exportador de thrillers de sobremesa sobre la faz de la tierra. Para más inri, su guionista, Martin Ambrosch, es conocido en su Austria natal por la redacción de casi una veintena de telefilmes con asesinos y policías “come salchichas” de por medio. Tras su relativo éxito escribiendo “El Valle Oscuro”, parece que se unió a este nuevo proyecto un director de peso, arrastrando un presupuesto elevado por el camino. Hablamos de Stefan Ruzowitzky, ganador de un Oscar™ en 2007 por la competente “Los Falsificadores”.

The Last Heist

Atraco a las cuatro menos cuarto

The Last Heist

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

The Last Heist

El atraco perfecto: una sucursal bancaria que está a punto de ser desmantelada, pero aun guarda entre sus cajas fuertes cien millones de dólares pertenecientes a un cártel. Lo que nuestros asaltantes desconocen es que entre las cajas fuertes se oculta uno de los más peligrosos asesinos en serie del país. “Ventanas”, llamado así por su afición a guardarse los globos oculares de sus víctimas, ha venido a hacer un ingreso y no se irá sin pagar las correspondientes comisiones.

Mala, muy, muy mala. Una barata y patéticamente estructurada película sobre un atraco. Un proyecto directo a plataformas digitales que intenta sacar provecho del éxito del video juego “Payday”, robándoles diseños de máscaras para cubrir el rostro de los delincuentes durante los primeros minutos de metraje – las estúpidas razones para desenmascararse ya preludian el nivel intelectual de los que nos espera –. Su otra única baza, si es que la anterior puede considerarse tal, sería la presencia de Henry Rollins (“Feast”, “He Never Died”, cantante de “Black Flag”) para ofrecer un viraje, de lo que debería considerarse propiamente como una cinta de acción, al thriller terrorífico por la vía de enfundarlo dentro del papel de un psicópata mesiánico.

Lo mejor: Henry Rollins.

Lo peor: Tanto que se toca por los dos extremos.


Green Room

Punks vs. Skins

Green Room

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Green Room

Dejémonos de historias: pocas cosas acojonan más que nuestros congéneres. Y no hace falta, siquiera, irse a los extremos: asesinos psicópatas, violadores… No. A veces, basta con tener la mala pata de empujar a alguien sin querer en una discoteca para saber qué es enfrentarse a una persona ciega de ira y violencia sin ninguna razón. Más que buenos por naturaleza, somos salvajes.

Green Room, el tercer largometraje de Jeremy Saulnier, director de la más que estimable Blue Ruin, es una auténtica pesadilla para los que creemos que, realmente, nada hay más peligroso que los seres humanos. Además, es un survival un tanto atípico, pues sustituye la naturaleza por un entorno urbano: una sala de conciertos. Y, por encima de todo, es una salvajada con la que lo pasarás muy mal. O sea, muy bien.

Lo mejor: consigue que pases un mal rato.

Lo peor: el último tercio no es tan contundente como los dos anteriores.


Decay

La soledad apesta a carne estropeada

Decay

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Decay

Adelantar, en primer lugar, que esta no es una cinta de terror a pesar de sus sustos y de lo perturbador de su contenido. Avisar a todo aquel que busque emociones fuertes y piel de gallina a base de crujidos, de susurros o de muertes, que esta no es su película. Advertir a los amantes del horror mainstream que el ritmo y la narración de Decay no es el de las películas que se crean para llenar salas de cine. Anticipar, por último, a los que buscan los excesos del gore, vísceras y despojos cárnicos que, aunque algo de eso tenemos, el objetivo de esta cinta es atacar más a la mente que al estómago. Decay es un drama; drama febril, malsano y escalofriante pero, sobre todo, un drama desoladoramente patético.

Dos jóvenes se cuelan en la casa de Jonathan (Rob Zabrecky) en busca de marihuana y lo que encuentran en su sótano es un invernadero de orquídeas. Cuando son sorprendidas por este enigmático vecino una de ellas fallece accidentalmente y la otra perece atropellada por un auto en una ciega huida… Sin saber qué hacer con el cuerpo que ha quedado en su casa y atormentado por el miedo de ser acusado de ambas muertes decide esconder el cadáver entre hielo en su bañera. Pero Jonathan no es una persona normal, carece de habilidades sociales, tiene un sentido de la limpieza compulsivo y vive castrado por el pasado maltrato de una madre enajenada (Lisa Howard); la presencia de este cuerpo de mujer desestabiliza su frágil mundo y le ayuda a soñar con otra vida que para él es inalcanzable.

Lo mejor: Seria y sin estridencias. Una buena factura visual y una escena (la de la cucaracha) que me dejó helado.

Lo peor: La madre no resulta demasiado creíble y era algo importante. Sin saber lo que se va a ver, como era mi caso, su ritmo se hace algo tedioso.