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Diablo

La explosión del Tarantino latino

Diablo

Abatido, el ex campeón se despierta. Cansado, un poco fuera de forma y con la conciencia taladrándolo. Su carrera en el ring terminó abruptamente, al matar de un puñetazo a un rival. Por eso Marcos Wainsberg, el Inca del Sinaí, ya no quiere pelear más. Pero hoy no es el día para pensar en eso. Hoy viene su ex novia, en son de paz. Hoy es un buen día. Hasta que suena el timbre y quien espera detrás de la puerta es su primo, Hugui to, la oveja negra de la familia. Y detrás de Huguito, vienen lo s problemas. Tamaño familiar, por supuesto. Hoy puede ser uno de
esos días en los que todo cambia. Sólo resta saber si para bien, o no…

El próximo 15 de noviembre se estrena en España Diablo, producción argentina independiente dirigida por el debutante Nicanor Loreti, experimentado guionista televisivo y director de la revista de género La Cosa. Tras su paso por la sección Brigadoon Emergents en la pasada edición del Festival de Sitges, y avalada por el premio a la mejor película en el Festival del Mar de la Plata, Diablo ha cosechado un enorme éxito tanto de crítica como de público que la ha llevado a ser estrenada en nuestro país con la vitola de ser una propuesta original, divertida, violenta, brutal y con cierto aroma al cine de Tarantino y Guy Ritchie. De hecho el propio director no tiene ningún problema en señalar las numerosas influencias que tuvo a la hora de afrontar el rodaje de Diablo: “Hay de todo: el Cameron de Aliens (cuando la vean sabrán por qué), Peckinpah, Wes Anderson, Leone, Tarantino, obviamente Scorsese y Toro Salvaje…”.

Sólo Dios perdona

Entre el amor y el odio

Sólo Dios perdona

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Sólo Dios perdona

Del amor al odio. Un viaje que todos recorremos alguna vez en la vida real y que el cine, consciente de ello, no duda en recordarnos una vez más sus consecuencias. Inevitable muchas veces, sin embargo hay otras en las que, pese a poder evitar pagar el precio, un cineasta prefiere que su obra se inscriba en tal, digamos, definición. Pocos casos más claros he conocido que el Nicolas Winding Refn y Only God Forgives. O como la conoceremos aquí con (afortunadamente) el literal Sólo Dios perdona. Y es que Refn, admirado y despreciado a partes iguales, se siente cómodo en este terreno. Le gusta, y se nota, ser odiado. Claro, también tener uno seguidores bien definidos. Todo esto valía con sus películas anteriores, desde las interesantes Bronson (2008) y Valhalla Rising (2009) a la obra maestra Drive (2011) pasando por su notable opera prima Pusher: Un paseo por el abismo (1996). Difíciles, pero aún así accesibles sin exceder el aguante del espectador poco informado. Su nueva película es otra cosa: uno de esos experimentos en los que el autor busca incomodar a base del más grande todavía en cuanto a pretenciosidad por minuto. Pero como sucede con los genios, lo hace tan bien que te absorbe. Cuando termina la función, uno no sabe si ha visto una mierda o un prodigio. Hay que dejarla reposar, pues cualquier decisión inmediata sería precipitada.

En Bangkok, Julian, un fugitivo de la justicia estadounidense, dirige un club de boxeo tailandés que actúa como tapadera para su tráfico de estupefacientes. Su madre, jefe de una amplia organización criminal, desembarca procedente de Estados Unidos para repatriar el cuerpo de su hijo favorito, Billy: el hermano de Julian ha sido asesinado tras haber masacrado salvajemente a una joven prostituta. Llena de odio y venganza, exige a Julian la cabeza de los asesinos. Julian deberán entonces enfrentarse a Chang, un extraño policía jubilado, adulado por los demás policías.

Lo mejor: Kristin Scott Thomas y Vithaya Pansringarm. La impresionante labor fotográfica. La hipnótica banda sonora. Que guste o no, es de esas películas incapaces de dejar indiferente.

Lo peor: Su ritmo extremadamente pausado ahuyentará un gran número de espectadores antes de llegar al desenlace.


Red Band Trailer para Machete Kills

El asesino Tex-Mex regresa con fuerza

Red Band Trailer para Machete Kills

Tras ser contratado por el presidente de Estados Unidos, Machete se embarca en una peligrosa misión: acabar con el líder de un cartel y un traficante de armas multimillonario y excéntrico llamado Luther Voz, quien ha ideado un plan para llevar el caos y la destrucción a todo el planeta con una potente arma espacial.

El reto de Robert Rodríguez está muy claro: Machete Kills debe superar en acción, humor, violencia, arsenal de armas y chicas despampanantes a su predecesora. Yo soy de los que piensa que no lo tendrá especialmente difícil. Machete, en cierto modo, me decepcionó. El potencial de Danny Trejo interpretando al propio Machete, un papel para el que parecía haber nacido, era espectacular y terriblemente prometedor. Sin embargo tuve la sensación de que Rodríguez se quedaba a medio camino. Que tuvo miedo a pisar el acelerador. Una sensación que se confirmó cuando tuve la oportunidad de ver Hobo with a shotgun y Father’s Day, un par de sensacionales grindhouses que me ofrecieron todo aquello que Rodríguez me racaneó en Machete. De manera que de Machete Kills tan solo cabe esperar una cosa: que le dé un par de hostias bien dadas en la cara al primer Machete.

The Rambler

Esto hará que tu cerebro explote

The Rambler

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Rambler

Ciertamente The Rambler puede resultar un film engañoso, ya que a simple vista podríamos pensar que estamos ante un neowestern o un exploitation de serie b que se desarrolla en la actualidad; todo ello bañado por una generosa ración de gore…, pero no, ni por asomo. Desgraciadamente esta era solamente la tapadera de su presunto atractivo. En el fondo The Rambler es una película lynchiana, surrealista en su totalidad y que se desarrolla - eso sí – bajo la atmósfera propia de un western (tendencia que últimamente parece estar en pleno apogeo). Pero esa no es la razón de su fracaso, ni mucho menos.

Hay una cosa que me ha sorprendido de The Rambler, y es que se preocupa por contar una historia. El problema de este tipo de propuestas surrealistas, como la anterior película del infame Calvin Reeder, The Oregonian; es que están completamente huecas. No se preocupan por el espectador y su único interés parece ser el de mostrar una serie de imágenes bizarras y absolutamente inconexas que, como mucho, satisfacen el horrendo apetito de sus creadores, dejando al espectador con al ardua tarea de intentar obtener una conclusión final acerca de lo que acaba de ver. Pues esa mierda era The Oregonian y, desgraciadamente, hay muchas como ella. Sin embargo, The Rambler es una película mucho más madura. Sigue un guión predeterminado y procura ser mucho más intimista y un poco - recalco lo de “poco” – menos críptica que su anterior film. No obstante The Rambler tiene una serie de inconvenientes que le impiden llegar a emocionar y que explicaré más adelante.

Lo mejor: Nuestro The Rambler y la atmósfera árida.

Lo peor: Aburre y peca de contener escenas bizarras estúpidas. Para ver una vez y no más.