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Resident Evil

¿Es la buena, Netflix?

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REC 4: Apocalipsis

En el mar nadie escuchará tus gritos

REC 4: Apocalipsis

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

REC 4: Apocalipsis

La saga creada al alimón por Paco Plaza y Jaume Balagueró, es sin duda, uno de los referentes del buen hacer del fantástico nacional. Una colección de cuatro títulos que ha sabido jugar sus cartas y retorcerse, argumentalmente, para ofrecer al espectador algo distinto en cada una de sus entregas: si la primera nos narraba las desventuras de una joven reportera, Ángela, encerrada en un edificio plagado de vecinos infectados por un extraño virus (todo en formato found fotage), la segunda parecía un más de lo mismo hasta que descubríamos SPOILER que los infectados eran en realidad seres poseídos por una fuerza demoníaca FIN DEL SPOILER. Tal vez conscientes tanto de la saturación de zombis en la industria y del material encontrado como recurso narrativo, REC 3 abandonaba su look doméstico y apostaba por la narración convencional y por no tomarse en serio, creando una comedia que sorprendió a muchos y disgustó a los seguidores más puristas.

Balagueró, en esta última entrega, retoma a la protagonista de los dos primeros filmes: Ángela (Manuela Velasco) y comienza la acción en el punto donde finalizaba REC 2; creyéndose finalmente a salvo, la reportera despierta en una instalación científica en medio del océano. Ella, junto a otros supervivientes de las tres cintas anteriores, serán conejillos de indias para una serie de experimentos que tratan de indagar sobre la naturaleza de esta amenaza. Un accidente y una comida pesada servirán de desencadenante de un nuevo brote al que tendrán que hacer frente, con uñas, dientes y objetos afilados, los pocos no infectados que, para colmo ,están encerrados en medio de ninguna parte.

Estamos ante la entrega más comercial y más dinámica de esta tetralogía y desgraciadamente también ante la menos terrorífica; la buena noticia es que es la que mejor equilibra acción, humor, sangre y supervivencia. El salto del guión a una instalación en mitad de mar elimina ese aroma de terror doméstico, en espacios conocidos en el día a día, que tan bien funcionaba en sus dos primeras entregas. En su lugar la película nos emplaza en un escenario más propio de títulos norteamericanos y termina por crear en este REC 4 un Resident evil a la española… Los pasillos y recovecos son un lugar perfecto para que este director se luzca con lo que mejor sabe hacer: usar la profundidad y los espacios fuera de campo para crear tensión y logra una película casi igual de claustrofóbica que en su primera entrega.

Lo mejor: El nuevo giro respecto a la naturaleza del brote y Manuela Velasco repartiendo caña.

Lo peor: Aún cuesta trabajo ver ciertos códigos del cine comercial norteamericano en cintas nacionales... Pese al esfuerzo se nota cierto desgaste en la fórmula.


Dead Snow 2: Red vs Dead

Los zombis nazis más gamberros que nunca

Dead Snow 2: Red vs Dead

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Dead Snow 2: Red vs Dead

No tenía ni puñetera idea de qué esperar de la secuela de Dead Snow (en España la conocimos como “Zombis Nazis”). De manera que finalmente decidí agarrame a todo un clásico que casi siempre acaba dando sus frutos cuando hablamos de secuelas: “más y mejor”. Y en cuanto al “más” lo cierto es que no albergo duda alguna. El noruego Tommy Wirkola, del que nunca me cansaré de recomendar su divertida versión de Hansel y Gretel, ha realizado un gran esfuerzo para ofrecernos en Dead Snow 2: Red vs Dead más… mucho más. Y más de todo. Más gore, más zombis, más uniformes (y no solamente nazis), más humor salvaje y políticamente incorrecto, más sexo ¿? (tendréis que ver la película hasta el final para dar respuesta a este par de interrogantes) y, supuestamente, más diversión. El problema es que no siempre la regla del “más y mejor” funciona en ambos sentidos. ¿Más significa siempre mejor? Ahí es donde, sí, empiezo a tener mis dudas.

Dead Snow 2: Red vs Dead arranca justo donde lo dejó su predecesora. Martin, nuestro sufrido protagonista, con un brazo menos, logra huir del escuadrón de zombis nazis que reclamaban su tesoro. Pero lejos de conformarse con el destello del oro que acaban de recuperar, estos entrañables nazis surgido de las montañas noruegas y liderados por Herzog, tienen planes mucho más ambiciosos que, de entrada, implican: un tanque, nuevos reclutas zombis y una población por arrasar. Pero Martin no piensa quedarse de brazo cruzado (¿y con qué coño lo cruza?). Con la ayuda de un supuesto escuadrón anti-zombie y de unos viejos “amigos” de los alemanes, Martin se embarcará en una descabellada y sangrienta batalla para evitar el levantamiento del Cuarto Reich.

Lo mejor: Te ríes. Y te ríes a gusto, como por ejemplo en la última secuencia de la película.

Lo peor: Se ha perdido el factor sorpresa y el poquito componente de horror que tenía la primera entrega.


Zombis Nazis

Sensaciones de juventud con los Zombis Nazis de las nieves

Zombis Nazis

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Zombis Nazis

Reeditamos la reseña de “Zombis Nazis”, publicada originalmente el 27 de marzo de 2009.

Reconozcámoslo, es relativamente sencillo apuntarse a una película con zombis nazis en la nieve. Yo lo hice… con los ojos cerrados. Por supuesto asumiendo el riesgo de que tan atractivo punto de partida desembocara en una basura incomestible (algo parecido a lo que me ocurrió con “Zombie Strippers”, una película con un delirante planteamiento –chicas bailando en una barra de striptease y convertidas en zombis- que acabó resultando un desastre en toda regla). Pero vayamos por partes para saber qué nos depara la noruega “Dead Snow”, sin duda, una de las películas de género más esperadas del año.

Una típica escena de persecución a modo de preámbulo sirve para dar paso a la presentación de ocho jóvenes estudiantes de medicina que deciden pasar un fin de semana de sexo y cervezas en una remota cabaña, en mitad de las montañas nevadas de Noruega (por cierto, tras el asesino psicópata de “Cold Prey” y ahora los zombies de “Dead Snow”, parece evidente que las montañas noruegas no son un destino recomendable para pasar una vacaciones en familia). La mañana transcurre tranquilamente entre personajes arquetípicos (el gracioso, el cinéfilo, el responsable, la salida…), juegos en la nieve y citas a películas de terror norteamericanas. Al caer la noche, por si unas amenazantes sombras que parecen acechar la cabaña no fueran suficientes, el forzado personaje de un montañés (a la postre, lo peor de la película) nos pone en antecedentes sobre el terrible peligro que esconden las montañas.

Lo mejor: Que una capacidad para entretener y divertir a prueba de bombas nos permita, incluso, prescindir de sus defectos.

Lo peor: Que nuestra propia impaciencia provoque que los primeros treinta minutos de la película se nos hagan demasiado largos.


Zombeavers

Dientes sanos... felpudos zombis

Zombeavers

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Zombeavers

Sí… sé que muchos de vosotros pensasteis lo mismo que yo cuando oísteis hablar por primera vez de Zombeavers: “¿En serio?”, “¿Zombis castores?”, “¿Era necesario?”, “¿Puede caer más bajo la figura del zombi?”, “¿Se estará revolviendo George A. Romero en su tumba?”. Al día de hoy sigo sin tener ni puñetera idea si una película como Zombeavers era o no necesaria; y desde luego el bueno de Romero no se está revolviendo en su tumba porque, que yo sepa, todavía no está fiambre (cualquier día nos sorprende con una nueva entrega de su mítica saga de muertos vivientes e intenta endosarle un poquito de cordura al subgénero). Pero sea como sea Zombeavers existe. Va en serio (no la película, sino el hecho de que exista). Es una realidad. Además se coló en la sección oficial - aunque fuera de concurso – del Festival de Sitges (algo que ha levantado ampollas entre ciertos sectores de la prensa) y ha encontrado distribución en España gracias a la gente de A contracorriente Films. De manera que las cartas están sobre la mesa. Aquel que quiera aceptar el juego que propone Zombeavers debe tener muy claras las reglas: una camada de castores zombis afilando sus enormes dientes con las costillas de unos desdichados universitarios en celo. ¡A divertirse!

Un grupo de universitarios decide pasar un largo fin de semana en una típica cabaña de bosque situada junto a un río y entregándose a los placeres de la carne. Pero poco podían imaginar que su prometedor fin de semana de mete-saca acabaría convirtiéndose en una auténtica orgía de sangre gracias a la inestimable colaboración de unos castores convertidos en zombis.

Lo mejor: Me reí.

Lo peor: La ves... con un poco de suerte te ríes... y la olvidas para siempre.