Sobrenatural

Destino Final: Lazos de sangre

Vuelve la muerte

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Dunderland

Frío, y poco más, en el valle de Dunderland

Dunderland

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Dunderland

Excelentes intenciones. Decepcionante resultado.

Dunderland, ópera prima de los noruegos Nils J. Ness y Finn-Erik Rognan, curtidos ambos en las disciplinas del cortometraje y el documental, es una de esas propuestas en las que, tras un primer visionado, acabas convencido, y además de manera rotunda, de que en su interior subyace una prometedora película, una espléndida historia con todo lo necesario para atrapar al espectador y que, sin embargo, aquéllos que tenían la potestad de sacarla a flote, no pudieron o no supieron darle ese empujón final que acabara materializando su evidente potencial.

Dunderland es un impresionante y hermoso valle noruego escenario de terribles historias que van desde la caza de brujas a finales del s.XVII, la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial y la reciente desaparición de una niña durante una acampada de boy-scouts.

Laura, una joven directora teatral que se está labrando una prometedora carrera, reúne a un destacado grupo de actores y los traslada hasta Dunderland con el objetivo de ensayar su nueva obra: una recreación de la caza de brujas. Pronto descubrirán que en Dunderland se esconden extrañas fuerzas que escapan a su comprensión.

Lo mejor: Las secuencias que nos trasladan al turbulento pasado de Dunderland.

Lo peor: Una historia que no avanza y unos personajes incapaces de captar nuestra atención.


Sesion 9

En el herido y en el débil

Sesion 9

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Sesion 9

Cuando se concibe una historia, conviene no perder de vista el hecho de que la ambigüedad es un arma de doble filo.

Reduzcamos por un momento el terror a una división caricaturesca: por un lado, tenemos ese cine que describe amenazas y plantea misterios, trufado de bestias infernales, asesinos que avanzan cuchillo en mano, zombis y chupasangres incontinentes, violadores armados con taladros, fantasmas que lloran por las esquinas porque nadie les hace caso… Esta concepción del género suele poner sobre la mesa un desafío – la citada amenaza – muy concreto, ya sea en forma de monstruo, asesino, maldición, catástrofe, o aquello que más nos seduzca. Por los mimbres con que están hechas, estas historias suelen admitir solamente dos soluciones: o disolvemos el peligro o él nos disuelve a nosotros: final feliz, final triste. Sea como fuere, el espectador sale de la sala con una idea muy clara de lo que le han contado: ha conseguido identificar el origen de aquello que le genera miedo; le ha sido expuesto su modus operandi, y ha descubierto el antídoto de ese mal, en caso de haberlo, ya que de no ser así, es el propio mal el que se sale con la suya.

Este es el tipo de terror que suele complacer al público generalista y a los aficionados al terror clásico – nostálgico, me atrevería a decir -.

Lo mejor: No me he enterado de nada.

Lo peor: No me he enterado de nada.


Maléfique

Una celda mugrienta, mucha locura y… ¿Una copia perdida del Necromicón?

Maléfique

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Maléfique

Se suele decir que para calificar una obra como buena, tiene que haber cien malas con las que compararla. El problema es que cuando se hace la criba, alguna de las grandes se escapa y se desecha sin querer. Es, creo yo, el caso que nos ocupa.

¿Porqué una película como esta puede haber quedado en el olvido? Sorprende que una ópera prima de este calibre no tenga cierto renombre, pero se puede explicar cuando se tira de filmografía y acudimos al director, Eric Valette. No se puede decir mucho acerca del manejo de la cámara de Valette, teniendo en cuenta que defraudó a la crítica cuando probó suerte en Hollywood con malévolos motores (Hybrid, 2010) y el remake de la japonesa Llamada perdida (2008). Sea como fuere la idea surgió fresca, influenciada sin duda por un sustrato lovecraftiano que se hace patente en toda la cinta y es por lo que se debe juzgar Maléfique.

Lo mejor: La atmósfera conseguida, el tinte gótico que tanto recuerda a Lovecraft.

Lo peor: Quizá el final, que queda algo descolgado y puede que a más de uno no sorprenda.


Dead End

Cuídate de los atajos

Dead End

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Dead End

Damos la bienvenida a nuestro nuevo compañero Elchinodepelocrespo. No os perdáis su reseña de la estupenda y muy recomendable Dead End.

Jean-Baptiste Andrea y Fabrice Canepa rodaron Dead End cuando el New French Extremism era apenas un rumor. Imposible por aquel entonces presagiar lo que la nueva horda de cineastas franceses estaba a punto de conseguir: colocar el terror patrio en una situación de prominencia en el panorama internacional; recuperar, en suma, el prestigio del cine de terror europeo. El título que nos ocupa no se benefició del tirón de la nueva ola y puede que por ello haya caído en el olvido, deslumbrados, como estábamos, por la violencia devastadora y el impacto emocional de los Mártires, Irreversible y compañía –otros títulos han corrido injustamente la misma suerte: Malefique, Les revenants…-.

En honor a la verdad, hay que decir que Dead End comparte más bien poco con los títulos del NFE. Para empezar, se trata de una coproducción franco-americana, y para seguir, está rodada enteramente en inglés con actores americanos. Del elenco destacamos al veterano Ray Wise, el inolvidable Leland Palmer de Twin Peaks (para el autor de este texto, Ray será siempre Leland, y viceversa). Por otro lado, prácticamente ninguna de las señas de identidad del movimiento francés están presentes en este título; se trata de algo diferente..

Lo mejor: construir una historia con sólo cinco personajes, un coche y una carretera y hacerla funcionar.

Lo peor: el final decepcionará a algunos.