H.

Baby Boom

H.

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

H.

“Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo. Los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más bella de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí…” Homero

«Memento mori». Es indudable que el hecho de la mortalidad condiciona nuestros actos, porque, como bien enuncia Homero en la Iliada, «cada instante podría ser el último». Quizás sea esta la razón por la que nos obsesionan temas como vivir durante muchos años o —especialmente— la maternidad. Nuestros hijos son algo así como las huellas que dejamos tras la muerte. Pero un hijo no deja de ser una fotocopia del 50% de nosotros mismos. Un “nosotros” que, en un determinado instante, dejará de ser presente y pasará a ser pasado… desapareciedo tras de sí todos sus recuerdos.

H. entraría, perfectamente, dentro de las grandes sorpresas del año. Es una película con cualidades infinitas: imaginativa, despampanante, egregia y una fantástica opción si lo que deseamos es quitarnos la espina de propuestas de índole similar que no supieron desarrollar todo el potencial que prometían. Recuerdo que hace unos años, cuando tuve la oportunidad de ver la sobrevalorada Melancolía (Melancholia, 2011), lo que más me molestóo fue descubrir que, en realidad, se trataba de un empalagoso dramón en el que la ciencia-ficción apocalíptica era algo subalterno y anecdótico al que solo se le dedicaban unos tres minutos de metrage, sirviendo de mero recipiente para contener las extravagantes emociones de su protagonista.

Lo mejor: el caballo y el busto flotante.

Lo peor: el capitulo I puede fusilarte de sueño, hay que ir con paciencia y saber bien en que pajar se adentra uno.


Agoraphobia

Atrapada en su propia red

Agoraphobia

Una joven que sufre ataques de agorafobia hereda la casa de su difunto padre, situada en un lugar remoto de Florida Keys. Una vez instalada en su nuevo hogar, cosas extrañas empiezan a suceder a su alrededor. Pronto descubrirá que que algo terrorífico está atrapado en la casa junto a ella.

Juntas a un actriz guapa con un largo currículum televisivo (Cassie Scerbo, la vimos en Sharknado 3) con un proyecto de mito viviente del horror moderno (Tony Todd, inmortal Candyman), mezclas a ambos en una trama no excesivamente original —siendo generosos— y el resultado no puede ser otro que Agoraphobia, un thriller psicológico y sobrenatural que, si no somos demasiado exigentes, con suerte nos hará pasar un buen rato. Tras las cámaras, la producción y el guión, un Juan Palomo llamado Lou Simon (en realidad es una chica) dedicada en cuerpo y alma al género del horror con un par de títulos a sus espaldas que, desgraciadamente, no he tenido la oportunidad de disfrutar: The Awakened (2012) y Hazmat (2013).

Tres recomendaciones noventeras para Halloween

Caspa o trato

Tres recomendaciones noventeras para Halloween

Si algo tiene la celebración de Halloween, día a día más masificado y casi perdiendo el gusto para los que evitamos las tendencias comerciales, es la capacidad para desempolvar películas de terror olvidadas, con tal de satisfacer las crecientes necesidades de cine de género que se aumenta esta noche a lo largo del globo. Las cadenas televisivas se pintan de naranja calabaza y nos ofrecen las golosinas de siempre, las películas pagadas e inocuas que nos recuerdan lo seguro que es ver gente morir desde la comodidad del sofá. Revisando las parrillas de programación me ha venido a la mente la primera mitad de la década de los noventa, cuando el Canal + se esforzaba por ofrecer cine fantástico con una profundidad hoy en día rara de ver. Así, y con un grabador de vídeo trampeado, mis amigos de instituto y yo nos pusimos las botas con esas cintas emitidas a horas intempestivas por el famoso canal de pago, que ahora, desde la perspectiva del tiempo, sólo pueden ser tildadas como casposas.
Eso sí, revisitando mis tres recomendaciones me he encontrado como en casa, una caspa más o menos premeditada que convierte estas obras, rozando el telefilme, en una experiencia divertida totalmente recomendable para Halloween. Cierto es que hay que superar sus reducidos recursos, su comedia mal entendida y sus actuaciones risibles; todo sea por buscar esa “magia” especial que estas películas esconden en algunas de sus escenas. No se trata tanto de reivindicar una década, los noventa, que es vilipendiada cinematográficamente por alejarse de la abundancia de títulos editados en los años anteriores, si no simplemente realizar una maratón cuya base sea esa ambientación grasienta y perversa a la que nos condenó el fin del milenio. No creo ni soy partidario de que se le tenga que rendir tributo a los noventa más allá de los buenos títulos que también nos dio, por ejemplo “Braindead”, “El Ejercito de las Tinieblas” o “En la boca del miedo”. Para bien o para mal no es el caso de hoy: ”Doppelganger”, “Mom” y “The Refrigerator” son películas malas que nos sacaran una sincera sonrisa, tanto por reflejar fielmente la época de producción, con los recuerdos de nuestras adolescencias ejerciendo de catalizador, como por la desvergüenza de serie B que lucen sin despeinarse. ¿Ancianas diabólicas, Drew Barrymore por partida doble, una nevera que se abre al Infierno? ¡Qué corra el Jägermeister y empiece la fiesta!

Rakoshi

Sacrificios en honor a la Diosa Kali

Rakoshi

“— Hay muchos templos dedicados a Kali — dijo el vendedor de agua —. Pero ninguno como el Templo de las Colinas.

— ¿De veras? ¿Y qué tiene ese templo de especial?

— Rakoshi.”

La India, 1857. El capitán de fusileros sir Albert Westphalen, destinado a una pequeña guarnición en Bengala, cree haber encontrado la respuesta a sus acuciantes problemas financieros: asaltar el templo de Kali bajo el pretexto de perseguir a rebeldes amotinados, y hacerse con sus increíbles riquezas. Pero el templo y sus tesoros tienen guardianes, y no todos son humanos…
Nueva York, hoy en día. Jack el Reparador se encarga de arreglar cosas, pero no es la persona a la que acudir con una tostadora rota: bajo la fachada de un negocio de reparación de electrodomésticos, Jack repara injusticias, llegando a menudo allí donde la ley no puede. Vive al margen de la sociedad por convicción y es un hombre violento por temperamento, pero su inteligencia y su capacidad de entrar en acción están al servicio de los casos que considera honorables. Ahora Jack es requerido por un diplomático indio para investigar el robo de un extraño collar, y al mismo tiempo su ex novia, Gia, pide su ayuda para encontrar a un pariente desaparecido. Su apellido es Westphalen, y puede haber sido víctima de una maldición ancestral… que no se detendrá allí. Ambos casos están entrelazados, y según se interna en ellos, Jack el Reparador comenzará a preguntarse si puede haber fuerzas que están más allá de sus habilidades de reparación