slasher

Terrifier 2

El GORE conquista las salas.

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Down the Road

Sexo y sangre al final de la carretera

Down the Road

Un padre, Hunter Isth, es golpeado por el trágico accidente que cambiará su vida para siempre. Después de la tragedia, Hunter, simplemente desaparece y no vuelve a ser visto; aunque los años ven crecer los mitos y las leyendas urbanas alrededor de las desapariciones de adolescentes con ganas de fiesta – y especialmente aficionados al sexo bajo la impávida mirada de los bosques –.

En la época actual, Jenn, una chica preciosa y decidida, acaba de ser dada de alta de una prologada estancia médica. Sin tiempo a descansar siquiera, sus amigos deciden animarla llevándola de acampada el fin de semana. Lo que no esperaban, ¿alguna vez lo hacen?, es tener que luchar por su vida contra los designios de un hombre demente hasta la médula.

Santa's Slay

¡El Papá Noel del wrestling!

Santa's Slay

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Santa's Slay

Santa Claus no es el viejo barbudo y gordinflón cuya bondad define el almibarado espíritu navideño. No señor, las leyendas, las tradiciones y todo lo que os contaron vuestros padres son una vil mentira. Santa es el sulfuroso hijo del mismísimo diablo, la semilla de Satán, y una progenie con muy malas pulgas. Famoso en remotas épocas por su ira y capacidad para la destrucción, hizo imposible la paz de la humanidad con sus masacres, hasta que un buen ángel descendió a la tierra para retarle con un juego, que por supuesto ganaron los buenos. Así, fue castigado al exilio durante 1.000 años, hasta el Día de Navidad de… esperad que mire el calendario… ¡oh! Precisamente hasta este mismo día. ¡¡¡Preparaos porque este año Santa ha dejado los regalos en el Polo Norte y ha llenado su zurrón de mamporros, patadas voladoras y llaves de lucha libre!!!

Estamos ante una película de terror tratando el tema navideño con bastante humor y falta de prejuicios, con una curiosa mezcla de candidez adolescente y ánimo gamberro que transgrede la barrera del cine juvenil lo suficiente como para encajar en las degeneradas miras de los “ghoules” y vampiresas de Almas Oscuras. Una de esas películas que vienen a la mente cuando hablamos de recomendar películas de horror (con muchas comillas) centradas en una temática estacional tan escasa dentro de nuestro género favorito. No obstante, no esperéis la seriedad o la calidad de obritas como Rare Exports o la intensidad terrorífica de producciones despiadadas y crueles como Noche de Paz, Noche de Muerte o Navidades Negras; en absoluto, estamos ante una cinta muy ligera y humilde, cuyo acabado al estilo telefilm no intenta ocultar nunca lo poco en serio que se toma a sí misma. En cierta medida podríamos considerarla cercana a Sint, por su base argumental y por lo poco serio de su desarrollo, aunque desde luego la acidez es la estrella de la cinta holandesa frente a lo inocua que finalmente resulta esta co-producción Canadá/USA.

Lo mejor: En fechas como las que vivimos resulta un divertimento adolescente/gamberro único. Goldberg se sale como Santa Claus demoníaco.

Lo peor: Ligera, muy ligera. Verla sin el espíritu adolescente "on" es tirarse a la piscina sin agua.


Cider Springs Slaughter

La copia de la copia de la copia...

Cider Springs Slaughter

Hace treinta años, la pequeña ciudad de Cider Springs fue asolada por una serie de brutales asesinatos, y cuyo asesino jamás fue encontrado. Pero cuando un grupo de estudiantes descubre la máscara del infame asesino en posesión de su maestro de historia… las preguntas empiezan a volar y los asesinatos a aumentar.

Navidades Negras

Navidad, sangrienta Navidad

Navidades Negras

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  • Título original: Black Christmas
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 1976
  • Director: Bob Clark
  • Guión: Roy Moore
  • Intérpretes: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder
  • Argumento: Durante las vacaciones de navidad, las chicas de una fraternidad hacen una fiesta en la que reciben extrañas llamadas de lo que parece un pervertido. No es más que el principio de unas navidades de pesadilla.


Navidades Negras

Aprovechando fechas tan señaladas, nuestro buen amigo HorrorJeur (no os perdais su estupendo blog www.horrorjeur.tk) nos trae a la memoria un slasher tan, en ocasiones, olvidado como determinante para el desarrollo de tan insigne subgénero. Por mi parte aprovecho para desearos a todos Felices Fiestas y un próspero (y terrorífico) 2012. Joan Lafulla.

Una bizantina discusión que ha dividido a estudiosos (y no tan estudiosos) del cine de terror procede de determinar la nacionalidad de origen de ese subgénero que ha venido en denominarse slasher. Por si alguien lo desconoce, diré que las películas slasher (que podría traducirse como “de cuchillazos”), son aquellas en las que un grupo de jóvenes es asediado por un asesino con predilección por las armas blancas. Un género que ha devenido con el tiempo universal, y que se extiende hasta nuestros tiempos (basta recordar el éxito de la cuarta entrega de Scream estrenada este año), gracias a que – a la manera de sus icónicos Jason Voorhees o Michael Myers – es resucitado una y otra vez para explotar mediante secuelas y remakes a cadáveres cada vez más predecibles y malcarados. Para algunos se trata de un género eminentemente estadounidenses y que tiene como obras seminales películas como La noche de Halloween (Halloween, 1976) de John Carpenter o la archiconocida Viernes 13 (Friday the 13th, 1980). Para otros, el origen se remonta unos años antes y debe ubicarse en Italia, particularmente con el sangriento film de Mario Bava Bahía de sangre (Reazione a catena, 1971). Sin embargo, Navidades Negras (Black Christmas, 1974), dirigida por Bob Clark, añade un nuevo componente a la discusión sobre el país originario del slasher, a modo de inesperado giro argumental tan caro al género: tal vez el “culpable” de alumbrar al género, no sea los EEUU o el país transalpino, sino el pacífico y tranquilo Canadá. Y es que para muchos el verdadero nacimiento del slasher se produce con esta película, de producción enteramente canadiense.

Lo mejor: Sus estilizados asesinatos.

Lo peor: Qué sus méritos no hayan sido todavía suficientemente reconocidos.