Monstruos

Línea de extinción

Las monster movies están de moda

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Howl

Desconfía del transporte público

Howl

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Howl

Las expectativas por conocer el nuevo paso en la carrera de Paul Hyett, el especialista en maquillaje y efectos especiales que desempeñó dicha labor en títulos tan importantes como The Descent, Eden Lake o The Children, y que debutara como director en 2012 con la excepcional The Seasoning House, eran muy elevadas. Y dichas expectativas, por mi parte, no hicieron más que crecer cuando se anunció, finalmente, que el proyecto en el que estaba enfrascado se titulaba Howl (aullido) y transcurría en el interior de un tren cuyos pasajeros eran asediados por una jauría de licántropos poco amistosos. En ocasiones como esta mi mente suele actuar de manera bastante simple, hasta acabar jugándome una mala pasada. Esto venía a ser, más o menos, lo que un servidor esperaba de Howl: “Toda la intensidad y la fuerza bruta de The Seasoning House puesta al servicio de la películas de hombres lobo definitiva. Brutal.” ¿Expectativas cumplidas o un nuevo jarro de agua fría? Veamos…

Un tren de larga distancia detiene su marcha repentinamente. El conductor desaparece y los servicios de rescate, debido al mal tiempo, tardarán alrededor de 4 horas en llegar al lugar donde el tren ha quedado varado. Los pasajeros se debaten entre esperar la ayuda o recorrer a pie los pocos kilómetros que les separan de la próxima estación. Pero pronto se darán cuenta de que abandonar los vagones no es una buena idea. Unas bestias inhumanas les acechan y harán todo lo posible para que nadie salga con vida del maldito tren.

Lo mejor: Entretiene... que no es poco.

Lo peor: Le falta fuerza.


Bite

No es solo una picadura

Bite

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Bite

No es de extrañar que uno de los mejores ejemplos de body horror del año proceda de Canadá, pues no está de más recordar que uno de los cineastas que más han discernido en tanto en cuanto a la destrucción del cuerpo humano en el celuloide, es el canadiense David Cronenberg. En esta ocasión es un compatriota suyo, Chad Archibald, el encargado de presentarnos esta nueva descomposición fílmica, uno de los platos fuertes de esta temporada.

Bite es el quinto largometraje como director de Archibald, realizador de las recientes The Drownsman, aquel slasher sin nada de sangre pero con mucho agua, y Ejecta, ciencia ficción low cost que cuenta con el guion de Tony Burgess, con quien el realizador canadiense ya ha formado equipo en varias ocasiones, pues en su currículum consta el haber ejercido como productor de Septic Man (Jesse Thomas Cook, 2013) y Hellmouth (John Geddes, 2014), ambas escritas por Burgess. Podemos establecer que Chad Archibald es uno de los nombres que más suenan en cuanto al fantástico que se realiza en Canadá, no únicamente por los ejemplos citados, sino porque también es guionista y productor de Antisocial (Cody Calahan, 2013) y su inminente secuela, Antisocial 2 (Cody Calahan, 2015), además de tener un par de proyectos más de terror ya anunciados.

Lo mejor: la metamorfosis y el nido.

Lo peor: la falta de profundidad en todos los secundarios.


Pod

No te fíes ni de tu hermano

Pod

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Pod

Los hermanos de Marty van a buscarlo a la antigua cabaña familiar preocupados por su salud mental, desde que abandonó el ejercito nunca ha sido el mismo sin su medicación. Su sorpresa llega cuando lo encuentran totalmente desquiciado, más de lo habitual, y de forma violenta jure y perjure que tiene atrapado en el sótano a una peligrosa criatura llamada “pod”. ¿Será verdad o una paranoia?

Pod es un pequeño pero simpático thriller con un giro terrorífico que nos llega de la mano de Mickey Keating, productor, director y guionista de “Ritual”, una cinta justita que reseñamos hace cierto tiempo como parte del After Dark Originals de 2014. Tras el citado debut, el cual dejo bastante frío al público en general, Keating se rehace y demuestra tanto que puede sacarle provecho a un pequeño presupuesto como que lo suyo es el cine de género con un toque diferente, otra cosa sería que llegue a las cotas de calidad mínimas para que alguien se atreva a dejarle entre manos un proyecto más ambicioso. Sin embargo, se nota que el reducido contexto de “Pod”, una cabaña en el bosque, es controlado totalmente por su creador; el cual, usando tan sólo a cinco personajes, y dos de ellos secundarios, construye una historia sólida con reminiscencias al cine de finales de los setenta. Época que también sirvió de inspiración para su anterior obra.

Lo mejor: Su parte final, que no su última secuencia, con un giro tenso bastante logrado.

Lo peor: Cierta sobreactuación que, unida a un guión muy simple, estira demasiado el chicle.


Dark was the night

La fórmula King no funciona

Dark was the night

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Dark was the night

Aislada y amenazada, la pequeña ciudad de Maiden Woods se enfrenta a una fuerza misteriosa escondida dentro de los árboles de sus fríos bosques. Paul Shield, el sheriff de la región, se hará cargo del miedo de la gente del pueblo mientras intenta superar los demonios de su pasado, todo por amor a su trabajo y a los que lo rodean.

Pink Floyd cantaba: “another brick on the wall”, y es justo decir que “Dark was the night” terminaría el verso simplemente con un “another disappointment in horror genre”. Descarado intento de espoliar el legado literario de Stephen King, la cinta de Jack Heller (que tuvo un respetable debut con “Enter Nowhere” y ha demostrado cierto aprecio por el género produciendo obras menores como “Static” o “Bad Milo”) no acierta a plasmar en pantalla una historia de horror convincente. Alejada de cualquier sesgo cómico o excesos a los que otras series b se apuntan como medio para atraer al espectador más joven, la historia de la cinta intenta contar una historia de redención personal ambientada en los entornos fantasmagóricos de una pequeña ciudad al norte de Estados Unidos. El protagonista, siguiendo con la fórmula King moderna que tan mal funciona aquí, es un sheriff antaño feliz y que hoy en día lidia con la pérdida de un hijo a causa de una negligencia personal; serán unas criaturas surgidas del bosque la que reaviven sus ganas de luchar por la vida (¡me suena!). A su alrededor una serie de secundarios que van cumpliendo con los distintos clichés poblando las novelas del escritor de Maine.

Lo mejor: La fotografía, en ocasiones, y un arranque que parece decente.

Lo peor: Tan típica y predecible que sus demás defectos, y son muchos, parecen poca cosa.