Calles Salvajes

Justicieros juveniles

Calles Salvajes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Calles Salvajes

Me resulta difícil valorar esta película sin ser subjetivo. Aún así, creo haberme resistido y he puesto las notas que merece, pese a la tentación de hacer lo contrario.

Muchos seres humanos son poco atractivos para el extraño, pero el centro del universo para sus parejas sentimentales. Sirviéndome de la comparación, alguien apasionado de los ochenta, la música rock, las bandas sonoras con sintetizador, las películas sobre la venganza y las chicas con actitud como es quien escribe este artículo, considera a Calles Salvajes un sublime producto, ya que aúna todo ello con maestría y sobre todo, honestidad. Nada es más odioso que un cineasta(s) que tratá de otorgar a su obra una pretenciosidad que no casa con lo que ofrece. En Calles Salvajes, Danny Steinmann no tropieza con esa piedra: él ofrece algo que parece exploitation, huele a exploitation y se inspira en exploitation. Sin titubeos. Sin falsas ínfulas. Sin cinismo. Y es por eso, aparte de por ofrecer toda esa ristra de elementos gloriosos arriba citados, que quiero recomendar esta película.

¿Qué tenemos en Calles Salvajes? Por un lado a Linda Blair, la niña de, para muchos, la mejor película de terror de la historia (El Exorcista) ya hecha toda una mujer, aunque haga de adolenscente por exigencias del guión. También a una scream-queen de primer nivel como es Linnea Quigley (El regreso de los muertos vivientes, Pesadilla en Elm Street 4, Night od the Demons y productos todavía menores). Y a un gran actor, nunca reconocido lo bastante, como es John Vernon. Ellos tres se reparten los papeles menos bidimensionales, ya que el resto no se apartan de los estereotipos del género: matones sin un ápice de humanidad que piden a gritos a lo largo de todo el metraje una muerte lenta y cruel.

Lo mejor: Exploitation sin tapujos ni falsas pretensiones

Lo peor: Quienes no aprecien el género verán excesivos desnudos y violencia gratuita


American Muscle

Quien la hace, la paga

American Muscle

Tras regresar de un viaje que emprendió con una hermosa desconocida, Falcon descubre que la casa que una vez compartió con su esposa ahora está ocupada por unos adictos a la metanfetamina que trabajan para su hermano Sam. Por lo visto Sam se ha convertido en un pequeño capo de la mafia local. Falcon recupera un cargamento de armas y rápidamente se deshace de los lacayos armados de su hermano; y todo ello antes de recuperar la única cosa que nunca le ha traicionado … su poderoso coche genuínamente americano.

No me resisto a transcribir las palabras de un tal Travis Stevens, productor de American Muscle, contándonos de qué va la película: “American Muscle gira alrededor de un chico que ha estado en prisión durante los 10 últimos años de su vida. Ahora está libre, y tras un pequeño viaje de placer se encargará de matar, en las siguientes 24 horas, a todo bicho viviente que tuviera algo que ver con su encarcelamiento. No es más que un tiburón con un único objetivo: masticar a todo el que se ponga delante. Siento que American Muscle es mi película más personal, ya que tiene todo lo que amo en este mundo: ¡nenas tatuados y desnudas montando motocicletas con Uzis en sus manos y un protagnoista bastardo que en realidad no habla demasiado!”

Ellos

Cuidado con los chicos

Ellos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Ellos

Ils pertenece a un grupo de películas que se realizaron en Francia a principios de siglo XXI y que algunos críticos denominaron como El nuevo cine de terror francés, cuyo común denominador fue (a grandes rasgos) su estilo crudo, violencia gráfica, tensión dramática, ritmo más actual y moderno en relación a lo que se filmaba anteriormente, y con giros de tuerca originales que desconcentraban y maravillaban a los espectadores. Además de contar con buenos presupuestos y directores jóvenes que revolucionaron el cine de terror en Francia y que, muchos de ellos, incluso pudieron dar el salto, posteriormente, al plano internacional (fundamentalmente los USA).

Ils es una producción francesa-romania de pocos personajes, una sola localización, presupuesto bien aprovechado y una excelente dirección dramática. Con una anécdota que se ha visto varias veces en el cine (películas con gente que es acosada y perseguida durante todo su metraje podríamos nombrar una veintena, sin demasiadas complicaciones…, pero no es el momento), empero con una narrativa excelente. Los directores de la película, David Moreau y Xavier Palud, logran crear una atmósfera y tensión que se incrementa a medida que trascurre la historia, lo que la hace de Ils una de las pelícuals que más me gustaron de esa corriente del nuevo cine fránces de terror—si la podemos llamar así.

Lo mejor: la tensión va en aumento.

Lo peor: que esté basada en hechos reales.


Faust 2.0

Satán encuentra nuevos caminos

Faust 2.0

Millones de aplicaciones se instalan a diario en el mundo, aceptando su instalación sin molestarnos en leer las condiciones que establecen. Pero… ¿Qué es exactamente lo que aceptamos? En Fausto 2.0 nos encontramos con cinco individuos que aceptan, sin saberlo, un pacto con fuerzas desconocidas y cuyas vidas dan un vuelco brutal cuando utilizan dichas aplicaciones místicas para lograr sus propios objetivos. La pandemia digital empieza a tomar forma.

El sacar a flote la cara más oscura y terrorífica de internet se está convirtiendo, prácticamente, en un subgénero del terror por derecho propio. En Almas Oscuras hemos tenido ejemplos de todo tipo, desde los horrores más “reales” (y por lo tanto los más escalofriantes) al estilo de Megan is missing, pasando por epidemias globales transmitidas a través de una popular red social en Antisocial. Y lo cierto es que cuando uno toma la decisión de inscribirse en una red social o a cualquier otro tipo de servicio prestado en la red, rellena un formulario y, por supuesto, no está dispuesto a leerse las claúsulas de confidencialidad de la información personal (porque no tienes tiempo o porque, sencillamente, son un coñazo de mil pares de narices y sabes que, por mucho que te esfuerces, nunca acabarás de entenderlas del todo), sí puede surgir cierta sensación de que, de algún modo, estás vendiendo tu alma al diablo.