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El crimen de un misógino drogadicto

J. González (Chupasangre)

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Escaping the Dead

Apocalipsis zombi en Dinamarca

Escaping the Dead

David es el traficante de marihuana local. Es de ese tipo de distribuidores que fuma más de lo que vende. Mientras el país es golpeado por una nueva droga mortal, a David y su socio Ahmir les ofrecen un alijo de cocaína a un precio excepcionalmente bajo, un ofrecemiento que ven como una excelente oportunidad para ganar mucho dinero en el gran concierto tecno del próximo viernes. Pero la cocaína resulta que tiene un terrible efecto secundario que crea un brote zombie que se extiende a través de toda la ciudad de Copenhague.

¿Recordáis la historia de Ronald Poppo? Popps era un mendigo, un homeless que transitaba las calles de Miami y que un mal día fue atacado por un tipo desnudo que se encontraba bajo los efectos de una nueva droga llamada Krokodil (también conocida como “sales de baño”). El resultado de la agresión fue que aquel tipo prácticamente devoró la cara de Ronald Popps durante el salvaje ataque que duró alrededor de 18 minutos. El asaltante, finalmente, fue abatido a tiros por la policia. Muchos medios de comunicación se apresuraron a señalar aquel salvaje suceso como “el primer ataque zombi real y documentado”. Pues bien, por lo visto este terrible acontecimiento ha servido de inspiración al director danés Martin Sonntag para llevar a cabo Escaping the Dead, su particular visión de cómo la capital danesa sucumbe al apocalipsis zombie por obra y gracia de un par de patanes que trafican con una droga que desencadena la tragedia. Que yo sepa es la primera vez que veremos Dinamarca asolada por una horda de zombis hambrientos… o con el mono… o con lo que sea.

The Insomniac

Dormir con un ojo abierto...

The Insomniac

A pesar de que acaba de perder a su padre, John Figg parece tenerlo todo: una hermosa prometida, un perro cariñoso, un ascenso y amigos leales. Pero su vida se complica cuando la casa que acaba de heredar es brutalmente saqueada. Convencido de el robo se repetirá y por alguien que él conoce, John desarrolla un caso grave de insomnio. A partir de ese instante John atravesará una espiral descendente que no se detendrá hasta que encuentre a los culpables. ¿Son sus vecinos los autores del robo? Sus amigos? ¿Su novia? ¿Sus clientes? Tiene motivos para acusar a todos ellos, además de un montón de cuadernos de notas para escribir toda sus irracionales sospechas.

Este es el argumento de The Insomniac, thriller norteamericano independiente dirigido por Monty Miranda y escrito, protagonizado y producido por Eddie Salazar. Este último cuenta como su guión está basado en una traumática experiencia propia. Por lo visto un ladrón entró en su casa a una tarde mientras él, supuestamente, tenía que estar presente en una reunión de trabajo. Pero la reunión se canceló en el último momento, de manera que Eddie y el ladrón en cuestión se encontraron cara a cara. Tras unos segundos en los que ambos se mantuvieron la mirada, el ladrón salió corriendo de la casa y no volvió jamás. Pero por lo visto parte del daño ya estaba hecho. Eddie sufrió un largo episodio de insomnio en el que no paraba de preguntarse “¿Qué hubiera pasado si…?” Hasta que, finalmente, tuvo la feliz idea de convertir esa incipiente paranoia en el gérmen del guión que finalmente desembocaría en The Insomniac.

Trash 2: Las Tetas de Ana L

Después de la orgía...

Trash 2: Las Tetas de Ana L

Al día siguiente de meter a su hermano en el segundo peor problema de su vida, Ana Ele Bruselas escapa de sus mafiosos captores sin poder llevar consigo las tetas cercenadas en forma de pago por cierta caja de ilegal contenido no entregada a tiempo (estos hechos ocurrieron en Trash). Por desgracia para los demás, Ana Ele no va a descansar hasta recuperar sus preciados senos: la ciudad temblará mientras la bruta Bruselas avance en su cruda y aleatoria investigación mamaria, rompiendo huesos y pateando dientes camino al perverso señor Gatrachele, cerebro detrás de toda la turbia red de tráfico de órganos que impregna las calles.

Drogas, sexo y violencia en una sucesión de locura frenética que va desde taxistas desequilibrados a skinheads pasados de anabólicos, de abortistas inescrupulosos a catadores de esperma, de transas, putas y chupavergas a la consecución de la felicidad mediante medios químicos.

Vaya por delante que no he tenido la oportunidad de ver Trash (2010). De hecho, hasta hace apenas unos días, cuando los chicos de la productora argentina Sarna se pusieron en contacto conmigo para presentarme Trash 2: Las Tetas de Ana L., ni siquiera conocía de su existencia. Ahora sí… ahora ya me hago una ligera idea de lo que es Trash y de lo que es Trash 2: Las Tetas de Ana L. Y todo gracias a un demencial email que me enviaron los chicos de Sarna a modo de presentación de su nueva película y que incluía perlas como la siguiente: “Por cada pintada en la que se lee “el punk está muerto”, la SARNA tira una toma, se caga de risa, repite y se destapa una birra. Ahora, si creías que el resultado son los mismos cuatro acordes roñosos de siempre estás equivocado, no entendiste nada. El punk de la SARNA es el equivalente al ABBEY ROAD de los BEATLES (por mucho que ellos odien esa comparación): un laburo jodido, detallista, minucioso, pleno, cuidado… Si TRASH era un mambo epiléptico, TRASH DOS es un epiléptico dentro de la coctelera de un barman particularmente bestia: un trago único, de esos que te dejan en otro lado, de esos que te quiebran de movida, de esos de los que salís sólo de dos modos: o vomitando y prometiéndote no tomar más o con ansías de repetir. La decisión queda en vos.”

Wolf Creek 2, Curse of Chucky & Carrie

Secuelas y remakes para todos los gustos

Wolf Creek 2, Curse of Chucky & Carrie

Tres jóvenes mochileros viajan al legendario cráter de Wolf Creek, en Australia, con la esperanza de vivir una auténtica aventura. Lo que no podían esperar es que esa aventura devenga en pesadilla cuando se encuentren con Mick Taylor, el último tipo al que cualquier persona desearía encontrar. Mientras ellos tratan de huir, el psicópata les dará caza a través del salvaje territorio y, ya en la guarida del asesino, se darán cuenta de la monstruosidad de ese hombre.

Casi diez años han tenido que transcurrir para poder ver de nuevo en acción a Mick Taylor, aquel campesino del desierto australiano, con pinta de bonachón, que se las hacía pasar canutas a un par de turistas despistados. Así es, vuelve Wolf Creek, el survival que en 2005 sorprendió a propios y extraños logrando un inesperado éxito de crítica y público. Para los partidarios de la película original, de entrada, un par de excelentes noticias: repiten John Jarratt en el papel de Cocodrilo Dundee psicópata, y Greg Mclean (El territorio de la bestia, 2007) tras las cámaras. A pesar de que durante años se especuló con la falta de presupuesto como principal razón por la que Mclean no se lanzara de cabeza a una más que probable secuela de su exitoso debut, lo cierto es que es el propio John Jarratt el que ofrece una versión disinta del porqué se ha demorado tanto Wolf Creek 2: “Greg se negó simpre a hacer una secuela de Wolf Creek hasta que encontrase un guión que fuera tan bueno como el original. Pues bien, creo que este guión es incluso mejor. (…) Es una road movie, y algo más que una simple película de persecuciones. Tiene momentos realmente aterradores.” Por desgracia las primeras críticas de la película, tras su paso por Venecia, no son tan condescendientes con Wolf Creek 2. Desde quiénes consideran la secuela como una película “… ni tan sorprendente, ni tan esencialmente aterradora como su predecesora”; hasta quiénes, directamente, niegan que a estas alturas el bueno de Mick Taylor “resulte una presencia realmente amenazante en pantalla”. Por mi parte os confesaré algo (a riesgo de someterme al escarnio público): a pesar de considerarme un ferviente admirador del survival, Wolf Creek siempre me ha parecido una película sobrevalorada… lo que no significa que me parezca una mala película.