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Jessabelle

Apariciones sureñas

Jessabelle

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Jessabelle

Poco o nada nuevo aporta este título al cine de género. Se trata de una cinta que en su totalidad transcurre en los paisajes mil veces conocidos del terror sobrenatural y cuyo misterio, escondido, se antoja bastante predecible con el transcurrir de los minutos… Esto, que generalmente es un lastre, se presenta con una naturalidad y nobleza disfrutable, dando a la reseña los suficientes argumentos para, lo digo desde ya, hacerla superar el aprobado.

Jessie (Sarah Snook) pierde a su novio en un accidente de coche; también, a consecuencia de éste, se ve postrada en una silla de ruedas. Así que, hasta que recupere fuerzas, se traslada a vivir con su padre a su lóbrega casa familiar. Pero la convivencia nunca fue fácil con él: bebe mucho, no es especialmente cariñoso y no le gusta remover el pasado. En cambio, para Jessie, el pasado es un enigma a resolver pues no conoció a su madre y arde en deseos de reconstruir, aunque sea mentalmente, la figura de su progenitora, fallecida tras el parto. El encuentro casual de unas cintas de video que le grabó su madre durante el embarazo le ayudarán a descubrir un misterio familiar que ronda la casa y que se presenta en forma de enigmática figura femenina.

Lo mejor: Da lo que ofrece y cuenta con una buena ambientación.

Lo peor: No aporta nada nuevo en cuanto a terror. Las tonterías americanas de siempre.


Faust 2.0

Satán encuentra nuevos caminos

Faust 2.0

Millones de aplicaciones se instalan a diario en el mundo, aceptando su instalación sin molestarnos en leer las condiciones que establecen. Pero… ¿Qué es exactamente lo que aceptamos? En Fausto 2.0 nos encontramos con cinco individuos que aceptan, sin saberlo, un pacto con fuerzas desconocidas y cuyas vidas dan un vuelco brutal cuando utilizan dichas aplicaciones místicas para lograr sus propios objetivos. La pandemia digital empieza a tomar forma.

El sacar a flote la cara más oscura y terrorífica de internet se está convirtiendo, prácticamente, en un subgénero del terror por derecho propio. En Almas Oscuras hemos tenido ejemplos de todo tipo, desde los horrores más “reales” (y por lo tanto los más escalofriantes) al estilo de Megan is missing, pasando por epidemias globales transmitidas a través de una popular red social en Antisocial. Y lo cierto es que cuando uno toma la decisión de inscribirse en una red social o a cualquier otro tipo de servicio prestado en la red, rellena un formulario y, por supuesto, no está dispuesto a leerse las claúsulas de confidencialidad de la información personal (porque no tienes tiempo o porque, sencillamente, son un coñazo de mil pares de narices y sabes que, por mucho que te esfuerces, nunca acabarás de entenderlas del todo), sí puede surgir cierta sensación de que, de algún modo, estás vendiendo tu alma al diablo.

The Den

Russian Chat Roulette

The Den

Elizabeth emprende un proyecto de investigación, merced a una beca de posgrado, sobre las conductas sociales que se dan en un sitio de internet conocido como The Den, lugar de citas virtuales. Tras varias sesiones de chats aleatorios contempla horrorizada el asesinato en directo de una adolescente.

Tras un primer contacto infructuoso con la policía, que desestima el vídeo grabado como una broma viral, Elizabeth se interna aún más en The Den para demostrar que lo que vio es real. Por desgracia, los rincones más oscuros de la red sólo guardan dolor y sufrimiento para ella y sus seres queridos.

Con aires del famoso segmento, no sé si para bien o para mal, de “V/H/S” llamado “The Sick Thing That Happened to Emily When She was Younger”, por aquello de usar la narrativa de un vídeo chat como lenguaje principal del proyecto, The Den es el debut tras las cámaras del norteamericano Zach Donahue. Ya hace varios años que las nuevas tecnologías se han convertido en una de las mejores escusas para una cinta de horror. Tal vez los primeros en hincar el diente al cable fuesen nuestros queridos amigos orientales, ahí tenemos “Kairo” en 2001 como gran representante del nuevo “terror socio-tecnológico”. Aunque no me gustaría olvidar a las que quizás sean la cintas más entrañables mezclando el mundo virtual con el real de forma macabra: “El cortador de césped” y “Brainscan”.

Antisocial

Un viaje a través del cyberinfierno

Antisocial

Cinco amigos de la universidad se reúnen en una fiesta para recibir el Año Nuevo. Sin ellos saberlo, una epidemia ha entrado en erupción, causando brotes en todo el mundo. Con nadie a quien recurrir, se atrincheran dentro de la casa con la única compañía de sus móviles, ordenadores portátiles y otros dispositivos de alta tecnología. Utilizan sus dispositivos para investigar la posible causa del brote. A medida que el virus se propaga, el ambiente en la casa transita del miedo a la paranoia. ¿Quién está a salvo? ¿En quiénes pueden confiar? La realidad se vuelve borrosa, ya que poco a poco descubren el origen del virus causante de la enfermedad … y no hay vuelta atrás.

Son muchos los que ya se han apresurado a presentar la candidatura de Antisocial, debut en la dirección del candiense Cody Calahan, a mejor película de terror independiente de 2013. La película de Cody mezcla dos elementos muy manidos dentro del género. Por un lado los “infectados”, que no son otra cosa que esos pobres desgraciados que por obra y gracias de alguna terrible enfermedad que se propaga como la peste (o por alguna otra inverosímil razón que se les pueda pasar por la cabeza a los guionistas de turno) acaban convertidos en una especie de zombis rabiosos deseosos de mandar a la humanidad a tomar viento. El segundo elemento lo conforma el horror a internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías. Quizás no tan reicidente como el tema de los infectados, pero también presente en un buen número de títulos en los últimos años.