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Sacristán exorcista

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REC 4: Apocalipsis

En el mar nadie escuchará tus gritos

REC 4: Apocalipsis

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

REC 4: Apocalipsis

La saga creada al alimón por Paco Plaza y Jaume Balagueró, es sin duda, uno de los referentes del buen hacer del fantástico nacional. Una colección de cuatro títulos que ha sabido jugar sus cartas y retorcerse, argumentalmente, para ofrecer al espectador algo distinto en cada una de sus entregas: si la primera nos narraba las desventuras de una joven reportera, Ángela, encerrada en un edificio plagado de vecinos infectados por un extraño virus (todo en formato found fotage), la segunda parecía un más de lo mismo hasta que descubríamos SPOILER que los infectados eran en realidad seres poseídos por una fuerza demoníaca FIN DEL SPOILER. Tal vez conscientes tanto de la saturación de zombis en la industria y del material encontrado como recurso narrativo, REC 3 abandonaba su look doméstico y apostaba por la narración convencional y por no tomarse en serio, creando una comedia que sorprendió a muchos y disgustó a los seguidores más puristas.

Balagueró, en esta última entrega, retoma a la protagonista de los dos primeros filmes: Ángela (Manuela Velasco) y comienza la acción en el punto donde finalizaba REC 2; creyéndose finalmente a salvo, la reportera despierta en una instalación científica en medio del océano. Ella, junto a otros supervivientes de las tres cintas anteriores, serán conejillos de indias para una serie de experimentos que tratan de indagar sobre la naturaleza de esta amenaza. Un accidente y una comida pesada servirán de desencadenante de un nuevo brote al que tendrán que hacer frente, con uñas, dientes y objetos afilados, los pocos no infectados que, para colmo ,están encerrados en medio de ninguna parte.

Estamos ante la entrega más comercial y más dinámica de esta tetralogía y desgraciadamente también ante la menos terrorífica; la buena noticia es que es la que mejor equilibra acción, humor, sangre y supervivencia. El salto del guión a una instalación en mitad de mar elimina ese aroma de terror doméstico, en espacios conocidos en el día a día, que tan bien funcionaba en sus dos primeras entregas. En su lugar la película nos emplaza en un escenario más propio de títulos norteamericanos y termina por crear en este REC 4 un Resident evil a la española… Los pasillos y recovecos son un lugar perfecto para que este director se luzca con lo que mejor sabe hacer: usar la profundidad y los espacios fuera de campo para crear tensión y logra una película casi igual de claustrofóbica que en su primera entrega.

Lo mejor: El nuevo giro respecto a la naturaleza del brote y Manuela Velasco repartiendo caña.

Lo peor: Aún cuesta trabajo ver ciertos códigos del cine comercial norteamericano en cintas nacionales... Pese al esfuerzo se nota cierto desgaste en la fórmula.


Inner Demons

El chute de Satán

Inner Demons

El programa se inicia y una joven de dieciséis años es el objetivo. Su adicción debe terminar y, para ello, contará con la ayuda del equipo del programa de televisión y sus familiares. ¿Pero y si esa drogadicción es solo la punta del iceberg de algo mucho más horrible?

¡Ah, las drogas! Como miembro de la generación “Trainspotting” no voy a negar nada; no obstante prefiero desviar vuestra atención hacia películas como “Someone’s knoking at the door”, “Psychotica”, “The Tripper”, “Prometeus”, “One Way Trip”… ¿qué tienen en común? Preguntemos a Sick Boy.

Mezclar drogas y conducción no es divertido, eso lo sabemos sin necesidad de la DGT, pero mezclar drogas y terror tiene su aquel y cumple adecuadamente en pantalla. Con todo, reconozcamos lo triste que es verse enganchado a cualquier sustancia ilegal, sobre todo si eres pobre.
Aunque ahora no toca hablar de “crocodile” u otras drogas increíbles que avocan a la humanidad a protagonizar una película de zombies demasiado real. Es el turno de hablar de la norteamericana “Inner Demons”, una película independiente que va a distribuir IFC (¡estos tíos no paran!): planteada como si fuese un programa de televisión del estilo intervención, nos presenta a una joven, con dejes siniestros, que hace tiempo decidió abandonar el mundo de los cuerdos en pro de la felicidad sintética de la heroína. Entre pico y pico, su familia ha decidido apuntarla a un programa de televisión donde, apelando a los instintos más básicos de su víctima, esperan redimirla. Todo muy poco terrorífico (o mucho, según se mire), pero que acabará siéndolo gracias a una vuelta de tuerca demoníaca.

At the Devil's Door

Almas de segunda mano

At the Devil's Door

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

At the Devil's Door

La joven y ambiciosa agente Leigh es contratada para vender una casa con un turbio pasado y malévola presencia. Durante sus primeros intentos se cruza con una chica perturbada quien cree es la hija fugitiva de la pareja que ha puesto en venta la propiedad. Cuando Leigh trata de intervenir y ayudar a la chica, se ve enredada, así como su hermana artista, con una fuerza sobrenatural y demoniaca que busca un nuevo hogar a cualquier precio.

“At the Devil’s Door”, también conocida como “Home”, prometía darnos unos cuantos sustos y contar de forma inteligente una historia que esperábamos más retorcida según el trabajo anterior, y debut, de su director y guionista: Nicholas McCarthy. Desgraciadamente, el autor de “The Pact”, cinta que cosechó un éxito relativo, suficiente como para tener en ciernes el estreno de su secuela, no se ha mostrado todo lo brillante que algunos pensábamos, dejándonos con un sabor de boca agridulce y cierta decepción, pese a que su nuevo intento dentro del género alberga cualidades positivas, más si cabe hablando de una producción independiente de bajo presupuesto.

Para un servidor, sería su simple guion el que representa el principal problema de “At the Devil’s Door”, a un nivel en el que me resulta imposible realizar comparaciones con otras cintas sin casi desvelaros su final. La historia la tenemos resumida en el tráiler e incluso la sinopsis oficial de la cinta narra tres cuartas partes de la historia. Quizás no sería un problema de peso si la narrativa fuese lo suficientemente espectacular como para hacernos olvidar que no existe materia para desarrollar una historia con un mínimo de complejidad; la verdad no será por falta de ganas por parte de McCarthy, porque ha planteado su cuento de una manera no lineal, con saltos en el tiempo, narrado desde tres perspectivas diferentes que se van entrelazando por la interacción del mal, bastante ramplón habida cuenta de encontrarnos ya metidos en el siglo XXI.

Lo mejor: La actuación de sus tres actrices principales.

Lo peor: Demasiados simple y predecible.


The Possession Experiment

I+D+I

The Possession Experiment

Un estudiante se embarca en la tarea de documentar casos de posesiones para su proyecto de teología. Brandon cree firmemente en que podrá demostrar públicamente, usando cualquier red social a su alcance, la existencia de exorcismos reales. Sin embargo, pronto se verá enredado en un juego demoniaco donde toda su realidad se desmoronará.

Impresionante tráiler de una cinta de posesiones cualesquiera; aparentemente, “The Possession Experiment” ha logrado una espectacularidad pocas veces vista en las actuales producciones de posesiones y diablillos, las cuales se prodigan especialmente como bien se puede concluir por la cartelera de los últimos cinco años. A la chita callando se anuncia el cercano estreno del segundo largometraje de Scott B. Hansen, desconocido director y guionista estadounidense del que nadie esperábamos nada a juzgar por sus trabajos, principalmente en formato cortometraje. Aunque habitualmente se trata de un subgénero venido a menos por lo predecible de su propuesta, parece que “The Possession Experiment” apuesta por un ritmo trepidante, sustos a go-go y una buena dosis de terror físico (a juzgar por la violenta presencia de poseídos con bastante mala leche); obviamente la originalidad tampoco destaca por ser su punto fuerte. Otro detalle que se le agradece es ver como se le da un importante papel a las nuevas tecnologías y medios de comunicación virtuales pero sin dejarse llevar por la típica filmación cámara en mano, ojala se mantenga el equilibrio en el resultado final, tal y como pudimos disfrutar en “Sinister”, una muy buena cinta a reivindicar.