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Dead Sushi

Splatter servido crudo sobre arroz

Dead Sushi Póster

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  • Título original: Deddo sushi
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2012
  • Director: Noboru Iguchi
  • Guión: Noboru Iguchi, Jun Tsugita, Makiko Iguchi
  • Intérpretes: Rina Takeda, Shigeru Matsuzaki, Kentarô Shimazu
  • Argumento: ¡¡¡¡¡Un tóxico infecta el sushi de un restaurante convirtiéndolo en una máquina asesina!!!!!
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Dead Sushi ext

Podéis disfrutar de Dead Sushi, con subtítulos en inglés, desde casa hasta el 14 de Octubre justo AQUÍ

La joven Keiko no puede aguantar más broncas de su padre. Él quería un hijo, pero la naturaleza tuvo a bien traer una niña al restaurante donde el famoso chef prepara el mejor sushi del país. Con sus lecciones de kung-fu y preparación del arroz y el pescado bien aprendidas, Keiko parte a la aventura hasta dar con un restaurante regido por una dominanta señora. Allí trabaja como camarera hasta que la resurrección de varias bandejas de sushi, debido a un experimento científico, la obligan a revelarse como: ¡la maestra sojuzgadora del sushi asesino! ¡Yeah!

Dead Sushi es otro nuevo splatter japonés que viene a continuar la senda iniciada por DeadBall, Killer Motel, Tomie Unlimited, Dead Sushi, Mutant Girls Squad, RoboGeisha, Fashion Hell, Helldriver, Vampire Girl vs. Frankenstein Girl y Samurai Princees; entre otras. Seguir leyendo…

Lo mejor: Es una apuesta segura, además los golpes de humor son superiores a sus congéneres.

Lo peor: La fórmula del splatter japonés acusa cansacio, no resulta muy impactante.

Treevenge

Nunca debimos abandonar la sopa primigenia

Treevenge Poster

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  • Título original: Treevenge
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2008
  • Director: Jason Eisener
  • Guión: Rob Cotterill, Jason Eisener
  • Intérpretes: Jonathan Torrens, Sarah Dunsworth, Maris Morgan
  • Argumento: Los árboles navideños, arrancados de sus bosques, planean la venganza contra las personas disfrutando de las fiestas.

80 |100

Estrellas: 4

Treevenge Grande

Quiero agradecer efusivamente a Eddie Lamorgue (de LaMorgueCinema) por la publicación, en su blog, de pequeñas gemas como la que nos ocupa. Sin el trabajo de estos aficionados, dedicados en podrido cuerpo y corrupta alma al cine de terror, no íbamos a disfrutar ni la mitad del cine que tanto amamos. ¡Seguid en la brecha!

¿Que ocurriría si los árboles cobrasen lucidez y fuesen conscientes, así como dolorosamente sensibles, de las atroces indignidades a las que el ser humano los somete?

Canadá, una pequeña ciudad sin problemas que prepara la celebración de la Navidad, época de milagros y asesinatos rituales desde que el nacimiento de Jesucristo la inagurase. Los abetos tiemblan cuando llegan los depravados leñadores, pero su paciencia se está agotando. Ni un siglo más, ni una año más, ni un segundo más.

El director y el guionista de Hobo with a Shotgun, además del trailer falso para la dupla Grindhouse y el corto en que se basaba su puesta de largo, el cuál sobra decir que ha sido una de las grandes revelaciones del año; pues entre estos trabajos, justamente en 2008, estrenaron un premiado cortometraje que demuestra como el éxito de Hobo en la ciudad del pecado no ha sido flor de un día.

Comedia negra, escatología sexual inédita, irreverentes viñetas de splatter explicito y una cruel venganza que entronca directamente con la sangría, que no os podéis perder, de un tal Rutger Hauer. Aunque en esta ocasión presentada en cómodo formato píldora, y es que estamos hablando de un corto de quince minutos a la antigua usanza: una micropelícula que desecha la complejidad por la presentación, usando una estética visual rica en matices, partiendo de una idea innovadora pero simple y cuyo trasfondo no son las lecturas filosóficas si no el entretenimiento. Amén de presentarnos un marco encantador y surrealista, que supone esa Navidad donde el rojo contrasta sobre el blanco de la nieve, merced a nuestros abetos justicieros preferidos.

Partida en dos mitades bien diferenciadas, Treevenge detona en un festín gore final que contrasta dolorosamente con el colorido de la encantadora ciudad donde se celebran unas típicas navidades “pseudoyankies”. Aunque como en Hobo, los vivos colores, los personajes sonrientes y la fotografía clara no esconden la depravación humana que motiva el nexo común entre ambas obras: la rebelión granguiñolesca de la inocencia frente a la hipócrita maldad humana. Por supuesto, desde una perspectiva burlona y cínica que evita cualquier discursito moral que hubiese fastidiado la experiencia. El ecologismo queda lejos del punto de mira de Eisener y Cotterill, pero desde luego que se puede extraer una lectura muy simpática de la historia narrada por el cortometraje: “la humanidad es ridícula”.

Cita ineludible para los amantes del cine gore y el humor negro, porque no se sentirán decepcionados por ningún aspecto de este cortometraje empaquetado en un brillante y pulido envoltorio dorado. Actores graciosos, efectos especiales de la vieja escuela, fotografía, dirección y banda sonora de lujo sin renunciar a la “suciedad” de un proyecto independiente… ¿qué más se le puede pedir al gordito barbudo del traje rojo?

Lo mejor: Lo divertido y cruel que resulta

Lo peor: Que no se estilen más cortos así

Gothic and Lolita Psycho

Infantil, gótica y psicópata

Gothic Lolita Poster

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  • Título original: Gosurori shokeinin
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2010
  • Director: Gô Ohara
  • Guión: Hisakatsu Kuroki
  • Intérpretes: Rina Akiyama, Ruito Aoyagi, Asami, Yukihide Benny
  • Argumento: Yuki busca venganza sobre aquellos que mataron a su madre. Con sus poderes infernales de Gothic Lolita les dará caza.

75 |100

Estrellas: 2

Gothic and Psycho Lolita

Mr. Zombie vuelve a las andadas y, rápido cual centella, nos trae otra reseña asiática – con información muy interesante sobre la moda Gothic Lolita -, pero esta vez en forma de apetitoso splatter que un servidor también recomienda encarecidamente. Os dejo con las acertadas palabras de Mr. Zombie

Gothic Lolita o “GothLoli” (gosurori; algunas veces conocido como “Loli-Goth”) es una subcategoría dentro de la Moda Lolita, una moda callejera popular entre algunas chicas japonesas, y en un nivel más bajo, entre chicos.

La Moda Lolita enfatiza en la Moda Victoriana y Edwardiana y en ocasiones tratando de imitar el aspecto de las muñecas victorianas de porcelana. El periodo Rococó también ha sido definido como una influencia dentro de la moda Gothic Lolita. Este estilo aplica la estética de la Moda Gótica con un aspecto infantil típico de la Moda Lolita. El nombre y origen del termino GothLoli es una combinación entre lolita y gótico.

El estilo “GothLoli” típico se originó a mediados del 1998 y se hizo más accesible en varias boutiques y tiendas por departamento en el 2001. Algunos observadores consideran la moda como una reacción a la subcultura kogal de Shibuya, dado que la mayoría de los que participan en el Gothloli están en desacuerdo con esta. La popularidad del Gothloli como estilo distintivo llego a su punto más alto en los años 2004 y 2005 en Tokio, y al presente se mantiene como una de las modas “alternativas” entre la juventud japonesa. Su popularidad fuera de Tokio se mantiene baja aunque creciente en muchas áreas, al igual que el fenómeno de los café meido relacionados con ésta.

En Japón el Gothic Lolita es un fenómeno mercadeado de forma masiva, aunque no es una moda llevada de forma extensa, mantiene un alto nivel de visibilidad, particularmente en las calles de Tokio y Osaka, en la televisión, al igual que en manga. La moda ha trascendido a otros países, gracias en parte a la publicación occidental de la revista japonesa FRUiTS, donde el estilo GothLoli se mezcla con el de otras tendencias juveniles de Japón. Aunque la mayoría hace referencia al Gothic Lolita como una moda hay quien lo considera un estilo de vida o subcultura, considerándose a sí mismos, y no a su indumentaria, como “gothic lolita”.

Tras este preludio para comentar brevemente sobre esta moda originaria de Japón y su historia, y agradeciendo a Gogo por los datos sobre el tema, ya que Mr zombie conoce el cine asiático y la música asiática, pero en cuanto a moda de este calibre no esta muy puesto, me centro ya en lo que es la película, su trama y en si vale la pena lo que aquí nos cuenta su director, Go Ohara:

“Yuki quedó traumatizada por el asesinato de su madre por una de las bandas más crueles y ahora, su oscuro e infantil estado mental se refleja en su atuendo de lolita gótica. Lejos de ser inocente e inofensiva, convertirá a sus enemigos en sanguinolentas masas de carne con el uso de su sombrilla espada. Deberá dejar a su paso un reguero de miembros lacerados para encontrar la verdad sobre la muerte de su madre.”

En tres líneas se comprende perfectamente la trama en la que va a girar la nueva película de Go Ohara. Yakuzas malos malosos se las verán cara a cara con una versión gótica de Terminator, con un paraguas como demoledor gadget, que destroza miembros como si nada, y con unas acrobacias dignas de las mejores funciones del “Cirque du Soleil”.

Y con solo eso y rebozado con los típicos géiseres de sangre y trocitos de restos humanos perfectamente troceados al mejor estilo de Cárnicas González, Gothic and Lolita Psycho triunfa en lo mas importante, hacer disfrutar al personal con poco menos de hora y media de locura “frikijapo” sin apenas pausas ni tiempos muertos.

Y es que desde el arranque todo es cuesta abajo y sin frenos, pero en el buen sentido. La cosa empieza con un malote sorbe fideos que hará estremecer el estomago de mas de un desprevenido, por la forma cómica y repulsiva del tipejo en cuestión. Un local de mala muerte donde da paso a escenas surrealistas de peleas de mafiosos, ajusticiamientos yakuzas a los pobres deudores y danzas tribales japonesas con música pop. En medio de todo este “sarao”, hace su aparición repentina la chica “destroyer” y monta un despiporre digno del “camarote de los hermanos Marx”, por su tono jocoso y esas peleas con guiños a Matrix y a Terminator.

Todo lo que sigue es la venganza de lo lolita, que buscará a los sicarios para darles cuartelillo de la peor manera posible, y es que el arma de la chica es mas peligrosa que un bazuca en manos de Rambo. Pero todo esto y algunas cosas mas, contadas eficientemente, con buen ritmo, mejor manejo de las escenas de acción y gore y unas actuaciones bastante potables, harán de Gothic and Lolita Psycho una película muy entretenida y dicharachera.

Las pocas partes negativas a mencionar serian los a veces alargados flashbacks en tono sepia, cortando a veces el ritmo cuando esta “in crescendo”. Alguna actuación excesivamente mediocre, en especial de parte de algún malo, que desentona con la buena interpretación de Rina Akiyama, y algún fx algo cantoso en su ejecución, pero ninguna de estas razones es nada grave y en conjunto esta película, mezcla de géneros con sabor a cine friki japonés, es a mi gusto muy satisfactoria.

Me lo sigo pasando pipa con este tipo de cine loco ideado por las mentes corruptas, en el buen sentido de la palabra, de los Yoshihiro Nishimura, Noburo Iguchi y ahora este Go Ohara, que hace con Gothic and Lolita Psycho su mejor película hasta la fecha, muy superior a la buena pero ambigua Geisha Assasins (o Geisha vs Ninjas).

Lo mejor: Su alto contenido en divertimento gamberro

Lo peor: Flashbacks intercalados incorrectamente y alguna actuación

Dead Ball

¡Vaya pelotas!

Dead Ball Grande

Esta noticia viene de puño y letra de un buen amigo del blog: Mr. Zombie. Un entusiasta cinéfilo – su afición trasciende géneros – al que seguro todos conocéis por sus doctos comentarios (particularmente en esos hilos sobre cine asiático que siempre me demuestran lo poco que sé del séptimo arte). Sin más, os dejo con él; solo pedirle que no se haga mucho de rogar antes de presentarnos su siguiente texto.

Dead Ball PosterLa nueva locura de el estudio Sushi Typhooon se llama Dead Ball y esta dirigida por Yudai Yamaguchi. Si nos remontamos al año 2003, y dentro de la filmografía de este director, podremos observar que dirigió una película llamada Jigoku kôshien / Battlefield baseball. Se podrá apreciar que Dead Ball y Battlefield baseball tienen cosas en común. La primera es el deporte del béisbol como parte central de ambas películas, la segunda es que tienen tramas similares. La del año 2003 contaba sobre un equipo de béisbol de un instituto que, en el campeonato en el que está tomando parte, les toca competir contra el instituto más duro de pelar de todos, en el que los jugadores gastan un look a medio camino entre militar y zombie.
La película, por cierto, se puede ver en VOSE y es bastante alocada, con ese aire de humor amarillo característico de los japoneses.

En Dead Ball, Jubei, niño prodigio del baseball, tuvo que dejar de practicar el deporte del béisbol cuando mató accidentalmente a su padre con uno de sus lanzamientos.
Cuando es enviado a un reformatorio después de una masacre, descubre que su hermano murió allí mismo de una extraña enfermedad. Tendrá que aliarse con el equipo local de la prisión para combatir a las Dalias Negras.

Dirigida de Yudai Yamaguchi, estará protagonizada por Tak Sakaguchi, Mari Hoshino, Miho Ninagawa, Takamasa Suga, Jhonmyon Pe, Miho Harita, Mickey Curtis, Kouichi Yamadera y Ryosei Tayama.

Dead Ball promete diversión y locura japonesa al por mayor. El trailer a simple vista así lo muestra , con fx gores y humorísticos y el béisbol de trasfondo, resultará un splatter en forma de comedia muy apetitoso , aunque solo para paladares acostumbrados a este tipo de cine oriental.
Se estrena este mes de julio en cines japoneses, así que tocara esperar bastante para poder catar alguna versión ripeada de la película.

The Bloodfest Club

Miyagi-san enseña a dar cera a los demonios

The Bloodfest Club

A nadie le extrañará a estás alturas que le presente una nueva comedia sangrienta, basada en el puro homenaje al cine de video-club de los ochentas (en este caso Karate Kid, Prom Night o, básicamente, la obra y milagros del expresivo Chuck Norris); pero es que esto de mezclar comedia y horror siempre ha dado potables resultados en pantalla: desde los primerizos intentos de Abbot y Costtello hasta las producciones de altos vuelos como Zombieland. Y ni decir tiene que después de Shaun of the Dead la veda se abría, a principios de este joven siglo, por conseguir un trozo de ese pastel llamado taquilla… a cualquier precio desgraciadamente. Así nos hemos tenido que tragar multitud de subproductos colados como “zombedys” o, a veces, publicitados mediante coletillas al estilo de “el homenaje definitivo a los años ochenta”.

En estas condiciones casi parece innecesario hacerse cábalas sobre lo que ofrecerá la norteamericana The Bloodfest Club, una cinta independiente con altas dosis de parodia, que está actualmente en sus primeras fases de post-producción. Solo basta con echar un vistazo al trailer, especialmente al tremendo pelucón “jevy” de su protagonista y los entrenamientos junto al sucedáneo del “sensei Miyagi”, para darnos cuenta de que no hay nada nuevo bajo el techo de un instituto acechado por una criatura infernal, pero protegido por un conserje adicto al metal y a las películas de Chuck Norris (sic)

¿Cambiará algo el qué esta vez venga de la mano de Oscar Madrid y Jim Ousley, dos autores premiados en los círculos underground por su opera prima Hooch & Daddy-O, también otra comedia? Lo dudo, se intuye el chascarrillo fácil y las bromas de sal gruesa a costa de los tópicos del cine de instituto, ya explotados hasta la saciedad.

Quizás si se hubiesen alejado sus autores del cliché de perdedor-que-se-convierte-en-un-tipo-duro, pudiese causarnos The Blood Fest mejores vibraciones. Aún con todo, no se ve un mal entretenimiento para esas reuniones cerveceras con los amigos, donde uno puede dejarse llevar por su lado más descerebrado y casposo. Si funciona en ese aspecto, creo que habrá cumplido su cometido con creces.

De momento se está preparando una versión “corta” de este “sangriento explotation con sabor a spaghetti western de venganzas con moteros, osos y entrenadores”, según sus propios autores, para abrir boca ante el inminente largometraje; veremos en que quedan tan ambiciosos planes…

Violador Desalmado

Un experimento splatter

Un experimento splatter, donde la sangre y el sexo no tienen mayor razón de ser que el desagradar. Bien sea por las formas frías, descuidadas e impersonales de los párrafos o debido a las aberraciones de bajo presupuesto perpetradas; el cuento produce poco más que extrañeza. Agudizada ésta, por los detalles morbosos, mis sinsentidos personales y las bromas internas muy en la línea de Stephen King. Aunque poco trabajado, refleja parcialmente ciertos sentimientos encontrados, que me provoca el cercano Halloween, no espero que os guste; solamente que esta pieza afrancesada, os “desasosiegue” de una forma u otra.

Un cuento cuya mera existencia es anecdótica…

RoboGeisha

Vivo ó muerto usted se lo montará conmigo

RoboGeisha_Poster

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  • Título original: RoboGeisha
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2009
  • Director: Noboru Iguchi
  • Guión: Noboru Iguchi
  • Intérpretes: Yoshihiro Nishimura, Aya Kiguchi, Asami
  • Argumento: Dos hermanas que estudian para Geishas, son secuestradas por una malvada mega corporación, convirtiendolas en cyborgs asesinos que acometan sus oscuros planes.

75 |100

Estrellas: 4

RoboGeisha_Grande

A vueltas, nos encontramos una vez más, con otra muestra del splatter japonés de nueva generación: RoboGeisha, de la mano del incansable Noboru Iguchi. Lejos estamos de los pasos balbuceantes que daban los habitantes de las islas, a mediados de los ochenta, con la infame saga Guinea Pig. A estas alturas de la película, y más de veinte años después, las cosas ya no son iguales en el país del sol naciente. Su cultura milenaria, su serena forma de ver la vida está profusamente infectada por occidente. Las fronteras se difuminan en las regiones civilizadas y se agudizan en el tercer mundo; el trafico de cultura trash por fin es “legal” en Japón. Como resultado de ello, y particularizando en el cine gore, las películas orientales se van alejando de sus lastres pasados para convertirse en obras perfectamente internacionales, con el añadido de una envidiable profesionalidad en todas las facetas de estas producciones.

En esta ocasión quiero hacer hincapié en las dos ramas de la evolución de esta cultura gore, nacidas al amparo de la citada saga y de otras obras de culto como Tokio Snuff ó incluso Tetsuo de Shinya Tsukamoto.
Realmente no creo que en el séptimo arte sea fácil clasificar una producción dentro de un marco cerrado, dado que cada cinta contiene su propia idiosincrasia. Más si cabe cuando estamos hablando de algo tan poco definido como el cine gore; “¿películas donde debemos ver mucha sangre?” Una definición patética sabiendo que cada película es de su padre y de su madre. Sin embargo, para entender mejor (si es que hay algo que entender en tamaña comedia) RoboGeisha, veo necesario hablar un poquito de las dos corrientes más visibles del cine “sangriento”, que nos llega desde el borde oriental del mundo. Además, sobre mi consumido organismo empiezo a notar los efectos de la indigestión provocada por tanto pecho ametralladora, shuriken anal y ojos rasgados. Así pues, considerando esta reseña como mi canto del cisne personal dentro del splatter japonés (al menos en lo que a realizar reseñas se refiere), no veo mejor momento para estas y otras divagaciones. Aunque insisto en que se trata de una simplificación para acercarnos a un género incomprensible y, por si fuera poco, proveniente de un país incomprensible para los occidentales.

1) ¿Hasta donde puede llegar el ser humano?

RoboGeisha_Apoyo1

Digamos que esta rama del gore nipón hunde sus raíces en las cintas, prohibidas y mitificadas, de los excesos por antonomasia: Guinea Pig. Todos conocemos la bipolaridad existente en Japón. Su sociedad no alienta la expresión de los sentimientos y deseos; produciéndose, en el interior de la mayoría de sus ciudadanos, una fascinación por todo aquello que resulte extremo, perverso y morboso. De hecho, el tratamiento del dolor y el sexo es tan gélido que, a veces, uno se siente un maldito mirón indecente viendo este tipo de películas. La citada saga es un ejemplo de esta fascinación malsana. Todo un recital de abominaciones perpetradas por humanos sobre el cuerpo humano; rozando el masoquismo intelectual, vamos. Otro ejemplo, algo más light, sería la saga Evil Trap (ó Tokio Snuff); incluso me atrevería a decir que las obras más viscerales de Shinya Tsukamoto (Tetsuo, Bullet Ballet, Haze ó Tokio Fist) son, a la vez, influencia y ejemplo de esta rama.
Sin embargo, sus descendientes espirituales van siendo más difíciles de descubrir hoy en día. Es un estilo de cine, el de la casquería sin sentido, que se ha ido perdiendo en oriente. Entiendo que la influencia cultural externa, en las nuevas generaciones de japoneses, los lleve a interesarse más por otro tipo de visiones. Aunque siempre hay gente para todo y como muestra sirvan las imágenes que encabezaban este párrafo. Pertenecientes respectivamente a esos escasos delicatessen de la atrocidad: Cruel Restaurant (2008), Naked blood (1995) y la infame Grotesque *(2009). *

2) Los efectos de un empacho de wasabi

RoboGeisha_Apoyo2

Citado anteriormente, ese interés que los jóvenes nipones sienten actualmente por la cultura trash y pop proveniente de Europa y E.E.U.U., nos lleva sin remisión a un tipo de cine que pierde parte de su identidad cultural en pro del divertimento naif y rápido. Sobre todo por la relevancia que adquiere, en estas películas, el elemento cómico. ¿Urotsukidoji + Troma? Bueno, desde luego el sexo y la sangre siguen fascinando a un país que aun le cuesta mostrar abiertamente sus pensamientos; pero la fascinación ejercida ya adquiere unos tintes más (y perdonad por el giro) “tarantinianos”. Con un núcleo central muy parecido, estas producciones gustan de mostrarnos a guapas jovencitas luchando empapadas en sangre contra alguna amenaza de interés irrelevante. De hecho, un detalle significativo es el uso de actrices provenientes de las “pinku eiga” (ó cine erótico extremo por simplificar). Otro dato relevante, es la ausencia de un guión de peso; cierto es que el gore nunca ha necesitado de un guión para justificarse, pero esta rama, donde las tonterías, los momentos surrealistas y los personajes histriónicos abundan; parece más propicia para el desarrollo de una historia interesante dentro de sus absurdos. Aunque por lo general, excepto gloriosas excepciones (como Tokio Gore Police), la profundidad argumental es aun menor que en sus hermanas de “frío y sucio gore cuasi-snuff”.
Pero no todo es malo; todo ese batiburrillo de influencias suele dar buenos momentos dentro de estas películas. Y como todas siguen líneas muy parecidas, probablemente debido a que los equipos de producción de todas ellas comparten más de un par de nombres (entre los que destaca el infatigable Yoshihiro Nishimura); una vez vista una, si te gusta, tienes siempre entretenimiento para rato. Muy similar a los muñequitos de los transformers; todos se parecen, pero si te gusta uno no puedes dejar de querer más.
Al contrario que las cintas de la otra rama, este sub-sub-género parece vivir una época dorada, viendo desde hace tres años una media de tres/cuatro producciones anuales de una calidad en crecimiento. Para que os hagáis una idea, ahí va una pequeña lista con alguna de las imprescindibles presentes y futuras:

The Machine Girl (2008)
Mutant Girls Squad (2010)
Tokio Gore Police (2008)
Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009)
Samurai Princess (2009)
Gothic and Lolita Psycho (2010)

En resumen, unas cuantas horas de falditas cortas, erotismo de salón influenciado por Shin-Chan, aberraciones varias inspiradas por la nueva carne de Videodrome y Tetsuo, exagerados chorros de sangre provenientes de las cintas de samuráis y ninjas de toda la vida (esas que presentaba Coral Bistuer en el legendario programa Cinturón Negro), gags de dudosa comicidad y todas las chorradas que queráis añadir. Un estilo, que creo este año, ha llegado a su cenit y quizá se acerque a una prematura decadencia provocada por el exceso de producción, algo también muy típico en Japón, ese hermoso país sin medida.

Pero la pregunta es: ¿y en qué lado se encuentra RoboGeisha? ¿El frío y degenerado gore limitado solo por la imaginación de los torturadores? ¿El festivo y colorista “trash” de las falditas colegialas teñidas de rojo?

Vemos si la sinopsis nos aclara tan trascendentales dudas:

Yoshie y Kikue Kasuga, son dos huerfanitas que aprenden las artes de la Geisha; es decir, como complacer a un hombre a través de la sumisión total a sus deseos; allí, en una perdida academia de una época fciticia.

Yoshie es la hermana menor y más hermosa, pero vive a la sombra de su cruel hermana. Hasta que un día, Hikaru Kageno, el joven propietario de una mega corporación ,se fija en ellas dos y decide acogerlas en su hogar para enseñarles las habilidades definitivas de una geisha: el asesinato mediante la seducción

Aya KiguchiSupongo que viendo la foto de la actriz que interpreta a Yoshie (Aya Kiguchi), acompañando a estas palabras habréis deducido rápidamente por donde van los tiros y katanazos en RoboGeisha; mejor que una sinopsis, ¿verdad?. Espero que las féminas sepáis disculpar este lúbrico recurso, pero una imagen vale más que mil palabras; además reconoceréis que la chica está de muy buen ver. Efectivamente, esta película no tiene ni pies ni cabeza, no existe guión, los personajes son más planos que un Power Ranger con resaca, los diálogos de una telenovela son Quevedo en comparación…pero esta vez Noboru Iguchi se ha conseguido superar, creando la comedia splatter más compacta de toda esta hornada; y dado el número de títulos habidos no es moco de pavo.

Ya en la previa The Machine Girl, este director/guionista apuntó por donde le gustaba viajar a sus neuronas: una filia nacional con mujeres de cara de muñequita, la alteración de miembros corporales en armas y un sentido del humor entre los momentos menos inteligentes de los Monty Python y los momentos más inteligentes de Cañita Brava.

Lo cual deja a un pobre servidor sin recursos para reseñar tamaño compendio de chistes destinados a encefalogramas planos. Es más, el trailer muestra toda la sustancia que pueda contener el film. No habría mejor reseña que este. Sin embargo, si que se pueden puntualizar un par de aspectos que interesaran tanto a noveles en el sub-sub-género, como a los expertos en la locura amarilla.

Desde luego se dan cita en RoboGeisha toda la suerte de características típicas del splatter nipón. A saber:
a) Actrices pinku repitiendo en películas de otros amigos (en este caso Asami la cual pudisteis disfrutar en The Machine Girl ó Sukeban boy) y un total protagonismo de estas. ¿Los actores masculinos? Siempre secundarios cuando estas hembras aniñadas hacen aparición en pantalla.
b) Exceso a la hora de mostrar la acción ó violencia. Un exceso más cercano a los mangas de Dragon Ball que a los horrores góticos de Junji Ito ó Hideshi Hino.
c) El uso de los detalles más superficiales de la estética cyberpunk, como el reemplazo de partes del cuerpo por piezas robóticas. Vamos, que al final del metraje nuestras protagonistas excitarían incluso al terminator más frígido.
d) El humor y los sentimentalismos están a la orden del día. De esa forma tan japonesa donde los responsables del guión parecen muchachitos de diez años. Al menos ante los ojos del que suscribe.

Sin embargo, más allá de esta suerte de tópicos, Noboru Iguchi ha sabido plantear todo su discurso de una forma más adulta y loca a la par. Si tuviese que destacar algo por encima, diría que el humor funciona en el 90% del metraje. Eso sí, siempre dentro de los cánones del humor absurdo, de la exageración demente. Basten solo unos ejemplos, ¿habéis visto alguna vez edificios sangrar? ¿disparar shurikens con el culo? ¿una geisha-transformer? Pues aquí los veréis y con un ritmo e introducción adecuado para la risa. Incluso los números musicales y de baile, que en otras producciones se me suelen hacen pedantes, aquí consiguieron arrancarme sonrisas de incredulidad y diversión. Por encima de todo, como comedia funciona a la perfección y de ahí su nota, porque arrancará alguna sonrisilla hasta al emo más atormentado.
Creo que la formula de este acierto se basa el uso de un humor más irónico deseoso de burlarse de algunas de las bases culturales de Japón, como sus tradiciones alrededor de las geishas y sus clientes, las películas clásicas de Godzilla y Ultraman (Kaiju Eiga) ó la tradición robótica representada por los mechas de la serie Robotech ó el imperecedero Mazinger Z . Definitvamente estan aprendiendo a reirse de ellos mismos.
Incluso uno no puede evitar acordarse, medio en broma, de algunas escenas de la mítica RoboCop.

Como el ying y el yang, como el alpha y el omega ó cualquier principio de equilibro universal, esta vis cómica tan pronunciada tiene un precio asociado. A diferencia de luminarias como Yoshihiro Nishimura en Tokio Gore Police ó incluso el mismo en su anterior The Machine Girl, Noboru no está a la altura en el splatter, en la sangre, en la aberración. Más bien justito el nivel de hemoglobina, con unos efectos especiales de preponderante CGI (¡tch!, a mi la sangre por ordenador me chirriará toda la vida), cuya misión es siempre provocar la risa. Delirante es el momento en que unos robots tengu (un espíritu tradicional japonés de simbología fálica) se dedican a eyacular leche hirviendo porque…porque…ummm no recuerdo…¡ahh! ¡Sencillamente porque sí!

Sorprendentemente el nivel de ñoñerias, véase la relación entre las dos hermanas cuyas gazmoñerías producen nauseas, es menor que en otros títulos. Esta ahí, pero no se hace tan evidente quizá porque el ritmo de la película es muy alto. Aunque no sirve este ritmo para contar nada, no es una cinta en la que esperase giros de guión apabullantes, pero es que la condenada tiene menos desarrollo argumental que Vampire Girl Vs Frankenstein Girl. Pero ninguno os acercareis a RoboGesiha por las bondades de su guión, ¿verdad? Y puede que tampoco lo hagáis por las dotes interpretativas del elenco de actores, a lo mejor os lleváis una sorpresa viendo que los actores cumplen de sobras con su cometido; por simple que este fuera. En especial, Aya Kiguchi resulta todo un descubrimiento para lo que son los estándares del patrimonio actoral en Japón.

Con respecto a otros detalles técnicos también estamos ligeramente por encima de la media (a excepción de los efectos especiales por ordenador, demasiado llamativos a propósito). La banda sonora, el vestuario y una fotografía, insistente en realzar el amplio despliegue cromático y luminoso de la eficaz cámara de Noburo, consiguen recrear un mundo de fantasía sencillo, donde todo es posible. ¡Incluso la canción protesta! La edición no se queda atrás aportando ese ritmo anteriormente comentado, el cual no deja espacio para el aburrimiento.

Resumiendo, nos encontramos en un momento dulce para el splatter festivo que llega desde ese lejano país de locos, en el buen sentido de la palabra. Sus películas encuentran buena respuesta internacional, son lucrativas dado sus presupuestos relativamente ajustados y se dispara el talento de sus jóvenes realizadores, que están logrando con la experiencia una profesionalidad digna de alabar. Por el lado negativo, decir que esta profesionalidad y productividad dan cierta sensación de saturación. Encontrándonos cintas que están cortadas por el mismo patrón, hasta con los mismos actores; se resta un poco de magia a todas las locuras que sus responsables tienen a bien compartir.
En el caso concreto de RoboGeisha, la recomendación de su visionado resulta obligada puesto que resulta una comedia interesante por si sola; así como un homenaje a todos los asiduos a ese cine lleno de japonesitas ligeras de ropa y psicotronías propias. Aunque es importante destacar la importancia de una predisposición por parte del espectador; acercase hasta RoboGeisha solo con ganas de echar unas risas tontas, es la mejor y única invitación para verla.

Lo mejor: El humor, todo en RoboGeisha está al servicio del mismo. Y sorprendentemente funciona; especialmente por su gamberrísima escatología

Lo peor: Al hacer tanto hincapié en la comedia absurda, para aquel que no sea plato de su gusto, va a encontrar la cinta más odiosa de su vida. Y los clásicos momentos lacrimógenos (buf!)

¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “RoboGeisha” en VOSE (¡Gracias Eddie!).

The Graves

Dos malas actrices perdidas en el desierto

The_Graves_Poster

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  • Título original: The Graves
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Brian Pulido
  • Guión: Brian Pulido
  • Intérpretes: Clare Grant, Jillian Murray, Bill Moseley
  • Argumento: Las hermanas Graves se encuentran en medio de ninguna parte, concretamente en Skul City. Se han perdido de camino a la gran ciudad, ¿y qué mejor entretenimiento en pleno desierto de Arizona, qué visitar una mina encantada?

40 |100

Estrellas: 2

The Graves

Para bien ó para mal, en Almas Oscuras llegamos, con la reseña de The Graves, al final de la cobertura realizada al After Dark Festival 2010. Se podrían sacar muchas conclusiones, pero principalmente me quedo con el sabor agridulce que nos ha dejado todo este desfile de zombies, psicópatas, jóvenes disfuncionales y fantasmas. Buenas intenciones no le faltan al festival, ni en la difusión ni la selección de películas exhibidas. Un muestrario coherente con respecto al cine de horror independiente del 2010, pero como todos sabemos, la serie B no vive actualmente buenos tiempos; cuesta encontrar propuestas resolutivas. No abundan esas películas que impacten al espectador minimamente. Así pues, el After Dark es un buen ejemplo de ello, sus películas no son malas pero pasan sin pena ni gloria por nuestra pantalla. ¿Y es The Graves una excepción a este “quiero y no puedo”? Lamentablemente no, justamente es el paradigma perfecto de estas producciones independientes que, aun con ganas de ofrecer entretenimiento sin complejos, se ven lastradas por la incapacidad de sus directores en cristalizar las buenas ideas que manejan.

Megan y Abby Graves son dos hermanas huérfanas e inseparables que gastan su tiempo entre comics, garitos de mala muerte y mucha cultura basura. Megan, la hermana dura y atractiva, ha recibido una oferta de trabajo irrechazable en Nueva York; algo que probablemente obligue a las hermanas a separarse. Pero antes de que tan aciago momento llegue, deciden emprender un viaje por Arizona. Abby, la hermana sensible y atractiva, no las tiene todas consigo cuando llegan por accidente a Skull City; un pueblo minero de mala muerte donde todos sus habitantes parecen un poco extraños. Sin embargo, su viaje era una excusa para un fin de semana de aventuras, ¿y qué mejor aventura que visitar una mina abandonada supuestamente encantada?

Pero las descaradas jovencitas deberían haber aprendido más de todos los comics y películas de serie B que han consumido. En una mina abandonada y encantada, un par de chicas guapas solo pueden encontrar una cosa: muerte y terror

A estas alturas de la vida, con tantas reseñas escritas en Almas Oscuras sobre películas independientes, con guiones muy similares a The Graves, cuesta escribir algo nuevo ó inteligente sobre una película que es, precisamente, lo de siempre y muy tontorróna. Al leer el argumento, muchos habréis pensado de forma similar: “¡Qué argumento más soso! ¿Esta película no se ha hecho decenas de veces?”
¡Ah, amigos! Es que en el cine de terror está (casi) todo inventado, a mi particularmente no me importan los guiones repetitivos siempre que se lleve bien la historia y durante el metraje se produzca ese fenómeno extraño que tanto cine basura (entendido en el peor de los sentidos) está echando a perder. Hablo del interés, de la magia que ejerce el cine sobre el espectador, para que durante hora y media se sienta parte de lo que visualiza.

Brian Pulido, escritor y director de esta cinta, se demuestra con bastante poca experiencia en todos los aspectos técnicos y orgánicos. El guión es demasiado simple, apenas un esbozo, y cuando ya no tiene por donde salir, introduce una secta, adoradora de lo que demonios habite en la famosa mina abandonada, para justificar la última mitad de la película. Podríamos decir que las hermanas Graves encuentran en la mina un remedo de la familia de Leatherface con pinceladas sobrenaturales sobre sus cabezas. La influencia principal en el apartado sobrenatural, a mi modo de ver, sería Desesperación de la factoría Stephen King. Es obvio que Brian Pulido ha leído mucho comic y visto mucho terror de la vieja escuela, pero… ¿era necesario seguir punto por punto todos los cánones del género? Las chicas lanzadas y sexys, los pueblerinos chiflados, la posesión por un mal ancestral diseñado con CGI, las persecuciones a pie dando vueltas al mismo edificio….En fin, entramos en la misma dinámica. Si no te molestas en pulir un guión, cuando menos elige buenos actores, diseña buenos escenarios, imprime energía en las escenas… no sé, ¡haz algo! Parece que Pulido estuviese en la silla de director con el “six-pack” en mano y la cámara rodando, riendo las gracias a los actores y mirando el culo a las protagonistas.

La verdad que uno se podía esperar más de el creador de Evil Ernie y Lady Death, unos comics entre lo gótico, la comedia y el gore que no han tenido mucha difusión en España. Con tantos años de experiencia su guión me parece mediocre; y es que solo con el nombre, no se realiza una película. Al menos una buena.

A todo el festival de esta dirección sin pulso, se une un elenco de actores, que pese a contar con algún icono del género fantástico, está muy pode debajo del aprobado. Mención especial a la pareja protagonista: Jillian Murray (A la que pudimos ver en la prescindible Forget me not) y Clare Grant (Recién casada con Seth Green, sí, el que hace de Scott Maligno en la saga de Austin Powers. Con mucha envidia, te deseamos lo mejor desde Almas Rosas, digo…Oscuras)
Estas entrañables mujeres que interpretan a las hermanas Graves, acaparando un 80% de las escenas, bordan la inapetencia y la desgana con sus actuaciones. Vale que no se puede hacer mucho cuando tu guión hace aguas y solo te ofrece diálogos mediocres y estereotipados; pero chicas…cuando os ruedan en un garito con los Calabrese (grupo de horropunk que son de lo mejor en la película aunque no le llegan ni a la suela de los zapatos a The Misfits) ponéis todas las ganas del mundo, ¿pero cuando las cámaras os enfocan en el desierto? Ya no están en su salsa las pobres.

Ni siquiera los citados iconos del fantástico consiguen levantar un poquito el desarrollo de un proyecto destinado, al parecer, al sector más “emo” de la juventud estadounidense. Estos iconos son ni más ni menos que Bil Moseley y Tony Todd (psicópata a secas y cura sectario psicópata, respectivamente), los cuales no necesitan mucha presentación. Sin embargo, y en contra de todo lo que dice su bagaje como actores, aquí están totalmente sobreactuados y sometidos, quiero creer, a una dirección artística “de comic”. Estas sobreactuaciones, en el caso de Tony Todd, hacen a The Graves insoportable en sus apariciones. Sus personajes son planos y los veo fuera de cualquier contexto, meras excusas para llevar la aventura de las hermanas Graves a su final.

Si a todo esto (ya veis que me he quedado a gusto) le añadimos unos efectos especiales que mejor ahorrárselos, una edición deficiente, un ritmo anodino y un final digno de otro tebeo (pero de Zipi y Zape), donde las heridas mortales no son más que rasguños para aguerridas treintañeras…¿qué tenemos? Un desatino que no recomendaría a nadie de cultura castellana ó latina. Simplemente evitable, estáis avisado, puede sacar lo peor de vosotros. Vale, el cine es una cuestión de gustos y puede haber gente que disfrute con esta producción, pero su banalidad está a la altura de sus múltiples defectos. Cojea por todas las patas este perro. Mucho tiene que mejorar Brian Pulido en su próximo proyecto para que, si quiera, me moleste en verlo. Por cierto, ¿os he dicho que ese próximo proyecto esta en pre-producción y se llama The Graves 2? …

“¡¡Ja, ja, ja, ja!!”, se oyeron unas risas resonantes en la entrañas de la mina que nunca debió abrirse.

Lo mejor: La mezcla de elementos sobrenaturales con el típico ambiente slasher-hillbilly; así como la belleza de las hermanas Graves

Lo peor: Las actuaciones son merecedoras, en general, de una lluvia de tomates, los efectos especiales son muy primitivos, tanto los artesanos como los CGI y el guión carece de sustancia alguna