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Come True

La lógica de las pesadillas

Come True

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Come True

Pudimos disfrutar de Come True en la pasada edición del festival de Sitges. Debido a las restricciones por el COVID-19, el festival de Terrormolins ha tenido que trasladar a Filmin toda su programación y realizar la edición 100% online. Desde este viernes 13 hasta el 15 de noviembre, la película estará disponible en suscripción en la plataforma, y no queríamos dejar pasar la oportunidad de hablar de ella, una de las favoritas del año.

El one man Project es un concepto muy anclado al mundo de la música. En el cine, tiende a caer en proyectos que generalmente terminan quedando en segunda línea de fuego. Películas que abrazan lo independiente con una fuerza tal vez excesiva, encorsetándose a sí mismos. El caso de Come True, si bien es clasificable con total impunidad como cine indie con todas las de la ley, es algo distinto. Ya que se trata de una película que escapa a las normativas más convencionalistas. Sin dar el salto al experimental puro ni tampoco renunciar a la narrativa estándar. El uso de según qué herramientas harían saltar el eje de las mentes más puristas de no jugar tan claramente bajo sus propias reglas sin responder ante nadie. Y es que, en ese sentido, lo que Anthony Scott Burns, director de la película entre otras multitareas. Busca es apelar al sentimiento desde una forma muy cercana a lo musical.

Sarah (Julia Sarah Stone) acaba de huir de casa, y se ha llevado consigo la imposibilidad de conciliar el sueño por las noches debido a las terribles pesadillas que la acechan. Su día a día se ha convertido en intersecciones difusas entre cabezada y cabezada. Desesperada y sin lugar al que acudir, decide buscar la esperanza en un estudio universitario sobre el sueño. A medida que Sarah empiece a sentirse segura gracias a la tecnología empleada para el estudio, y su relación con el científico supervisor, Jeremy (Landon Liboiron), vaya avanzando, sus pesadillas parecerán acercarse cada vez más a su realidad.

Lo mejor: Lo da todo a favor de sí misma. Sin miedo a las consecuencias.

Lo peor: Las consecuencias.


Nuevo orden

Nuevo caos

Nuevo orden

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Nuevo orden

Pocas películas he visto este año que hayan causado tanta congoja en el público como lo hizo el pase de “Nuevo orden” entre los espectadores que la vimos en el Festival de San Sebastián. Imagino que el golpe fue igual de impactante en el festival de Venecia, donde recibió el Gran Premio del Jurado. No es para menos, “Nuevo orde*n” supone *una experiencia aterradora de esas que se quedan, como los olores desagradables, presentes en la memoria. Un miedo que surge porque, a pesar de ser una ficción, visualmente se antoja aterradoramente factible; es más, puede que en algun lugar del mundo esté pasando algo muy parecido mientras estás leyendo estas líneas.

La alta sociedad mejicana se da cita en la boda de dos de sus miembros. Los jóvenes festejan entre alcohol y cocaína, mientras los más mayores posturean y aprovechan para afianzar sus contactos. Todos felices y ajenos a que, a pocas calles, el pueblo se ha movilizado reclamando, de una vez por todas, una justicia social e igualdad de condiciones. En plena fiesta, un antiguo trabajador reclama la ayuda de sus señores, pues no tiene dinero para llevar a su mujer al médico y su vida pende de un hilo. La única que se apiadará de su historia será la futura novia (Samantha Yazareth Anaya) que dejará el festejo para visitar a su antigua cuidadora. Minutos después, la boda se ve interrumpida por unos violentos asaltantes… Ha nacido el nuevo orden.

Lo mejor: Es un excelente puñetazo que nos viene bien recibir.

Lo peor: El desfile de truculencia al que llega te deja completamente descolocado


Baby

Está todo dicho

Baby

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Baby

El director Juanma Bajo Ulloa se acercó a la localidad costera de Sitges a presentar su último trabajo: Baby. Las Expectativas eran altas pues su inquietante cartel en el que una araña abrazaba con sus patas un chupete, y el saber que la película carecía de una sola línea de diálogo, nos hacían dudar respecto a su propuesta. Desde luego la cinta de Ulloa no dejará indiferente a nadie. Lo que este director propone es una experiencia visual que precisa de un espectador pro activo que acepte su juego; el realizador por su parte le va a entregar un vistoso ejercicio de cine de factura elegante.

Baby es un cuento moderno. Pero que nadie entienda por cuento una historia disney, pues la película ha sustituido a la princesa por una madre drogadicta, asediada por el mono, que habita en un apartamento tomado por la suciedad y los vómitos. Es el mono y su incapacidad de atender a su pequeño, el que lleva a la protagonista a vender su hijo a una misteriosa mujer, léase bruja, que vive con otras dos jóvenes (puede que sean sus hijas) en una lóbrega villa, que hace las veces de castillo encantado. Rápidamente nuestra particular heroína se dará cuenta de su error y entrará a hurtadillas en la casa de estas tres mujeres para recuperar a su pequeño.

Baby es el trabajo más arriesgado hasta la fecha de este realizador. No sólo por su ausencia de diálogos, sino también por la insistencia de Ulloa en repetir sus símbolos como las rimas de un poema repiten las sílabas finales. No es casual esta comparación con la poesía, pues este trabajo, además de un cuento, bien podría ser un poema audiovisual. Poema que cuenta con un precioso prólogo musical. Las únicas palabras que escucharemos son las de la canción que acompaña esa secuencia inicial, en la que contemplamos la belleza y la crueldad de la que es capaz la naturaleza. Esa naturaleza estará presente durante la historia compitiendo en protagonismo con el resto de los personajes, pues tengo la impresión que para el director hombre y entorno somos todo uno.

Lo mejor: Visual y sonoramente brillante.

Lo peor: La ausencia de diálogos es un recurso tan forzado que termina afectara la acción. El interminable juego del escondite a mitad de cinta.


Un efecto óptico

Nueva York ya no es lo que era

Un efecto óptico

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Un efecto óptico

Quizás una de las cintas más extrañas de las proyectadas en el pasado Festival de San Sebastián, que también tendrá presencia en la próxima edición de Sitges, sea el último trabajo del director Juan Cavestany. Creador de series tan divertidas como “Vota Juan” o “Vergüenza” y las poliédricas historias cruzadas de “Dispongo de barcos” o “Gente en sitios” (ambas exhibidas en Sitges). Cavestany parece gozar moviéndose por géneros sin pudor, más interesado en captar a un público curioso que a una mayoría devoradora de títulos convencionales. Desde luego su nuevo film se ajusta más que nunca a esta norma; de hecho aún no sabría decir si lo que vimos era una comedia oscura o una cinta de terror... bien pensado, esa falta de definición fue la que finalmente me sedujo.

La película presenta a un matrimonio, Teresa y Alberto (Pepón Nieto y Carmen Machi), que después de años de esfuerzos deciden realizar su ansiado viaje a Nueva York. Desde su llegada les inquieta lo familiar que les resulta todo y lo poco sorprendente que es la gran manzana con respecto a la imagen que tenían en mente. Pronto comenzarán a cuestionarse esa realidad: ¿Están realmente en Estados Unidos o en Burgos? ¿Son ellos los que salen en sus selfies? ¿Están “Las Meninas” en el Metropolitan o es que han visitado el Museo del Prado? ¿Es su mundo real o están dentro de una película mal rodada? ¿Alguien corre peligro?…

Lo mejor: Una fumada en toda regla

Lo peor: Una fumada en toda regla