Alienígenas

Turno de noche

Verde que te quiero verde

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Antisocial

Bórrate cuanto antes del Face... del RedRoom

Antisocial

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Antisocial

Tenía todos los números para ser una nueva muesca en la pared. Una más. Una de tantas. Antisocial, debut en la dirección del canadiense Cody Calahan, reúne a media docena de universitarios en una casa para celebrar una fiesta de fin de año. Una rubia con pocas luces y un muchacho de color tienen incluso el atrevimiento de protagonizar un escarceo sexual minutos antes de que el apocalipsis estalle… y lo haga a nivel global. El destino de ambos está sellado. No se puede ser rubia, algo lerda, tener a un novio negro deportista, intentar echar un polvo… y pretender salir indemne. Las reglas preestablecidas del género son rígidas en este sentido, y no hacen excepciones. ¿Novedades en Antisocial? Pocas. ¿Originalidad? Escasa. Personajes estereotipados y situaciones que te dejan cierta sensación de déjà vu. Reminiscencias de Pulse, 28 días después o la novela Cell, de Stephen King (por citar solamente algunas). Y sin embargo, a pesar de todo ello, Antisocial no es una muesca más en la pared. No es una más. No es una de tantas. Hay algo que la diferencia. Algo que la hace destacar y que hace buena la afirmación de que “la originalidad, en el terror, está sobrevalorada”: Antisocial es divertida, entretenidísima y sus 90 minutos (más o menos) transcurren a la velocidad de la luz.

Un grupo de jóvenes universitarios se disponen a celebrar la noche de fin de año en la casa de uno de ellos. Pero pronto las cosas empiezan a torcerse. A través de una popular red social llamada RedRoom empiezan a llegarles noticias de un extraño virus que provoca en los afectados un estallido irrefrenable de violencia. Nadie sabe cómo se ha originado el mal. Ni cómo se propaga. Ni a quiénes afecta… Pero quizás tengan las respuestas a todas estas preguntas mucho más cerca de lo que imaginan.

Internet es el demonio… y las redes sociales el tridente con el que imponer su castigo a la humanidad. Vivimos pendientes de nuestro smartphone, de nuestra tablet, de nuestro muro, de las peticiones de amistad que recibimos, de la cantidad de amigos que somos capaces de acumular… Era tan sólo cuestión de tiempo que toda esta alienación virtual se nos volviera en contra y amenazara con exterminarnos de la faz de la tierra.

Lo mejor: Diversión y entretenimiento. Nada más... y nada menos.

Lo peor: Es un batiburrillo de cosas que ya hemos visto antes.


Grand Piano

Tócala otra vez Elijah

Grand Piano

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Grand Piano

Me encanta tragarme mis palabras, sobre todo cuando no son positivas… Confieso que entré en la sala siendo un mar de reticencias, con poca o ninguna confianza en que las premisas que conocía de este film funcionasen a lo largo de su metraje. Además, la firma de Rodrigo Cortés en la producción, con dos películas notables a sus espaldas (El concursante y Buried) pero también responsable en gran medida del ladrillo que era Emergo, no llegaba a endulzar la decepción que para mí supuso el anterior trabajo del director Eugenio Mira: la plúmbea Agnosia. Ambos nombres me sugerían que vería un ejercicio de estilo a la manera Norteamericana, visualmente solvente y completamente vacío, correcto y olvidable a las pocas horas. Nada más lejos de la realidad: Grand piano funciona y afina en cada nota de cine que produce; es entretenimiento puro, vacio y tramposón pero tan absolutamente bien ejecutado que roza, y en muchos casos supera, lo memorable. Me como mis palabras y comienzo los aplausos…

Elijah Wood es Tom Selznick, un pianista que regresa a los escenarios tras 5 años de retiro. Y lo hace por la puerta grande, interpretando una de las piezas más complicadas escritas para piano y orquesta, pieza cuyo autor fue, además, su mentor. Un exorcismo para su miedo escénico preparado por su esposa, una famosa actriz (Kerry Bishé) que desea que su marido recupere la seguridad en sí mismo. Nada más iniciar el concierto, con un lleno absoluto y un público expectante, una nota escrita en la partitura le anuncia que cualquier error que cometa o cualquier intento de llamar la atención significará una muerte segura para él o para su mujer. Sin poder detener la actuación y aislado ante la multitud emprende una comunicación secreta con su misterioso acosador (John Cusack) mientras sus dedos recorren frenéticamente las teclas del piano… Sin duda está ante el concierto de su vida y, si no se aplica, también el de su muerte…

La idea inicial de Grand piano nos recuerda a otras cintas de individuos incomunicados y enfrentados a un enemigo invisible pero con voz casi omnipresente. Colin Farrell en Phone Booth (Última llamada) o Johnny Depp de Nick of time (A la hora señalada) serían parientes muy cercanos de nuestro sufrido pianista; al igual que en éstas un espacio amplio se transforma, por la magia del cine, en un claustrofóbico nicho del que protagonista trata desesperadamente de salir ante la indiferencia de una multitud presente (aunque invisible ya que Mira apenas nos da planos de ellos) y también, como en las anteriores, el espectador contempla con impotencia como los intentos de escapar de la situación van, uno por uno, siendo neutralizados mientras el cronómetro sigue su rumbo…

Lo mejor: Una realización impecable y visualmente excelente. Wood se apunta otro acierto... ¿Cuántos lleva ya este chico?

Lo peor: Algunos secundarios no dan el pego. Muchas de las cosas se ven venir a kilómetros. Aunque excelente es una fantasmada en toda regla.


Magic Magic

Alicia solicita permiso para despegar... permiso concedido

Magic Magic

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  • Título original: Magic Magic
  • Nacionalidad: Chile, USA | Año: 2013
  • Director: Sebastián Silva
  • Guión: Sebastián Silva
  • Intérpretes: Michael Cera, Juno Temple, Emily Browning
  • Argumento: Alicia viaja a Chile para pasar una temporada junto a su prima Sara. Mientras se dirigen a una remota finca la joven Sara recibe una llamada que la obliga a regresar a Santiago dejando a su prima rodeada de extraños.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Magic Magic

Magic magic, film dirigido por el chileno Sebastián Silva, viene a sumarse a la larga lista de películas que narran o tratan de transmitir el infierno que supone perder la razón y lo hace aplicando un estilo muy particular: condensando con su lupa el interés, casi exclusivamente, en su protagonista y siguiéndola en la experiencia planteando muchos interrogantes y sin ofrecer, como sucedería en la vida real, demasiadas respuestas. Un viaje tan particular, como podéis imaginaros, se puede antojar árido, crispante e incluso fallido, o por el contrario, fascinante y desasosegante, dependiendo, como siempre, de las pretensiones del espectador que se enfrente al flim y de lo que busque encontrar en su visionado.

Alicia (Juno Temple) viaja a Chile para pasar una temporada junto a su prima Sara (Emily Browning) y algunos amigos de ésta, amigos, de los que nuestra protagonista no tiene ninguna referencia ni relación anterior. Mientras se dirigen a una remota finca la joven Sara recibe una llamada que la obliga a regresar a Santiago dejando a su prima rodeada de extraños. Pronto las inseguridades de Alicia y sus resquemores hacia los desconocidos compañeros empiezan a hacer mella… las alucinaciones no tardarán en colocar a la muchacha al borde del abismo, un precipicio cuyo peligro nadie parece calcular.

Los delirios de la mente humana son un campo de cultivo para los cineastas más intrépidos: desde el Corredor sin retorno de Samuel Fuller, al Shutter Island de Scorsese, o el El maquinista de Anderson, hemos sido testigos de muchos y variados despegues entre los haces de luz de una pantalla. Lo que ya no es tan común es que el proceso de locura y la degradación del personaje se cuente con tanta naturalidad y simplicidad como lo presenta el film de Silva; y es que, a pesar de que todos los garfios que mantienen a Alicia anclada a la cordura se van rompiendo, su entorno continua inalterablemente sereno, ayudando al espectador a contemplar la escena desde las dos orillas de la realidad.

Lo mejor: Excelentes actores. Un film enormemente personal.

Lo peor: Su desarrollo es lento y termina en algo que puede ser complicado de digerir.


Bad Milo!

Un mojón de demonio

Bad Milo!

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Bad Milo!

Reconozco que aún me sigo riendo con el ruido de un buen pedo, con los chistes verdes y las procacidades salvajes… Así que la idea de un demonio alojado en el ojete del culo de un sufrido personaje, se me antojaba la mar de entretenida y una vez visto el aspecto del monstruito en cuestión mis ganas de verla no hicieron más que crecer.

Phil (Ken Marino) es un ejecutivo en estado constante de tensión. Su jefe es un auténtico tocapelotas y su madre y el joven amante de ésta le presionan con que tenga un bebé. Aunque al principio cree que el stress le ha causado un problema de estómago, la realidad es mucho más compleja, ya que lo que reside dentro de él es un demonio que sale de su intestino para alimentarse y de paso tomarse la revancha por el malestar de su huésped. Ahora Phil necesita controlar su ira para evitar que Milo (así bautiza al ser en cuestión) salga de su culo nuevamente a impartir justicia. Para ello contará con la ayuda de un excéntrico terapeuta (Peter Stormare) con el que analizará la naturaleza de su furia y su vida familiar actual, junto a su joven y bella esposa, y su vida pasada.

Bad milo! es una comedia escatológica que sigue un esquema ya clásico en el humor-terror: un personaje encuentra un ser terrorífico al que tendrá que hacer frente pero que, a su vez, le ayudará para encarar y eliminar conflictos que asfixian su existencia. Así que, antes del capítulo final donde ambos luchan para que finalmente no sufra un ser querido, el monstruito o monstruitos se llevarán por delante a vecinos tocapelotas, ex-mujeres, jefes, madres o suegras molestas… Ejemplos hay a miles, desde la planta carnívora de La pequeña tienda de los horrores pasando por los Gremlins, o las asquerosas ratas de Willard (en cualquiera de sus 2 versiones).

Lo mejor: El personaje del sicólogo, recuerda a la serie B de los 80.

Lo peor: muchos intentos de humor pero pocos chistes acertados.