Bad Kids of Crestview Academy

Los niños pijos vuelven a pringar

Bad Kids of Crestview Academy

Han transcurrido cuatro año, y un nuevo grupo de estudiantes han dado con sus huesos en la sala de detención de la infame y prestigiosa Academia Crestview. Cuando Siouxsie, una estudiante de segundo año, sabotea una fiesta con el objetivo de vengar la muerte de su hermana, de nuevo un sábado de detención se acaba convertido en una cita con el infierno. No pasará mucho tiempo antes de que un ingenuo amante de los gatos, un traficante de drogas gay, la hija cachonda de un predicador, el hijo de un senador y un extraño joven, deban unir sus fuerzas preguntándose qué o quién les mantiene encerrados.

Cuatro años también han transcurrido desde el estreno de Bad Kids go to Hell, una película escrita y dirigida por un tal Matthew Spradling en la que un grupo de estudiantes rebeldes debían sobrevivir a una sorprendente y sobrenatural jornada de detención en la Academia Crestview. Es posible que el título no os suene de nada… Yo tampoco vi la película, y a juzgar por la dura crítica que escribió sobre ella nuestro añorado amigo Manu, supongo que no me perdí nada del otro mundo.

Officer Downe

La ley es ciega y cutre

Officer Downe

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Officer Downe

Los Ángeles está sometida al terror de los “Fortune 500”, una banda de despiadados mafiosos a los que les ha salido un grano en el culo: el oficial Downe. Este agente de frío corazón es el exitoso experimento del departamento de policía de la ciudad, un hombre que resucitará cuantas veces haga falta para impartir justicia a base de plomo por toda la ciudad. Ni los más estrafalarios villanos podrán contra esta imparable máquina de matar adornada con un pícaro bigotito.

Tremenda decepción la que ha supuesto esta “Officer Downe”. Basada en un ultraviolento comic homónimo que a pesar de su buena fama no conozco, esta película supone otro de los muchos clavos que van cerrando la tapa del ataúd de la serie Z. No es que esperase mucho de una obra que fagocita a “Robocop”, “Demolition Man” o “Juez Dredd” de forma descarada y cuyo presupuesto auguraba una dolorosa limitación a un estilo que, por otra parte, requiere recursos de altos vuelos y talento para plasmar tanta locura en pantalla. ¿Monjas adictas a la violencia? ¿Mafiosos aficionadas a llevar máscaras de animales y a coleccionar cabezas humanas? ¿Un maestro kung fu negro con poderes de teleportación? ¿Ninjas a la última moda del rap? ¿Una ciudad de Los Ángeles alternativa donde el crimen campa a sus anchas y la última barrera entre el orden y el caos es un policía inmortal?

Lo mejor: Un increíble potencial...

Lo peor: ... que no acaba materializándose.


Devil’s Domain

¿De qué vive el diablo?

Devil’s Domain

LIsa Pomson, una adolescente problemática, obsesionada con las redes sociales, se enfrenta a sus padres a causa de una sexualidad desbordante. Cuando Lisa es filmada secretamente mientras se toquetea, el vídeo se vuelve viral, sufriendo un cyberacoso extremo. Al borde del suicidio; una extraña, misteriosa y bella desconocida inicia una relación en línea con ella. Cuando se encuentran, esta extraña ofrece su ayuda a cambio de un favor: Satanás la librará de los matones si engendra a su bebé. Lisa acepta encantada a convertirse en la puta de Satán, pero como los matones mueren uno por uno, la conciencia de su parte más adolescente entra en acción intentando deshacer el trato con funestas consecuencias.

Domingo = cine casposo

Der Nachtmahr

Alienación teutona

Der Nachtmahr

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Der Nachtmahr

¡Vaya paranoia! No en vano estamos ante una película que empieza advirtiendo que sus patrones lumínicos pueden provocar ataques epilépticos. Y aunque ciertas secuencias son realmente mareantes gracias a la fuerte música industrial (¿?) y a las brillantes luces intermitentes, la sangre no llega al río. La paranoia y el desconcierto vienen del lado argumental, con un misterio interesante y sustentado de forma honesta por una narrativa fragmentada, similar a los efectos sobre la percepción que ejercen drogas como la anfetamina o el éxtasis. Desgraciadamente la gran incógnita de “Der Nachtmahr” (“La Pesadilla”) nos lleva hasta un callejón sin salida donde toda la evocación de las cuitas de su protagonista, sumida en una metáfora del paso de la infancia a la madurez que no llega a detonar, quedan expuestas como una mera burbuja sin ningún tipo de lectura crítica, emocional o causal. Es decir, el núcleo de la trama no tiene razón alguna de ser, mera excusa para estrenar una película que quizás guste a las nuevas generaciones de aficionados al terror, pero que de este género tiene solamente lo justo, un oxidado filo psicológico a lo sumo.

Lo mejor: su protagonista, una esplendida y joven Carolyn Genzkow.

Lo peor: Además de su lentitud germánica diseminada aquí y allá, una falta de coherencia y sentido flagrantes, por mucho que se esconda detrás de un surrealismo que no es tal.