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La casa en el árbol

Trans-gresión

La casa en el árbol

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La casa en el árbol

Todavía una rara avis en el terror patrio, La casa en el árbol se suma a los escasos slasher españoles que han alcanzado la gran pantalla. Lo hace con una propuesta arriesgada en su guion, que abraza con igual ímpetu el horror más sangriento y una historia de superación con una potente perspectiva de género y militancia LGTBI+. Pero que nadie empiece a hablar de cuota woke: la película no se limita a incluir en su reparto a un personaje transexual, sino que lo vuelve indispensable para que toda esa violencia nos invite a reflexionar sobre los cambios, los traumas y la aceptación.

Tras ser repudiado por su familia por tener una novia trans, Jesús (Claudio Portalo) viaja a la cabaña en lo alto de un árbol donde vive su pareja, Ale (Sandra Escarcena). Esa noche, mientras ella investiga unos sonidos abajo, Jesús cae desde lo alto de la casa y muere en el acto. Ale, mientras pide socorro desesperada, observa una presencia enmascarada en el mismo lugar desde el que su novio ha caído. Un año después, Ale regresa al bosque con la intención de ajustar cuentas con ese enmascarado. El enfrentamiento será a muerte.

Lo mejor: Tiene ganas de ofrecer algo distinto, pero no pierde de vista el subgénero al que pertenece.

Lo peor: Su atronadora banda sonora, lo estirado de su narrativa y a máscara del asesino, que no es que esté mal, pero a ratos se antoja algo boba,


Dolly

Violencia gratuita, película vacía

Dolly

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Dolly

En el último Festival de Cine de Sitges, asistimos al estreno de Dolly. Formaba parte de “La noche más killer”, y se proyectó junto a Meat Kills (Martijn Smits) y el nuevo experimento de Aleksandar Radivojevic: Karmadona. Sobra decir que las expectativas en cuanto a su bestialidad y salvajismo eran muy altas. Al fin y al cabo, compartía espacio con el guionista de A Serbian Film.

Lo mejor: El "gore", su brutalidad

Lo peor: Lo para nada original de su concepto


Atrapando a un monstruo

Terrores domésticos y sicarios

Atrapando a un monstruo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Atrapando a un monstruo

Más de una década después de la inquietante Hannibal, Brian Fuller —director, guionista y showrunner— vuelve a cruzarse con Mads Mikkelsen, el protagonista de aquella pesadilla, en su debut en el largometraje Atrapando a un monstruo (Dust Bunny). Como es habitual en su obra, la cinta se satura de propuestas visuales y de un sentido narrativo tan personal como inclasificable, donde conviven el cuento infantil y el terror con una evidencia palmaria: Fuller tenía mono de reencontrarse con este sensacional actor, que junto a una niña y un monstruo de dudosa existencia vertebra el relato.

La pequeña Aurora (Sophie Sloan) vive aterrorizada por una criatura que habita bajo su cama. Como las arañas con el hilo de sus telas, este ser percibe a cualquiera que toque el suelo y lo devora. Sus padres han sido las últimas víctimas. Cuando la niña descubre que su vecino es un asesino profesional, tratará de contratarlo para acabar de una vez con el monstruo. Pero entonces surge la pregunta: ¿es real el monstruo, o es una invención de Aurora para dar sentido al asesinato de sus padres?

Lo mejor: Visualmente audaz, su desmadrado acto final y un cierre abierto a diferentes lectuas

Lo peor: Un cierre abierto a diferentes lecturas y un desarrollo que puede desconcertar


No hables con extraños

Más melliza que gemela

No hables con extraños

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

No hables con extraños

Siempre que llega un remake a las salas de cine, se suscita la duda de hasta qué punto era necesario. Esta cuestión se acentúa cuando la película original funcionó bien, como es el caso de Speak No Evil, que fue votada por los lectores de esta web y de otras como la mejor película de terror del aún reciente en la memoria 2022.

La cinta danesa era un thriller psicológico de combustión lenta, que dejaba a los espectadores al borde del asiento y totalmente acongojados en su conclusión. Sin embargo, muchos de esos mismos espectadores criticaron la crueldad de su clímax y la pasividad de varios de los personajes.

Speak No Evil enfrentaba a un matrimonio cosmopolita afincado en Dinamarca, educado y contenido en sus maneras, con otro rural y extrovertido de holandeses que, con aviesas intenciones, les han invitado a pasar un fin de semana. La cinta hablaba de la pasividad social; de esa imposibilidad, que nos viene dada por el protocolo y por el miedo al confrontamiento, de hacer valer nuestra opinión frente a una actitud molesta o fuera de los valores que entendemos como civilizados. Por poner unos ejemplos prácticos: habla de lo difícil que es decirle a tu vecino que baje la música porque te molesta, o del apuro que da censurar a un perfecto desconocido por colarse en la frutería. La pareja protagonista es puesta a prueba por sus anfitriones en situaciones cada vez más complicadas, perdiendo con paulatinas derrotas su capacidad de reacción ante una violencia que ni conciben ni ven venir hasta que esta cae sobre ellos con toda su fuerza.

En este remake norteamericano, nos encontramos con una pareja estadounidense afincada a su pesar en Londres, que es invitada por un matrimonio rural británico a pasar un fin de semana en una pequeña villa junto al mar. Y, como en la original, se enfrentan a toda una serie de desagravios mientras van descubriendo misteriosas facetas en los que parecían ser sus amigos.

Lo mejor: Como la original logra generar una tensión impresionante. Sus actuaciones son un lujo en el cine de género.

Lo peor: Su último acto se mueve por zonas muy vistas y por decisiones algo contradictorias al dibujo de los personajes.