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El terror de acampar

Asesinos y fogatas

El terror de acampar

Desde garrapatas gigantes hasta la icónica máscara de hockey. Si algo nos ha enseñado el cine de terror es a tener miedo de los campamentos de verano. Nunca sabes cuándo aparecerá un asesino con un hacha o un cantante de heavy metal desquiciado. Sí, estamos hablando de ti, Stage Fright.

Porque no todo es Viernes 13 o Campamento sangriento. Más allá del legendario "Crystal Lake", también existen el “Campamento Placid Pines” y “Camp Paradise”, de Bloody Murder, del año 2000, y Sueños tortuosos, de 1987, respectivamente.

La casa en el árbol

Trans-gresión

La casa en el árbol

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La casa en el árbol

Todavía una rara avis en el terror patrio, La casa en el árbol se suma a los escasos slasher españoles que han alcanzado la gran pantalla. Lo hace con una propuesta arriesgada en su guion, que abraza con igual ímpetu el horror más sangriento y una historia de superación con una potente perspectiva de género y militancia LGTBI+. Pero que nadie empiece a hablar de cuota woke: la película no se limita a incluir en su reparto a un personaje transexual, sino que lo vuelve indispensable para que toda esa violencia nos invite a reflexionar sobre los cambios, los traumas y la aceptación.

Tras ser repudiado por su familia por tener una novia trans, Jesús (Claudio Portalo) viaja a la cabaña en lo alto de un árbol donde vive su pareja, Ale (Sandra Escarcena). Esa noche, mientras ella investiga unos sonidos abajo, Jesús cae desde lo alto de la casa y muere en el acto. Ale, mientras pide socorro desesperada, observa una presencia enmascarada en el mismo lugar desde el que su novio ha caído. Un año después, Ale regresa al bosque con la intención de ajustar cuentas con ese enmascarado. El enfrentamiento será a muerte.

Lo mejor: Tiene ganas de ofrecer algo distinto, pero no pierde de vista el subgénero al que pertenece.

Lo peor: Su atronadora banda sonora, lo estirado de su narrativa y a máscara del asesino, que no es que esté mal, pero a ratos se antoja algo boba,


Dolly

Violencia gratuita, película vacía

Dolly

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Dolly

En el último Festival de Cine de Sitges, asistimos al estreno de Dolly. Formaba parte de “La noche más killer”, y se proyectó junto a Meat Kills (Martijn Smits) y el nuevo experimento de Aleksandar Radivojevic: Karmadona. Sobra decir que las expectativas en cuanto a su bestialidad y salvajismo eran muy altas. Al fin y al cabo, compartía espacio con el guionista de A Serbian Film.

Lo mejor: El "gore", su brutalidad

Lo peor: Lo para nada original de su concepto


Atrapando a un monstruo

Terrores domésticos y sicarios

Atrapando a un monstruo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Atrapando a un monstruo

Más de una década después de la inquietante Hannibal, Brian Fuller —director, guionista y showrunner— vuelve a cruzarse con Mads Mikkelsen, el protagonista de aquella pesadilla, en su debut en el largometraje Atrapando a un monstruo (Dust Bunny). Como es habitual en su obra, la cinta se satura de propuestas visuales y de un sentido narrativo tan personal como inclasificable, donde conviven el cuento infantil y el terror con una evidencia palmaria: Fuller tenía mono de reencontrarse con este sensacional actor, que junto a una niña y un monstruo de dudosa existencia vertebra el relato.

La pequeña Aurora (Sophie Sloan) vive aterrorizada por una criatura que habita bajo su cama. Como las arañas con el hilo de sus telas, este ser percibe a cualquiera que toque el suelo y lo devora. Sus padres han sido las últimas víctimas. Cuando la niña descubre que su vecino es un asesino profesional, tratará de contratarlo para acabar de una vez con el monstruo. Pero entonces surge la pregunta: ¿es real el monstruo, o es una invención de Aurora para dar sentido al asesinato de sus padres?

Lo mejor: Visualmente audaz, su desmadrado acto final y un cierre abierto a diferentes lectuas

Lo peor: Un cierre abierto a diferentes lecturas y un desarrollo que puede desconcertar