canibalismo

Hasta los huesos

Se lo comen todo,,,

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Fonda Sangrienta

Sopa de virgen

Fonda Sangrienta

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Fonda Sangrienta

Dos hermanos regentan un restaurante vegetariano como tapadera a sus actividades caníbales. Últimos representantes de una secta de numerianos, recolectan miembros femeninos para resucitar a su diosa, Shiitar; todo ello tutelados por el cerebro de su tío asesinado. ¿Cómo acabará el ritual de resurrección de una diosa con ganas de comerse a toda la humanidas?

“Fonda Sangrienta” (como se tradujo, en su estreno en video clubs españoles, a la serie b llamada “Blood Diner”) se convierte en un placer culpable que mezcla comedia, terror y gore con el gran acierto de presentar situaciones imposibles de olvidar por únicas y alocadas. Al seguir su acabado visual, en cierta manera, los parámetros del cine que ha caracterizado a la productora y distribuidora Troma (“El Vengador Tóxico”, “Mutantes en la Universidad”, “Sgt. Kabukiman”), así como al cine de guerrillas fabricado por Frank Henenlotter (“Brain Damage”, “Basket Case”, “Frankenhooker”), quizás “Fonda Sangrienta” ha permanecido un poco a la sombra de títulos más conocidos, como los nombrados, sin que muchos aficionados hayan sabido ver más allá del acabado cafre de sus imágenes o sus actuaciones mediocres. Pero no os equivoquéis, estamos ante una de los mejores “slapsticks” que se realizaron en el cine underground del siglo pasado, y es que, como digo, ofrece algunos de los momentos más desquiciados de la serie B ochentera, con un buen acabado visual, todo el encanto de la época y el suficiente mal gusto como para sobresalir por encima de sus competidoras.

Lo mejor: El delirio combinado, pura esencia del cine de serie B ochentero, ya no se hacen películas así.

Lo peor: A veces el humor es tan chusco que te saca de la película.


Ravenous

El poder de la carne cruda

Ravenous

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Ravenous

Comenté, durante la pasada edición del Festival de Sitges, lo presente que volvía a estar el western en el cine de género. Cada vez son más las cintas que, o bien se disfrazaban del oeste o que, bajo su capa superficial, esconden una de vaqueros… Pero hubo una época en que esto no era así; una época en la que, excepto el cine de Carpenter o de Walter Hill, era imposible ver cowboys (o algo parecido) en una cinta de género… y no digamos que una historia de terror o fantasía transcurriera en la América del far west ( sólo resuerdo, a vuelapluma, “The valley of Gwangi”). Tampoco es que la película que hoy nos ocupa sea un western en el sentido estricto de la palabra… nada de eso; pero si hay que buscarle un punto de origen a esta rara joya y a esta reseña, que mejor que el de este género que no deja de reinventarse para seguir sorprendiendo a propios y extraños.

Un acto cobarde por parte del soldado John Boyd (Guy Pearce), esconderse entre los cadáveres de sus compañeros, se transforma en una reconquista heroica cuando ingiere, accidentalmente, sangre de un muerto y encuentra el valor que le faltaba. Como recompensa es ascendido a capitán pero, conscientes sus jefes de que la proeza es fruto de la casualidad, es destinado a un remoto fuerte junto con otros perdedores. En lo más crudo del invierno, cuando el tedio y el desinterés domina la estación, la llegada de un desconocido (Robert Carlyne) dará un sangriento giro a sus vidas. La terrible historia que cuenta merece ser investigada…

Lo mejor: Es tan original, única y violenta que no deja de sorprender de principio a fin.

Lo peor: Su extrañeza puede apartar al espectador antes de que empiece lo bueno.


Eat

Si la nevera está vacía... recuerda que tu carne está disponible

Eat

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Eat

Autoantropofagia: acto de incluir en la dieta cualquier tejido, vivo o muerto, de tu propio organismo (recomendación personal: echadle un vistazo a la película Grimm love – El caníbal de Rotherburg -, donde la hermosa Keri Russell os explicará este trastorno mucho más en profundidad. Además es una película 100% recomendable y una de mis favoritas de los últimos tiempos… a pesar de lo poco que gustó en general en el momento de su estreno).

In My Skin, película francesa de culto – de la que soy un gran fan – , adscrita a la corriente de cine extremo y que trata de una mujer que sufre una extraña perversión por su cuerpo mutilado, fue la primera obra en incluir la antropofagia, como tal, en el universo del canibalismo cinematográfico. Aunque otros autores como Cronenberg o la saga de libros de Thomas Harris, con el Dr. Hannibal Lecter como protagonista, ya introdujeran el tema mucho tiempo atrás (¡viva la carné nueva!), la clave del éxito de In My Skin fue la crudeza mostrada al tomarse el asunto muy en serio (a pesar de algún momento cómico típico del cine de Marina De Van). A ello debíamos sumarle una labor de maquillaje terrorífica y tremendamente realista, lo que convertía finalmente a In My Skin en una película demoledora, además de regalar a los amantes del cine extremo un par de escenas memorables. Pues bien, ahora nace una nueva incursión en el tema titulada Eat.

Lo mejor: Maddock y que sea mucho más que un divertimiento hueco. A excepción del final a lo May, es un guión cojonudo.

Lo peor: claramente el reparto, decepciona en cuanto a gore y el esperpéntico final: difícil, muy difícil de digerir.


Collar

Poco hecha, Ryan!

Collar

Un desahuciado satánico, con gusto por la carne humana, se dedica a acosar prostitutas, drogadictos y vagabundos de los barrios bajos. La escalada de violencia va en aumento cuando el abducido, mediante un collar de perro, es un policía novato.

De sobras es conocido el aprecio que esta web siente por el cineasta underground más guarrete al este del río Pecos: Ryan Nicholson. Y así lo atestigua el continuo seguimiento que hemos realizado de su anticine: Famine, Hanger, Big Fucking Monster, Gutterballs hasta hemos tenido la desfachatez de ofrecer en nuestro catálogo VOD uno de sus films de transición: Star Vehicle. Podemos decir que confiamos en Ryan por mucho que desde sus obras primerizas, bastante sucias y provocadoras, haya decaído tanto la fuerza de sus productos como su capacidad para impactar (¡qué tiempos los de Torched!).

Sin embargo, parece que nuestro hombre vuelve a las andadas, pues detrás de la intrascendente sinopsis de su nueva gamberrada, “Collar”, parece encontrarse, a tenor de las imágenes y el tráiler, la clásica explotación gore de baratillo a las que no tenía acostumbrados en sus inicios. Es decir, un argumento banal como excusa de una historia de mala baba, abuso sexual, desmembramientos y toneladas de vísceras. Entonces, que mejor que un maníaco caníbal para devolver a este director canadiense a donde se merece.