surrealismo

Unicorn Wars

Honor, dolor y mimos

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The Lure

Pescado con setas mágicas

The Lure

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Lure

En una Varsovia alternativa dos sirenas, de esas que comen hombres literalmente, se unen al grupo musical de un cabaret para pasar unos días entre los humanos. Allí, las emociones humanas – amor, codicia, deseo – terminaran por tensar su hermandad hasta los límites de un cuento de los hermanos Grimm.

No tengo ni puñetera idea de qué narices he visto. Algunas veces me siento en este estado tras ver una película por mera desidia – o la ingesta de sustancias ilegales –, pero en este caso, por muy profundo que haya sido el intento de análisis, me siento incapaz de descifrar o volcarme con un producto que cuesta definir siquiera. Quizás lo más adecuado sea decir que “The Lure” es un musical tragicómico con elementos fantásticos de fondo, donde la idiosincrasia de un país como Polonia queda patente en esa levedad, gente dotada para el humor negro, para tratar temas tan, aparentemente, profundos como son la maternidad, el amor, el sexo o la muerte. ¿Será que he perdido cualquier atisbo de sensibilidad con los años? ¿Qué hay que ser polaco para comprender los guiños culturales de los que, quizás, esté repleta esta obra? Un enigma que tuvo cierta repercusión en el festival de Sundance de este año, pero que, dada la espiral de sinsentido a la que se abandona, termina por ser un mero corolario de belleza muerta, falto de esencia.

Lo mejor: Su puesta en escena, una delicia visual.

Lo peor: La mezcla queda aguada en todas sus partes... ¿habrá que ser Polaco para entenderla? ¿Hay algo que entender?


Rabbits

Conejo a la Lynch

Rabbits

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Rabbits

Vaya por delante mi intención de no ofrecer una lectura profunda, ni siquiera aclaratoria, sobre una de las obras más enigmáticas y abiertas de David Lynch. ¿Cómo podría hacerlo cuando “Rabbits” representa el epitome de la narrativa experimental? No poseo el discernimiento suficiente para poner en orden una experiencia a la que cada espectador dará su propio significado personal. Ahí radica su grandeza: colisionar con el mundo onírico. Casi, si me apuráis, “Rabbits” es el ejemplo perfecto del hermetismo, entendido como un arte científico cercano a la alquimia. Dónde no importa el orden si no el caos, manipulado para que se transforme en puerta de una vivencia distinta, integral porque nace del interior. En definitiva, palabras vanas que pondrán malo a más de uno, y que tampoco deberían ocultar la soberbia y prepotencia que destilan este tipo de proyectos, odiosos para algunos al negarse a vender una historia masticada. Incluso, y ese es el mayor detrimento de Lynch cuando se vuelve muy Lynch, nos quedamos con la duda de si estamos ante una historia o simplemente un performance. La cuestión es entretenerse por el camino, y “Rabbits” posee un magnetismo que, al menos en mi caso, ha funcionado gracias a su precisa estructura y más que ajustada duración.

Lo mejor: La ambientación sonora de Angelo Badalamenti y la sórdida iluminación.

Lo peor: Tan hermética que a veces roza la tomadura de pelo.


The Girl in the Photographs

Sobreexposición

The Girl in the Photographs

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Girl in the Photographs

Una joven aburrida de una somnolienta comunidad, “Spearfish”, empieza a recibir fotografías de mujeres brutalmente asesinadas . ¿Son reales o una broma de mal gusto? El culpable es o bien un asesino en serie, como cree ella, o algún gracioso con un sentido del humor enfermizo, la teoría de la policía. La llegada de una famoso fotógrafo, nacido en “Spearfish”, desencadenará la ira de los macabros bromistas.

Sobradamente conocida por contar con Wes Craven como productor, siendo esta su última relación con el mundo del cine antes de morir, ”The Girl in the Photographs” ha ido acumulando chascos allá por donde pasaba, por ejemplo en Sitges fue muy mal acogida, y no es para menos. Un thriller sin dirección clara y desprovisto de tensión, debido a un exceso de comedia que a día de hoy nadie entiende, lo iba a tener difícil para convencer al exigente público actual, curtido en mil y una batallas.

Lo mejor: Una estupenda fotografía que realza el encanto de una Claudia Lee para comérsela.

Lo peor: Unos arrebatos de humor muy odiosos, unidos con un frío final, dejan una desoladora sensación de pérdida de tiempo.


Emelie

Cuidado con la niñera

Emelie

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Emelie

El denominado “Home invasión”, esas cintas en las que un desconocido o un grupo de ellos invade la intimidad de una familia adueñándose de su espacio doméstico, no deja de gotear títulos. No nos engañemos, aunque siempre son disfrutables, hay poca originalidad dentro del género: teléfonos móviles inalcanzables o que suenan en el peor momento, luces que se apagan, intrusos enmascarados, armarios transformados en escondites improvisados y sobresaltos de manual son paisajes y pasajes comunes en estas tramas… Afortunadamente nuestro miedo es también el mismo y el espectador siempre se proyecta en estas pérdidas del espacio íntimo empatizando con la situación, y mucho se tiene que torcer un filme de estas características para no mantenernos atentos. Siendo como son las casas un reflejo de nuestra personalidad y de nuestro estatus social, pero también una suerte de caja de caudales de nuestros secretos, estas invasiones suponen una violación que no necesita de sangre para resultar dolorosa… Emelie triunfa más en éste aspecto de transgresión del espacio íntimo, de trastoque de los cimientos de una familia, que en el aspecto violento, en el que es tan tibia como previsible.

Para llevar a cabo una cena romántica, un joven matrimonio decide dejar a sus tres hijos a cargo de una nueva canguro. Pero tras la imagen sana y cariñosa de esta joven se esconde una mente retorcida con un oscuro propósito. Poco a poco los pequeños comienzan a percibir que algo no va bien…

Lo mejor: Un buen comienzo que inquieta sin hacer ruido.

Lo peor: Un ruidoso final que no inquieta lo más mínimo